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Reportajes

Así se escribió el relato sobre la violencia de género de ‘La buena hija’: «Los hijos no eran considerados víctimas»

Júlia de Paz y Núria Dunjó cuentan cómo años de investigación dieron forma al guión de este drama que se estrena en cines de toda España tras pasar por los festivales de Tallin, Málaga y el D'A de Barcelona
El guión de 'La buena hija'

Júlia de Paz y Núria Dunjó son amigas desde sus tiempos de estudiantes en la ESCAC, y llevan trabajando juntas desde entonces escribiendo películas. Al poco de salir de la Escuela, con 24 años, irrumpieron en el cine español con Ama (2021), su primer largometraje como tándem de escritura, con De Paz en la dirección. Ahora, cinco años después, estrenan en cines el segundo: La buena hija, un relato sobre la violencia de género desde los ojos de la hija en común de maltratador y víctima.

«No teníamos ni idea de nada», comenta entre risas Núria Dunjó a Cine con Ñ sobre la época en la que presentaban Ama, que les valió a las dos coguionistas, entre otros reconocimientos, la nominación al Goya a Mejor Guión Adaptado. Ahora, superados los 30 años de edad y con más trabajos a sus espaldas —de Paz con las series Las largas sombras (2024) y Querer (2024); Dunjó con Jone, batzuetan (2025)—, Dunjó cree que con el estreno de La buena hija tienen «un nivel de conciencia que te hace sentir una cierta presión».

Aún así, ambas tienen claro que, con La buena hija, que se acerca a la vida de una pre-adolescente (Kiara Arancibia) que lidia con la conflictiva separación de sus padres, «hemos hecho la película que queríamos hacer». Su llegada a las salas es la culminación de un proceso de escritura que empezó hace más de siete años, cuando las dos se pusieron a investigar qué pasaba con los hijos en los relatos sobre violencia de género.

El camino del guión de La buena hija

Al empezar a investigar sobre el tema, lo que encontraron las dos amigas fue un vacío. Hablaron con asociaciones de mujeres supervivientes, con organizaciones especializadas y con los propios menores. «Los hijos de estas relaciones no eran considerados víctimas, no eran escuchados, no eran tratados como personas, estaban aún más infantilizados», concluye Dunjó de esas conversaciones, «ellos mismos lo decían: ‘yo no soy esto'». La apuesta de la película es precisamente poner a los menores «en el centro de la conversación, porque están siendo también el centro de la violencia», señala la guionista.

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Júlia de Paz Solvas, en el rodaje de ‘La buena hija’. ©Lluís Tudela

Antes de lanzarse al largometraje, de Paz y Dunjó probaron a tratar el asunto desde un campo más reducido. De ahí salió el cortometraje Harta (2021), que ambas coinciden en definirlo como «un ejercicio para ver si nosotras nos sentíamos cómodas al tratar este tema», explica Júlia de Paz, que es también la directora de la película. El buen recorrido del corto y, sobre todo, la respuesta positiva de las asociaciones de mujeres maltratadas fue la luz que esperaban para seguir adelante con el plan de la película en largo.

El proceso de investigación para La buena hija, que fue paralelo a la escritura del guión, duró entre cinco y seis años. Para la directora era importante dedicarle mucho tiempo a este proceso de realmente empaparse y entender de verdad dónde se estaban metiendo: «Queríamos asegurarnos de tener la mayor cantidad de grises para trabajar la historia sin irnos a los clichés o a los discursos más hegemónicos», comenta la directora.

«Queríamos cuestionar qué consideramos violencia y qué no»

El giro que encontraron con respecto a los relatos de ficción establecidos sobre violencia de género estaba en cuestionar el campo de acción que se vincula al tema: «Queríamos cuestionar qué consideramos violencia y qué no, lo que hemos normalizado, lo que no leemos como violencia y que sí conlleva un efecto en la víctima», dice de Paz. Tenían una película entre manos.

La materialización de lo escrito

La dinámica de escritura entre de Julia de Paz y Nuria Dunjó pasa por horas y horas de conversación, de «picar y rebotar», cada una desde sus herramientas: «Nuria es quien teclea, quien escribe el guión físicamente, yo planteo las ideas más desde la dirección, pero todas las escenas las pensamos juntas», explica De Paz. Después, ya con el guión escrito, la colaboración continúa: Dunjó —que recalca que De Paz «es muy buena guionista»— estuvo también presente durante el rodaje, donde se permitieron «un espacio a la improvisación, entendiéndola como posibilidad para crear un imaginario colectivo entre todos».

Un ejemplo de ese trabajo en conjunto, que también involucra a los actores, fue el que supuso el personaje del padre, interpretado por Julián Villagrán, que ya estaba en el corto previo y pudo trabajar muy desde el principio del proceso. Las dos guionistas confiesan que fue la escritura de este hombre, un artista reconocido que camufla sus sombras, lo que más les costó: «De primeras nosotras caíamos mucho en el odio, y en el momento en que te encasillas en una sola emoción… «.

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De izquierda a derecha: Núria Dunjó, Julián Villagrán y Júlia de Paz, en la rueda de prensa de ‘La buena hija’ en el Festival de Málaga. ©Ana Belén Fernández/Festival de Málaga

Para evitarlo, las dos guionistas visitaron la cárcel en varias ocasiones y entrevistaron a reclusos condenados por violencia machista. Villagrán las acompañó. «Necesitábamos entender, sin justificar, de dónde venía esta dinámica, esta manera de tratar sus emociones», dice la directora. Encontraron un patrón que se repetía: «Compartían un miedo al abandono, y la manera que tenían de gestionarlo era a través de la violencia o el ataque».

«Lo más importante es tener el mismo cerebro»

Sobre el personaje protagonista, Carmela, que le valió un premio en el Festival de Tallin a Kiara Arancibia, quisieron tratarlo como un espejo del viaje que hace la madre, interpretada por Janet Novás (O corno). «Podríamos decir que es el mismo viaje, en la relación romántica. Del amor al desamor», dice Júlia de Paz. La cineasta asegura que, pese a todo, «la película habla mucho del amor». Del amor mal aprendido, del que se usa como control, pero también de la posibilidad de aprender a querer de otra manera.

Para Dunjó, poder plantear todos estos temas y enfoques desde el guión y luego en rodaje depende de una cosa: «Tener el mismo cerebro. O sea, que donde yo tenga dudas tú me tengas una solución». Con la película ya lista para presentarla al público en salas, aseguran estar «muy contentas» de todo el proceso que ha significado crear La buena hija. «Más allá de lo que pase después», apuntilla la guionista.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.