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Mujeres y thrillers en el cine español: de protagonistas a comparsas y con los mejores papeles en las series

Carteles del narcotráfico encabezados por mujeres tan crueles… como cualquier hombre. Vecinas del quinto con sobrepeso y cierta edad capaces de desmontar el plan del asesino psicópata de turno. Jóvenes que prefieren un aspecto no normativo por estar incómodas en cualquier rol que lo mismo pueden ayudar a la Policía que enfrentarse a ella. El feminismo no pide que todas las mujeres en las películas sean personajes positivos o las protagonistas, sino que se puedan ver muchos tipos de mujeres diferentes y no dependientes de un personaje masculino. Y el thriller español en cines, que tuvo un momento en que ofreció todas estas aristas, ha vuelto a darles la espalda estos últimos años.
«El papel de las mujeres en el thriller español ha cambiado en los últimos años… lo que no tengo tan claro es si ha sido a mejor». Laura Pacheco-Jiménez es la autora de Cuestión de género. Mujeres y thrillers en el cine español (Readduck, 2022), un estudio sobre los papeles femeninos en el género popular por defecto, que se hibrida con comedia y drama o se usa tanto para el entretenimiento como para la crítica social. «Hay un momento en que parece que hay un pequeño en cuanto a personajes femeninos un poquito más complejos a finales de los 90 y primeros 2000, pero en las dos siguientes décadas, aunque hay muchas películas, se reducen los papeles para mujeres».
El libro parte de la misma tesis doctoral de la autora, docente e investigadora en la ciudad de Sevilla, terminada en 2017 y tras redactar una ponencia para un congreso sobre las películas de los Goya en una racha en la que muchas ganadoras eran thrillers, con títulos como No habrá paz para los malvados (2011), La isla mínima (2014), Tarde para la ira (2016). Y se encontró con «películas muy complejas, de mucha calidad, pero donde las mujeres son personajes comparsas del papel de algún hombre». Algo que no siempre había sido así… y es posible que ahora tampoco, pues Pacheco no ha dejado de investigar estos años y ha visto como esos papeles se mudaban a las series.
Mujeres y thrillers en el cine español del franquismo y de los 90

Cuestión de género. Mujeres y thrillers en el cine español acompaña su edición de una serie de ilustraciones de José Antonio González Padilla que retratan a mujeres icónicas del cine español. La portada la ocupa Álex, el personaje de Najwa Nimri en Salto al vacío (1995), de Daniel Calparsoro, una joven de aspecto andrógino, autosuficiente, antisistema y que lleva el peso de la película. «En los 90 se dan representaciones que hoy se valorarían mucho y luego se han perdido. En parte es una herencia del franquismo, donde no se podían adaptar tropos del cine negro tal cual, como la femme fatale, y luego se trasladan deformados. Es algo que se superó rápido».
Como ejemplo de representaciones poco habituales recientes, destaca el personaje de doña Lola, la portera de El autor (2017), de Manuel Martín Cuenca, interpretada por Adelfa Calvo, que ganó el Goya a Mejor Actriz de Reparto. «Por edad, por aspecto, por su trama, no es la típica mujer que se representa en este tipo de películas». Otro es el de Virginia Goodman, a la que pone rostro Ana Wagener en Contratiempo (2016): «Una madre que busca venganza, urde un plan, es inteligente, lucha por su hijo».
En el otro extremo, la reproducción de tópicos problemáticos como los que se ven en Regresión (2015), de Alejandro Amenábar, y Mindscape (2013), de Jorge Dorado. «Mujeres jóvenes o menores de edad que denuncian abusos sexuales que no han existido y se presentan como maquiavélicas, como que le buscan la ruina a un hombre. Son representaciones un tanto peligrosas, o que redundan en tópicos muy vistos». Pacheco-Jiménez añade que «no se trata de si la película tiene calidad cinematográfica o me gusta a mí más o menos, sino de qué personajes son más interesantes o novedosos y cuáles reproducen tropos más machistas».
Las mujeres se han mudado a los thrillers por capítulos

La investigadora aclara que «muchos problemas se han superado, pero se mantiene a las mujeres como secundarias», algo que en parte atribuye a que «los thrillers son películas dirigidas por hombres y para hombres, y la representación femenina es el papel que ellos dan a las mujeres. Y los datos están ahí: las directoras reciben menos proyectos y con menos presupuesto… y un thriller es más caro que un drama social».
Pacheco-Jiménez ha seguido con sus investigaciones tras cerrar el volumen y destaca casos como el de Adiós (2019), de Paco Cabezas, donde «las representaciones femeninas son variadas y muy interesantes», o la reciente Los renglones torcidos de Dios (2022), de Oriol Paulo, donde el personaje de Bárbara Lennie lleva todo el peso de la trama. También alaba casos de las mencionadas series: «Hierro tiene un personaje nada habitual como el de la jueza, pero también la narco que interpreta Antonia San Juan. Vis a vis, Sky Rojo, Antidisturbios… hay más representación de roles diferentes para las mujeres».
La investigadora concluye: «Hay tipos de personajes que no son accesibles para las mujeres en el cine. No se trata de que sean siempre las protagonistas ni, digamos, ‘las buenas de la película’, sino que existan diferentes tipos de roles que ellas puedan asumir. Es algo que vemos en las series pero en las películas, aunque hace 20 o 30 años se podía dar, ahora no. ¿Por qué no una mujer policía o narcotraficante llevando una persecución?».


Jose A. Cano