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Críticas

Fenómenas: Las cazafantasmas y el vecino del quinto

Carlos Therón vuelve a hibridar géneros internacionales con comedia costumbrista en una película amable que tiene la novedad de su trío de protagonistas
Fenómenas: Las cazafantasmas y el vecino del quinto 1

Fenómenas es la historia de un grupo de investigadoras de lo desconocido y parapsicólogas que, en la España de finales de los 90, se enfrenta a un caso de supuestas apariciones en un inmueble de Madrid. El jesuita padre Girón y las investigadoras Sagrario, Paz y Gloria deben averiguar si los extraños sucesos que están teniendo lugar en un piso donde ya hubo una muerte violenta son un poltergeist, una aparición o, simplemente, la sugestión de los supersticiosos vecinos.

Carlos Therón vuelve al largometraje tras Operación Camarón, estrenada en 2021 (aunque prevista para un año antes y retrasada por la pandemia). Es, de nuevo, una mezcla de género estándar internacional con comedia costumbrista española y reparto de caras conocidas. Solo que aquella, con campaña asfixiante de Mediaset que incluso la convirtió en meme durante la emisión de la Eurocopa, fue a salas de cine, y esta va directa a streaming. Es posible, visto lo visto, que sea el lugar que le queda a las películas medianas, las que no aspiran a evento ni a reinventar la rueda, solo a entretener.

Fenómenas adapta, más o menos, las andanzas del Grupo Hepta, un equipo real y todavía existente a día de hoy de investigadores de lo raruno en general fundado en 1987 por el padre José María Pilón, en el cual se basa el personaje de Emilio Gutiérrez Caba. La película lo presenta a su manera, eso sí, de forma que casi parece el piloto de una serie, aunque, insistimos, por reparto y forma de contar las cosas, habría sido un producto comercial perfectamente viable en salas con la promoción y distribución adecuadas.

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Fenómenas Netflix Grupo Hepta

Fenómenas tiene sus puntos en común con la saga de The Conjuring, más allá de que sus ambiciones son mucho menores en la medida en que tiene menos presupuesto y ni siquiera se ha planteado el paso por salas de cine. Igual que la adaptación de los casos de los Warren, aquí se cambian los nombres, las fechas y las circunstancias, para no liarla, e incluso el caso de caza de brujas de los tiempos de Felipe II que aparece mencionado es completamente ficticio.

Por otro lado, y se supone que eso es lo que se le da bien a Therón, se hibrida con un tono más costumbrista español para darle credibilidad y que no parezca uno de esos pastiches genéricos que se ejecutaban en los 90, cuando había quien creía que la gracia del cine de género era «que no pareciese español» pero el que lo petaba de verdad era Álex de la Iglesia. El tono de Fenómenas es menos punki y sin tender tanto a la comedia negra como a la amable, pero básicamente es Therón dando su propia versión de ese tipo de cine al tiempo que cumple con lo que pide la plataforma.

El resultado es plano, por previsible, en lo formal, pero muy efectivo y también novedoso en algunas propuestas de la trama. Para empezar, que las tres investigadoras sean señoras de cierta edad con sus tics propios, pero sin caer en el estereotipo ni el chiste fácil, le da otro nivel de lectura primero por lo poco habitual y segundo porque es completamente fiel a la realidad de la gente que se dedica a lo que ellas hacen. Los dos villanos, por llamarlos así, a los que tendrán enfrentarse, además, les pegan mucho a estas Cazafantasmas filtradas por Los misterios de Laura, por decirlo así.

El lugar de las películas medianas

Fenómenas Netflix Grupo Hepta

De esta manera, Fenómenas no es una propuesta de terror pura y dura como, por ejemplo, estrenos recientes como Viejos o La niña de la comunión. De hecho, cuando la cámara nos marea por el piso de las presuntas apariciones, casi tiene más de Hitchcock que de homenaje a los clásicos del género, que también los hay. Es posible que, aparte de porque la escena lo pueda pedir, también sea porque refuerza la vis cómica de las reacciones de algunos personajes.

Cabe aquí la reflexión de hasta qué punto el terror español, pelotazos de Juan Antonio Bayona aparte, suele funcionar fuera del nicho. Si es un producto con ánimo popular, entendido este como el que suele buscar, con perdón, la tele —no las series, «la tele»—, tiene bastante sentido darle ese toque de comedia que baja a tierra y hace creíbles a los personajes y el aire de producto mediano hollywoodiense que quiere funcionar narrativamente, no tener razón en nada, con su historia por debajo de la principal de aceptación del duelo y de amistad femenina.

Apagando el magnetófono, Fenómenas es una película notable dentro de lo que propone, un poco inferior a otros trabajos de su director en eso de hibridar géneros populares locales y foráneos, pero muy efectiva como producto de entretenimiento y sustos sin pasarse de frenada. Y si se toma la parte paranormal como lo que es —una excusa y/o un camelo— y se aceptan sus guiñitos locos que habrían dado para otro tipo de película —el beso por delegación, el malo final o las referencias a Marvel—, más que disfrutable.

Imágenes: Fenómenas – Netflix

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).