Críticas
Mala bèstia: Esto no era como nos lo habían contado

Stills de 'Mala bèstia'. ©Sumendi. Montaje: ©Cine con Ñ
Mala bèstia se fija en Atenea, una joven que vive en un internado para niñas huérfanas. Mientras pasa por su pubertad y debe afrontar que se va haciendo mayor, finalmente es adoptada por una pareja, Lali y Gael, que viven en una casa de pueblo, en medio de un bosque. Pronto sus miedos volverán a aparecer.
Si Estrany riu (2025) apuntaba a que las nuevas voces del cine catalán quieren apuntar más allá del naturalismo que ha dominado la última década, Mala bèstia certifica que estamos, por suerte, en la siguiente pantalla. No porque los temas sean muy distintos (de hecho, son más o menos los mismos), sino porque se ha optado por contarlos de una forma diferente.
Bàrbara Farré, en su primera película en largo, ha elegido acercarse a la adolescencia, sus miedos y despertares, desde las nociones del cuento clásico. Por ahí, como artefacto simbólico sobre el crecimiento, Mala bèstia tampoco descubre el fuego, pero Farré ha encontrado la manera de traducirlo en varias secuencias sugestivas y de fondo vulnerable.
El qué me estás contando

Farré rompe el contacto nuestra realidad desde el principio, al empezar su película con un cuento de caída en la tentación sexual y monstruos acechantes que se acaba desvelando como el relato de una joven a sus compañeras de internado. Esa es la historia de Atenea —María Schwinning (El mal)—: un cuento dentro de otro cuento. Toda una declaración de intenciones y una matrioska conceptual que va a dominar la estructura y la relación estrecha de Mala bèstia con su propio relato, es decir, con los paradigmas de las fábulas clásicas recogidas de la tradición oral (hermanos Grimm o Perrault).
La película se sitúa así en un universo atemporal, con una protagonista atrapada en un internado, convertido en un castillo para princesas sin príncipe azul que las salve (unos padres que las adopten). La mirada de Atenea es la de una niña que se resiste a hacerse mayor porque sabe que su vida es una cuenta atrás sin final feliz: de estar «manchada» (las niñas de vestir el blanco virginal para pasar al negro cuando empiezan a menstruar) pasará a estar encerrada en la torre más alta del castillo, reservada para aquellas que ya no pueden ser adoptadas (las mayores de edad).
Mala bèstia es, por tanto, una revisión feminista a la lectura psicoanalítica de los cuentos infantiles. Los relatos clásicos funcionan como un espejo de la psique infantil y sus conflictos (las explosiones hormonales y corporales de la pubertad, los miedos frente al abandono o la sustitución), pero también son la primera narración para el disciplinamiento de las mujeres. Los relatos moldean su obediencia, sus miedos a los posibles peligros y, por tanto, su sumisión final.
Mala bèstia, buena bèstia

Esta lectura ideológica y revisionista de la película no es especialmente original (se ve habitualmente en el cine de terror contemporáneo), pero Farré la hace convincente al filtrarla desde la experiencia de su protagonista. Las imágenes de Mala bèstia se balancean entre la cercanía, con una pulsión muy táctil hacia el autodescubrimiento, y una cierta distancia, la que pone una mente avergonzada y temorosa ante la posibilidad de perder todo lo que tiene. La menstruación, que domina la película a nivel simbólico, es la pieza central de esta idea.
Por establecer algún paralelismo útil, Mala bèstia podría estar, entonces, en algún lugar entre Estrany riu, por la manera de acercarse a la adolescencia como etapa de descubrimiento, confusa y misteriosa; y Creatura (2023), interesada en explorar específicamente los cambios en el cuerpo femenino y plasmar en la imagen cinematográfica sus primeros deseos.
Mala bèstia es una ópera prima contundente y madura, con una personalidad definida. Aunque es directa en su planteamiento, nunca es demasiado obvia y mantiene un halo elegante en sus secuencias, sostenidas de fondo por la música de Raül Refree. Farré sabe exactamente en qué bosque se ha metido y no necesita que nadie le indique la salida.

Arturo Tena