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VUELVE A NETFLIX EL PERSONAJE DE 'LA CASA DE PAPEL'

Berlín: El golpe del siglo

Una historia de atracos clásica plagada de humor y de la locura de su protagonista, marca de la casa Vancouver
<strong>Berlín</strong>: El golpe del siglo 1

Berlín es la historia de como el futuro líder de la banda del atraco a la Fábrica de Moneda y Timbre dio uno de sus golpes más sonados, el robo de un almacén de joyas para subastas en París en una habitación de la que, aparentemente, no entró ni salió nadie en varios días. Para ello, reúne a una banda que mezcla especialistas con novatos y diseña lo que considera un plan maestro. Pero no ha contado con que París le dará la única otra cosa a la que el viejo ladrón no puede resistirse. Una historia de amor. Una un poco turbia.

Ya está aquí la precuela de La casa de papel, una forma de mantener vivo el éxito inmarcesible de Netflix y las series españolas sin estirar necesariamente el chicle, al menos hacia delante. Uno de los personajes más populares vuelve en una especie de precuela que se puede ver sin saber nada de la serie original pero que mantiene, en líneas generales, muchas de sus señas de identidad.

Ya de paso, Vancouver Media abre y cierra el año 2023 de Netflix, poco más o menos. En enero estrenó la tercera y última de Sky Rojo y este 29 de diciembre se despide con esta Berlín. Que no se parecen, necesariamente, pero tienen ese poso de estilo común con el que aquí nos hemos puesto muy pesados: gente que está muy buena haciendo cosas muy locas. No llegan al nivel de White Lines, es verdad, pero cerca se quedan.

Berlín serie Netflix Pedro Alonso Vancouver Media La casa de papel

En Berlín no hay otro robo con la banda «encerrada» con su propio botín, aunque las referencias a la serie madre y algún chiste al respecto no falten. Es una historia de ladrones y atracos más clásica, digamos, más cerca de unos Ocean’s Eleven o un El secreto de Thomas Crown en la que el protagonista es una versión desquiciada y egomaníaca de esos elegantes ladrones. Más desquiciada y egomaníaca aún que los originales, queremos decir. El problema de Berlín (Pedro Alonso) es que ya tiene final, que conocemos de La casa de papel, así que hay que repartir el suspense.

Le ponen alrededor una banda de atracadores que parten algunos de tópicos un poco vistos y otros están más matizados, cada uno con su subtrama más o menos amorosa y su traumita a resolver. Es lo que saben que les funciona y quizás una obsesión de los guionistas. Digamos que las formas de superar rupturas o la represión sexual de los personajes es de todo, menos sutil. Y, aparte de para tener otro cebo para el respetable, sirve para complicar el plan de robo de formas inesperadas, y desesperantes.

Dirigen dos habituales de la casa, David Barrocal y Albert Pintó (que encima viene de estrenar Nowhere, otro torturar a un personaje hasta lo indecible para mantener el interés), que participaron tanto en La casa de papel como en Sky Rojo y el primero también en El embarcadero. Se les une Geoffrey Cowper, que viene del vídeo musical y ha firmado algunos cortos, pero, que hayamos podido comprobar, este es su debut en series de televisión. El ritmo va a tope con la maquinaria, el corte loco, el montaje tramposo para darte el sorpresón unas escenas o episodios nuevos… está todo ahí. Lo usan porque les funciona.

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Por lo demás, Berlín es una de acción con toques de humor -aquí la que se luce es Michelle Jenner- que como historia de atracos es relativamente normal hasta que en el tramo final parece que todo les va a salir bien y luego se complica (no puedo decir más sin hacer spoilers). La documentación detallista marca de la casa lleva a que acaben siendo relevantes en los planes de Berlín y Damián (Tristán Ulloa) las normas de tráfico francesas, pero también funciona porque transmite la idea de que los personajes son así de listos y paranoicos. Además, aquí manda el hermano loco, así que no hay coartadas ideológicas: se roba por robar, porque les gusta liarla y el dinero. Y ya.

La cosa es comprar el tono, que tiende hacia la comedia cafre a poco que se aprieta, más cerca realmente de Sky Rojo que de la épica intensa de La casa de papel o White Lines. La historia de «amor» que vive Berlín no hay que tomársela en serio, porque Berlín es un psicópata y un acosador, al que además ninguna de sus fantasías le salen bien, aunque sí sea lo suficientemente inteligente para diseñar sus planes maestros… o manipular a gente que sabe diseñarlos. Berlín está loco, pero le gusta disfrutar de la vida y reírse de ella. Si fuese una serie desde el punto de vista de El Profesor, o de Nairobi, sería otra cosa. Pero mira lo que pone en el título.

Cerrando la caja fuerte, Berlín es una «peli de atracos» bastante clásica con giros actuales al estilo de los que le han funcionado a las series de sus creadores. Es una historia de acción con toques de comedia romántica para que no salte el tiburón y seas consciente de que es un entretenimiento, muy bien contada y montada y con algunos momentos espectaculares marca de la casa. Y luego, pues se te olvida. Como una historia de amor en París, o el sitio donde dejaste aquel collar de diamantes.

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Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.