Suscríbete Iniciar sesión

Críticas

El otro lado: Nostalgia por la conspiranoia ingenua de los viejos tiempos

Una serie en equilibrio: es graciosa, da miedo y se toma en serio el tema del ocultismo pero ridiculiza a los charlatanes y expone bien sus peligros
El otro lado: Nostalgia por la conspiranoia ingenua de los viejos tiempos 1

El otro lado es la historia de Nacho Nieto, un periodista de lo oculto en plena crisis vital, que incluso se plantea el suicidio, cuando se cruza en su camino espectacular caso de poltergeist que puede cambiar para siempre su carrera. Pero para ello debe superar la competencia de un antiguo compañero de trabajo, mucho más dado al amarillismo y que disfruta del éxito en televisión, la reticencia de la mujer afectada por el fantasma y su propia inseguridad, aderezada por una aparición que no sabe si real, producto de su imaginación o directamente una alucinación.

Berto Romero es por primera vez protagonista y creador de una serie en la que no se interpreta a sí mismo (Mira lo que has hecho) o a una versión paródica (Algo muy gordo, El pregón). Se trae al guión a Rafael Barceló y Enric Pardó, que ya estuvieron en su serie autobiografía, y como directores a Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro, el dúo de Malnazidos (2021), que además se da la circunstancia de unir al director de Promoción fantasma (2012) y el episodio sobre ocultismo de El Ministerio del Tiempo con el montador de Fenómenas (2023) y El Páramo (2021), de manera que acumulan bastante experiencia en este de hablar de lo paranormal.

La serie es otro producto de prestigio de Movistar Plus+ —porque puedes aspirar a un acabado costumbrista, buscadamente cutre, y ser «de prestigio»—, que por esa vía se ha estrenado en el Festival de San Sebastián y apunta a ser uno de los títulos del año. También se une a una pequeña racha de saltos al audiovisual de la nostalgia por el ocultismo los 70 y 80, como Espíritu sagrado (2021), la mencionada Fenómenas o 13 exorcismos (2022), estas dos últimas más o menos basadas en algo así como hechos reales, o con guiños evidentes a vendedores de humo de la vida real.

El otro lado de la televisión

El otro lado: Nostalgia por la conspiranoia ingenua de los viejos tiempos 2

Es posible que en el fondo temático, que no en la forma, a la que más se parezca El otro lado se precisamente a Espíritu sagrado, ambas compartiendo una nostalgia por el ocultismo o la conspiranoia de otros tiempos que se recuerdan como más inocentes —no es que lo fueran, es que los creativos detrás de todo esto o nosotros mismos éramos críos y los recordamos así, pero ustedes me entienden—. Si la amenaza que presentaba de Chema García Ibarra era más de sucesos y tribunales, la serie de Romero directamente escala hacia el negacionismo postpandémico y sus vínculos obvios con la extrema derecha y el conservadurismo reaccionario que nos rodea.

La forma, eso sí, es de comedia costumbrista, desde el fantasma faltón y un poquito anticuado hasta la forma de sembrar y recoger determinados gags. Demostrando, ya de paso, que la distancia entre géneros es más estrecha de lo que solemos pensar, pues el mismo ritmo acaba sirviendo para momentos de humor o de terror. Romero se reserva la comedia para sí mismo o el personaje de María Botto y los sustos se los acaba llevando el de Eva Ugarte, aunque al final vayan rotando, aunque en general esta todo muy bien repartido y equilibrando sus partes mejor que el anterior trabajo conjunto de los directores, Malnazidos.

El único lujo en ese sentido son los flashbacks a la época de juventud de protagonista y antagonista, en los que el formato se estrecha, el sonido y la imagen se cargan de grano y los encuadres y movimientos de cámara recuerdan por igual a los vicios del lenguaje audiovisual de la televisión de entonces o la narrativa más naturalista de los productos de ficción de los 80. Ya de paso, sobre todo a través del personaje que interpreta Nacho Vigalondo, una sátira obvia y poco amable de Íker Jiménez, se dejan comentarios mordaces sobre la evolución de los medios de masas, en los que se ha pasado pasa de contar como gran audiencia de varios millones a apenas uno y medio.

El otro lado del periodismo

El otro lado: Nostalgia por la conspiranoia ingenua de los viejos tiempos 3

El otro lado está impregnada de nostalgia por aquel espacio mediático de entonces, menos resabiado y, sobre todo, maligno. Sin ese punto de agresividad tan propio de las redes sociales, o su uso por parte de determinados grupos de interés, que tiene cualquier comunicación pública en la actualidad. El «periodismo» amarillista y manipulador es siempre el mismo, y la serie tiene claro que nuestro ahora es más habitable —no solo por menos machista, también porque el personaje puede tener un canal de YouTube desde que el rebelarse, aunque le vaya mal—, pero pide recuperar esa capacidad de asombro desde la ausencia de malicia.

Por otra parte, la resolución de todos estos problemas es casi exclusivamente personal. Tiene un par de giros originales —el espectro «malo final» no es un alma en pena ni alguien maldito, sino una persona de una «maldad» bastante cotidiana y común—, pero el «final feliz» es casi de western. El protagonista se vence, en última instancia, a sí mismo, y se marcha solo hacia el horizonte a seguir con su misión a pesar de perder el respeto de su familia o saber que nunca tendrá la repercusión de su rival sin ética. Demasiado bonito para ser verdad, aunque El otro lado tenga la decencia de darle explicaciones no paranormales a algunos misterios.

Apagando la psicofonía, El otro lado es una de las mejores series de lo que llevamos de 2023 —y tanto no le queda— por el equilibrio que logra entre todos sus elementos. Es graciosa, da miedo, se toma en serio el tema del ocultismo pero ridiculiza a los charlatanes y expone bien sus peligros, además de un elenco cómico muy comprometido con tomarse a sus personajes totalmente en serio. Y de remate el protagonista tiene nombre de superhéroe Marvel: aliterado y repitiendo iniciales vía diminutivo.

Imágenes: El otro lado – Movistar Plus+ (Montaje de portada: Cine con Ñ)

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).

APÚNTATE A LA NEWSLETTER DEL CINE ESPAÑOL

Get the latest business resources on the market delivered to you weekly.
Recibe en tu correo las últimas novedades sobre el audiovisual estatal
LA NEWSLETTER DEL CINE ESPAÑOL
Recibe en tu correo las últimas novedades del audiovisual estatal