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Operación Camarón: Hemos venido a pasárnoslo bien

Una comedia de acción muy efectiva que es capaz de acercarse a su escenario sin paternalismos ni parodias

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Operación Camarón nos lleva a la Bahía de Cádiz tras los pasos de Sebas, policía novato con estudios de música clásica y dominio del piano que acabará infiltrado en Los Lolos, una banda de flamenco-trap gracias a la cual debería ser capaz de identificar a El Fantasma, el narcotraficante más peligroso del sur de España. Sebas, con su acento vallisoletano y sus maneras de conservatorio, necesitará convertirse en el cani más convincente si quiere sobrevivir, aunque pronto establecerá lazos con Los Lolos que lo cambiarán como persona.

Carlos Therón rueda aquí un guión de Manuel Burque y Josep Gatell que conviene ir a ver sin expectativas, porque no es lo que parece. Una comedia de acción vitalista, muy graciosa e inesperadamente sensible con según qué temas en la que el reparto principal tiene la oportunidad de huir de los papeles en los que se les encasilla y, en fin, se hacen chistes de trap y se pegan tiros, ¿eh? O sea, esto no pretende cambiar la historia del cine, pero si le compras lo que te quiere vender te lo puedes pasar muy bien.

Podríamos decir que Operación Camarón representa un poco la luz al final del túnel de la pandemia, con tres retrasos en su estreno oficial en función de la evolución sanitaria hasta llegar aquí, a este verano, cuando ya están vacunando a personas que han hecho Erasmus en lugar de la mili y las salas abren de nuevo.

Crítica de Operación Camarón con spoilers

Operación Camarón: Hemos venido a pasárnoslo bien 1

Porque, a ver, hablando en serio: esta película es para reírse. O sea, el que suscribe ya la vió en el Festival de Málaga, donde participaba en la Sección Oficial fuera de concurso, y se está pensando seriamente ir con los colegas a la sala por verla otra vez y reírse en familia. Hay señores que pegan tiros, un par de malos muy malos y un flirteo amoroso, inevitable, que al menos está contando contra nuestras expectativas sobre él. Y ya. Pero, en fin, ¿qué más quieres?

Operación Camarón adapta la italiana Song ‘e Napule, trasladando el escenario a La Bahía de Cádiz por la mezcla de contraste norte-sur -más acusado, créanme, en nuestra prima hermana Italia-, fama de sus paisanos de gusto por el cachondeito fino y vigencia del crimen organizado. En este aspecto hay que destacar que la película no dulcifica nada el mundillo del narco y se descuelga con un par de escenas muy duras -Antonio Dechent mediante- en las que te recuerda de golpe que esto, aunque lo parezca, no es 8 apellidos vascos.

Julián López sale airoso de un personaje con un arco de ida y vuelta diferente a los papeles más estereotipados o de bufón que le suelen tocar, Natalia de Molina ejerce bien de payasa seria en su debut en la comedia, Miren Ibarguren parece que esté a punto de descojonarse viva cuando dicen corten y el trabajo con los acentos permite que esto no resulte ofensivo para los naturales hasta el punto de que cuesta creer que Carlos Librado ‘Nene’ no sea nacido en el mismísimo Puerto de Santa María.

Superdetective en La Bahía de Cádiz

Operación Camarón: Hemos venido a pasárnoslo bien 2

Pues eso. Comedia de acción, adaptada a la idiosincrasia local pero no muy lejos del clásico divertimento hollywoodiense que tantas tardes de sábado vía televisión a resuelto en los hogares de las Españas. Con su tímido mensaje buenista bien, su final feliz y sus momentos de tragedia para realzar la seriedad de la parte de las risas. En fin, cumple con su trabajo. Da lo que promete y lo aliña con autotune, macarradas varias y un montón de referencias cinéfilas cortesía de la dirección de Therón.

Claro, si se para uno a pensarlo, pues hay fallos de lógica típicos del formato. Quizás no llega al nivel de darle al protagonista 24 horas para resolver el caso o entrega su placa, pero casi. Si no se traga con las idas de pelota clásicas de la comedia costumbrista española o las comedias de acción noventeras con un cómico haciendo de policía, pues no se es público objetivo de Operación Camarón. Para gustos, los colores. Estos días les recomiendo mucho también Destello bravío, la verdad.

Por ir finiquitando ya el tema, que no conviene pasarse con el caviar y acostumbrarse a él como si fuesen lentejas. Operación Camaron es un excelente divertimento veraniego, capaz de acercarse al mundillo que refleja sin caer en la parodia ni el paternalismo, efectivo como comedia y como película de acción y que contagia alegría de vivir y ganas de escuchar flamenco-trap. Eso, el Betis en Primera y Cruzcampo, yo no le pido más a la vida. Que nos quejamos de vicio.

© Imágenes: Operación Camarón (Portada: Julio Vergne). Mediaset/Lazona Films.
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