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Sky Rojo, temporada 3: Respira hondo

Sky Rojo temporada 3 arranca con las chicas comenzando una nueva vida, instaladas en Almería bajo identidades falsas… y vecinas de un cuartel de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, Romeo y Moisés esperan con paciencia la ocasión de su venganza, con la contratación de un nuevo sicario, un especialista del que el proxeneta espera buenos resultados. Cuando una de las protagonistas crea que ha llegado el momento de rehacer su vida, cometerá un error que las dejará expuestas y comenzará una nueva persecución.
Las dos primeras temporadas, sobre todo la segunda, parecían un reto que se había puesto el equipo responsable de La casa de papel o White Lines: había que ir a tope de revoluciones, forzando la maquinaria y arrasando con todo. Tenían que pasar muchísimas cosas por capítulos, muy locas, con giros muy bestias, y el buenorrismo de los actores solo debía ser superado por el nivel de consumo de estupefacientes de los personajes y lo hiperbólico de los juegos sexuales propuestos por el proxeneta Romeo a sus chicas.
Es probable que el resto de la temporada 3 de Sky Rojo que aún no hemos visto siga en la misma línea, y además con el reto del más grande y sin cortes, incluso haciéndole un pijama de caoba a alguna de las protagonistas aprovechando que esto se acaba. Pero, igual que en alguna entrega de sus anteriores creaciones, en esta T3 parece que el equipo de guión decide empezar despacito y poniéndose tiernos. Hacen lo único que les gusta más que las explosiones: hablar de amor.
Monólogo exterior

Los dos primeros episodios de Sky Rojo temporada 3, los que hemos podido ver en visionados de prensa antes del estreno, frenan como previa a la presunta traca final y se hacen los moñas, al menos aparentemente, dándonos un planteamiento de las vidas de las protagonistas diseñado para que duela cuando se rompa. Más o menos encuentran el amor, tenemos la típica trama de personaje con pasado oscuro que no sabe si compartirlo o no con su nueva pareja y alguna ida de pelota sobre lo que esta serie entiende por romántico que tienen gracia de loca que es.
La principal novedad formal la temporada es que de repente tenemos capítulos narrados por Moisés (Miguel Ángel Silvestre) y lo son de manera más cercana a Tokio en las últimas temporadas de La casa de papel que a los de Coral (Verónica Sánchez) en esta misma serie. De forma un poquito tramposa porque si no, no habría suspense, el personaje nos explica que en el presente que vemos, él vive engañado por Romeo sobre la muerte de su familia, pero que en el presente desde el que narra ya conoce la verdad y ha actuado en consecuencia, aunque con consecuencias trágicas. Un doble giro que mejora los anteriores por la vía de que esta vez los guionistas tienen la ventaja de saber cuándo y cómo acaban.
El discurso sobre la prostitución sigue siendo un poco de aquella manera y volaría la cabeza a la analista más tolerante de Píkara Magazine. Por una parte los diálogos de las protagonistas dejan claro que fue una tortura humillante que las ha traumatizado -de forma no muy verosímil, pero p’alante, nadie le pide naturalidad psicológica a esta serie-. Por otra, cada vez que hay un flashback a su etapa como esclavas de Romeo, es erotizando su sumisión sexual a guarros genéricos de todo tipo, o con números musicales conjuntos de aire fetichista que harían sonrojar a Quentin Tarantino, el gran referente de todo este tinglado.
No me pegues tiritos en el pecho

Ya desde la trama las pegas son las habituales de la serie, que si uno entra en lo que propone -tiros, pectorales, tetas, giros moñas inesperados, más tiros- suelen dar igual: son tantas las ganas de acumular momentos de impacto que saturan, algunos personajes son tan tópicos y pasados de vueltas que no da tiempo a que se asienten antes de que nos importe lo que les pueda pasar, y ningún plan de ninguno de los implicados, desde la historia falsa de las chicas sobre su pasado hasta la vigilancia de Romeo sobre su escondrijo, se sostienen a poco que uno lo piense.
Pero no importa, en serio. Sky Rojo temporada 3 apunta maneras para ser un final coherente con lo que ha propuesto la serie hasta ahora en Netflix, cuyo disfrute dependerá del grado de compromiso con su locura que alcance el espectador. Ya lo hemos dicho más de una vez: gente que está muy buena haciendo cosas muy locas. Lo tomas o lo dejas. Sabías a lo que venías.


Jose A. Cano