Crónicas
‘Los pacientes del doctor García’, la serie más ambiciosa de RTVE… que disfrutarás en Netflix

El próximo abril, en fecha concreta aún por determinar, Los pacientes del doctor García se estrenará en RTVE. Con una fórmula también por aclarar, los episodios se emitirán semanalmente pero al mismo tiempo estarán disponibles en RTVE Play y en Netflix, que participa en la producción junto a DeAPlaneta y Diagonal TV. Será una gran estreno, la gran apuesta por la ficción y la producción de alto nivel de la pública esta temporada, con un ojo puesto en las ventas internacionales precisamente gracias a la plataforma. Y, una vez más, un producto que, más allá de su evidente despliegue de medios y calidad artística, arroja dudas sobre el modelo errático de la pública en este terreno.
La adaptación de la novela de Almudena Grandes se presentó ayer domingo en Pantalla TV del Festival de Málaga, con toda la fanfarria que permitían las circunstancias —Las noches de Tefía tuvo más asistencia, pero la prensa de cine generalista no tenía que elegir entre ella y la previa de los Oscar— y afluencia de seguidores de la fallecida autora, además del hijo de la misma, Mauro Caffaratto Grandes. Los actores, sobre todo Tamar Novas, que interpreta al personaje más complejo de la trama, declararon su admiración por la novela. El director, Joan Noguera (Isabel, Amar es para siempre), explicó los detalles del envejecimiento de los personajes o la reproducción de las calles de Madrid a lo largo de cuatro décadas.
Allí se pudo ver que Los pacientes del doctor García es una serie de época ambiciosa, con un gran despliegue de producción, elevado nivel técnico, estrellas en el cartel y una trama al estilo de otras series históricas de éxito reciente, como El tiempo entre costuras. El primer episodio es una recreación del Madrid en guerra de noviembre de 1936 más que efectiva y con una posproducción por encima de la media a lo habitual en España. Y un protagonista muy adecuado para una ficción de RTVE sobre la Guerra Civil: un médico del lado republicano, pero no mucho; pionero en las transfusiones de sangre, es decir, excelente en lo suyo, y que odia la guerra, sólo quiere salvar vidas.
Los pacientes del doctor García y las escenas de cama

En el coloquio hubo tiempo de que el respetable consultase por la dificultad de las escenas de cama o el uso del croma. A su manera, fueron momentos representativos del momento de la ficción actual, ya que aunque los intérpretes respondieron con bromas, Noguera dio una larga explicación sobre el respeto a los límites de los actores e incluso Verónica Echegui explicó lo que era un coordinador de intimidad. Por otro lado Javier Rey y Novas comentaron el complejo proceso de maquillaje para envejecer a los personajes… y se rozó algún destripe de la trama, la cual llega hasta 1975, y que no revelaremos por no estropearle la fiesta a quien no haya leído el libro.
Los pacientes del doctor García, por cierto, es la cuarta novela de las cinco publicadas que componen la serie ‘Episodios de una guerra interminable’, con la que Almudena Grandes pretendía abarcar desde la Guerra Civil al final del franquismo con varias historias paralelas que reflejasen aspectos diversos de la dictadura o la resistencia antifranquista. La primera, Inés y la alegría, se publicó en 2010, y la sexta, Mariano en el Bidasoa, quedó inconclusa por la muerte de su autora. Cuando se anunció la adaptación, los seguidores de Grandes señalaron la paradoja de que la primera vez que su obra se convertía en serie fuese con la única protagonizada por un hombre.
Preguntada por esta cuestión durante el coloquio posterior al estreno, Elena Bort, productora ejecutiva de DeAPlaneta, respondió que aunque valoraron todas las novelas —»hay un hilo que las une, pero son historias independientes en las que se recuperan personajes»— se decidieron por Los pacientes del doctor García porque «tiene unos personajes preciosos, una parte de thriller muy atractiva y muestra muy bien las connotaciones internacional del conflicto local», en referencia a la intervención alemana en la Guerra Civil. Eso la hace «interesante aquí, pero también se puede valorar muy bien fuera».
Los pacientes del doctor García y la estrategia de RTVE

RTVE es patrocinadora de Festival de Málaga por primera vez este 2023 y se nota (a la 26ª edición, no han tardado nada). Presenta hasta cinco series —el buen doctor García, la tercera de HIT y, en, la sección Cinco minutos de cine, los adelantos de 4 estrellas y los true crimes Pacto de silencio y Roca Alpha Cero—. Ha dedicado toda su programación de cine en televisión y radio al festival el pasado fin de semana y celebra el evento con toda la fanfarria. Su toque se nota incluso en la Sección Oficial, podríamos decir. Y aún así, parece que el Ente tiene asumido un rol de de productora externa a fondo perdido, que procure que existen productos excelentes aún a costa de su marca.
Sorprendió que en el estreno de Los pacientes del doctor García el director de Cine y Ficción de RTVE, José Pastor, presentase como buena señal que los episodios vayan a estar, en alguna manera, disponibles en Netflix y RTVE Play al mismo tiempo, «frente a lo que estaba pasando hasta ahora de que la plataforma estrenaba antes que nosotros». Una alusión nada velada a Sin límites, por ejemplo, o Parot, siendo esta serie un producto más acabado y completo que aquellas y probablemente representativo del tipo de ficción que se espera de TVE. También se podría haber dicho lo mismo de Ana Tramel, o de la docuserie Lucía en la telaraña, y el público ha celebrado su salto a Netflix como si no llevasen dos años gratis disponibles en RTVE Play.
Los pacientes del doctor García es, al menos por lo visto en su primer episodio, una buena serie histórica con alma de thriller, sentido del humor, una gran documentación —prestada de la novela— y alto nivel técnico. Sus diez episodios de una hora de duración y su ambición artística la ponen al nivel de esos seriales históricos de los que suele regalarnos Gran Bretaña tres o cuatro al año y tanta envidia nos dan. Es de agradecer que RTVE se implique en un proyecto así. Pero si le regala la audiencia a terceros y maltrata su programación, y luego sus series en abierto van a ser valoradas como éxitos o fracasos en función de la audiencia, vuelve a quedar la pregunta, ¿por qué el ente público funde así su marca para favorecer la de Netflix, Prime o quien sea?

Jose A. Cano