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Críticas

Voy a pasármelo mejor: Pero tampoco tanto

Una segunda parte que matiza menos su condición de fantasía idealizada adulta y abraza sin reparos los referentes hollywoodienses de la comedia romántica, con el resultado de parecer algo más de cartón piedra a ojo local
Crítica de la película 'Voy a pasármelo mejor'

Voy a pasármelo mejor arranca tres años después de Voy a pasármelo bien, cuando a ‘Los Pitus’ los mandan de campamento durante el verano. David mantiene ahora un noviazgo a distancia con Layla desde que esta se mudó a México, apenas telefónico y semanal, así que sus amigos y sus compañeras de clase deciden buscarle novia nueva. Pero David no se rinde, intentará aprovechar una excursión del campamento para huir, falsificarse un pasaporte, viajar a México y salvar su amor.

La secuela del musical sobre Hombres G se olvida de Hombres G, pasa de los 80 a los 90 (un salto controlado, del 89 al 92) y mete más temas originales y música del momento. David Serrano y Luz Cipriota repiten al guión pero al segundo le toma el relevo en la dirección Ana de Alva, cineasta y actriz con bastante trayectoria en musicales para lo joven que es, toque que se nota en algunos de los números de la película. Aunque parecía que la anterior cerraba más o menos los temas que querían tratar, esta viene a expandir una infancia idealizada y nostálgica con toquecitos, ahora más que nunca, de influencia del imaginario del cine adolescente de EEUU.

Necesaria o innecesaria, uno como mucho puede lamentar que Voy a pasármelo mejor no se llame Voy a pasármelo fetén, que tendría gracia para la tercera parte, en la que el ritmo inexorable del tiempo convertiría a los personajes en insoportables universitarios noventeros de la Generación X, hasta que alcancemos la actualidad y se dediquen a compartir memes acusando a millennials y zetas de blandengues. Estamos, en fin, ante otra película sobre juventudes nostálgicas que le habla más a los adultos que querrían haber sido así que a los chavales de ahora, a los que el asunto les sonará a chino o les parecerá antidiluviano.

Girls not allowed

Voy a pasármelo mejor

Así que sí, mucho más que la anterior, que al final tenía el hilo conductor o excusa de los Hombres G y raudales de autoparodia, Voy a pasármelo mejor es el enésimo derivado de las formas de la nostalgia hoy, que son los Strangers Things (2016- ) de la vida, de los que en Españita y olé hemos tenido unos cuantos recientemente. Se me ocurren Life is life (2021) o Paraíso (2021-2022), que venían a contar las adolescencias que les habría gustado tener a sus autores y no nada parecido a algo real o que le importe a un adolescente actual.

Esta se parece tanto que hasta tiene idéntica la subtrama del abusón que es gay en secreto y acaba teniendo algo parecido a un noviazgo infantil con la víctima del bullying que también estaba en Sex Education (2019-2023). Encima cuando el personaje «sale del armario» delante de sus amigos, la escena es calcada a otra de Stranger Things con idéntico planteamiento en la que parece que lo va a decir, luego no, pero se queda implícito. Supongo que alguien que se meta mucho en la situación le puede emocionar, pero como critiquillo resabiado, el cliché me hace salir automáticamente de la ficción.

Finalmente, como le pasa a la mayoría de fantasías adultas comentadas, les pasa que se nota que son cosas de tíos. Incluso los personajes femeninos «empoderados» lo son desde una óptica 100% masculina —bueno, y lo de la monitora «dejándose querer» por el chavalín de 15 años e incluso siendo cómplice de su fuga no hay por donde cogerlo, aunque tenga escenas graciosas—. Es curioso, porque Serrano ha coescrito estos dos guiones con su pareja, siendo además él español y ella de América Latina, como los personajes, pero el punto de vista de las chicas no está aquí por ninguna parte. Menos aún que en la primera parte.

Voy a pasármelo de alguna manera

<strong>Voy a pasármelo mejor</strong>: Pero tampoco tanto 1

A Voy a pasármelo mejor le pasa también lo que a todas las comedias románticas así muy básicas: el síndrome de Ted Mosby. El o los personajes protagonistas son tan anodinos que dan igual y su presunto arco (que aquí ni tiene tensión narrativa, pues por la anterior sabemos que no vuelven a verse) tan previsible que solo puede salvarse si los secundarios son muy graciosos. Ahí se defiende bien el personaje de Luis, un Rodrigo Gibaja que si conserva la vis cómica cuando crezca va a ser un crack mediático, pero el resto están sacados del manual de los topicazos, y los peinados, ropa o referencias noventeras no compensan el viaje.

Ana de Alva se defiende mejor en los números musicales, iguales o superiores a los de la primera entrega e incluso más variados, y cumple en el resto de la película, excepto uno o dos diálogos a los que por darles algo de vida con el montaje se le va la mano y la secuencia queda mareante sin necesidad. Luego Karla Souza y Raúl Arévalo como los Layla y David adultos se dejan caer al principio y al final, pero es que dentro de la lógica de la película lo que se supone que pasa en los 90 no cuela ni como una especie de broma entre ellos ya convertidos en viejos amigos (o amantes, o lo que sea, si tienen menos química que todas las cosas).

En fin, que si Voy a pasármelo bien se montaba una historia a sabiendas infantilona pero con personajes adultos para matizar lo que eran recuerdos idealizados y Voy a pasármelo mejor se deja caer con una comedieta tontorrona de campamentos a la americana sin referentes españolitos propios más allá de alguna camiseta de Curro y con una colección de clichés bastante aburrida para completar. Veremos cómo le va, a mí si me montan a estos bailando en la Complutense antes de irse a ver Tesis igual me compensa, pero mientras no canten por lo menos Estopa la carta de la nostalgia no va a colar.

Dónde ver

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.