Crónicas | Festival de San Sebastián 2025
Sergio Oksman atrapa los fantasmas del cine y de su familia en ‘Una película de miedo’

Sergio Oksman y su hijo contemplan una lluvia de pega sobre Lisboa en 'Una película de miedo'.
El director brasileño Sergio Oksman quería rodar una película de miedo con su hijo Nuno, de 12 años. Se marchó con él un verano a un hotel abandonado en Lisboa, como en El Resplandor (1980), de Stanley Kubrick. Pero nada de lo que intentaba asustaba al niño. Dos años después, ya en la sala de montaje, con miedo a no tener película, se encontró con dos certezas: el niño ya no existía, sustituido por un adolescente que ya se afeita, y el único terror que aparecía en lo grabado era el del padre con pánico repetir errores del pasado.
El cineasta, especializado en documentales, afincado en España pero con un pie en Portugal, presentó en el Festival de San Sebastián Una película de miedo, el título entre irónico, metalingüístico o apenas descriptivo de un largometraje con partes de documental, de ensayo fílmico y de ficción. Una exploración desde el archivo y el montaje del miedo de los padres a transmitir a sus hijos los defectos de sus abuelos, podríamos decir, que se atreve con arqueología del cine portugués e intenta congelar a los fantasmas de los fotogramas.

Jose A. Cano