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Reportajes

Ser mujer con cuerpo no normativo: la realidad en cine y televisión

Las últimas producciones españolas protagonizadas por mujeres que no cumplen con el canon de belleza impuesto, como 'Cerdita' y 'Las de la última fila', han abierto camino para normalizar las historias reales con cuerpos reales
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La eterna mejor amiga, la cuidadora, la chunga, la bruta, la sirvienta o la friki. Estos son algunos roles que, aunque a primera vista pueden parecer variados, tienen un punto en común: suelen ser interpretados por mujeres gordas. Una situación que no solo es determinante en la carrera de las actrices, sino que también influye en la espectadora a la hora de concebirse a sí misma.

Aunque estamos viviendo una época de claros avances en los valores sociales, el mundo audiovisual no deja de regirse principalmente por la estética. Y la gordofobia comienza desde el propio casting: «No entras en el perfil», es una de las frases con la que comienza Gordas, una obra de teatro creada por Carlos Mesa y protagonizada por Mara Rodríguez y Teresa López. Esta historia teatral relata la dificultad de una mujer que no cumple con el canon estético a la hora de encontrar trabajo en televisión y en cine. Añadiendo que el sector actoral arrastra más de un 90% de paro y que hay menos oferta de papeles para mujeres, el panorama para los cuerpos no normativos se plantea, todavía, muy difícil.

No obstante, se está consiguiendo ver, poco a poco, a más actrices gordas en la ficción audiovisual. «Siempre he sentido que se me ha convocado a pruebas o me han ofrecido trabajo por mi calidad como actriz. Con todo el pack», declara Inma Cuevas, la intérprete conocida por su papel de Anabel en Vis a vis o Felisa, la hija de Miguel de Unamuno en Mientras dure la guerra. «Para bien o para mal el cuerpo nos condiciona a la hora de que nos ofrezcan ciertos personajes», nos explica la intérprete.

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Inma Cuevas en ‘Vis a vis’. Globomedia

De hecho, varios rayitos de esperanza en estos últimos meses alumbran tenuemente el escenario: la película Cerdita, protagonizada por Laura Galán (con seis nominaciones en los Goya), o la serie de Daniel Sánchez Arévalo Las de la última fila, que destaca por la diversidad, son algunas de las últimas producciones que buscan normalizar, reivindicar y poner en valor todo tipo de cuerpos a través de protagonistas gordas.

«Cada vez que hay un personaje con cuerpo no normativo la gente se siente super identificada, y lo ve tan natural y normal que hasta lo pide», declara también para este reportaje Mariona Terés, actriz que saltó a la fama por mostrarse casi desnuda en una primera escena en Paquita Salas con su frase «Esta gorda es una estrella». Ella es una de las intérpretes que se está abriendo paso en el sector con papeles que no giran alrededor precisamente de su cuerpo. El último ejemplo es precisamente el personaje de Leo en Las de la última fila.

Por su parte, Teresa López, la protagonista de Gordas y creadora de contenido, nos asegura que las nuevas generaciones son las más concienciadas: «Me encuentro normalmente con personas jóvenes que piensan y luchan por encontrar lo diferente». Además, asegura que dejarán de existir los personajes clichés «porque nadie va a querer hacerlos».

Las mujeres gordas en la comedia y el caso de La que se avecina

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Miren Ibarguren en la temporada 13 de ‘La que se avecina’. Mediaset España

Pero el cliché continúa: el reciente estreno de la temporada 13 de La que se avecina abrió rápidamente un debate con la caracterización de la actriz Miren Ibarguren, Yolanda Morcillo en la ficción, quien aparece disfrazada de persona gorda. La intérprete de la serie tuvo esa idea para ocultar su embarazo durante toda la nueva entrega. Una idea que rápidamente abrió un debate sobre la idoneidad de lo que se conoce como fat suits en series y cine.

Precisamente entre las que se manifestó en contra de esta decisión se encuentra López: «Esta serie es la reina de los personajes que al final se justifican con humor negro, pero no te lo venden como tal. Vemos claramente que los personajes como Antonio Recio y Amador Rivas son una caricatura del hombre cis hetero blanco de 40 o 50 años en España, pero hay momentos en los que se pierde esa línea de la exageración y el esperpento y te dan dosis de realidad que son muy difíciles de diferenciar».

El personaje con obesidad de Ibarguren se centra en su obsesión por la comida, el sedentarismo extremo y otros tópicos que han rodeado a las personas con sobrepeso durante mucho tiempo. «Si estamos consiguiendo que humoristas salgamos ahora a la palestra a hacer humor sobre cosas cotidianas de nuestro día a día sin meternos con nadie ni que nadie se ofenda, ¿cómo es posible que una serie de humor en la que se meten miles de euros, con guionistas, no sea capaz de hacer el ejercicio de reírse de otras cosas que no sean las inferiores socialmente aceptadas?», reivindica la actriz.

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Cartel de la obra de teatro ‘Gordas’. Compañía Bendita Inocencia

No obstante, intérpretes como Cuevas sí que mete este caso dentro del contexto de la comedia: «Se juega un poco con buscar lo exagerado, lo grotesco, se caricaturiza. Hace de espejo para señalar ciertos comportamientos de la sociedad. Es una serie desenfadada en la que el humor siempre es ácido». Independientemente de los límites del humor, lo cierto es que ciertas decisiones y comentarios generan controversia y abren un debate en el que sí entran todos. Un debate que pone de manifiesto, sobre todo desde las nuevas generaciones, que quizás hay cosas que deberían reconsiderarse.

Por esta misma línea, las personas con cuerpos que no cumplen el canon establecido han estado tradicionalmente ligadas al género del humor: «Me encantaría ver un dramón familiar que sea una persona gorda que vive algo que no tenga que ver con su peso», insiste López. Además, reivindica la versatilidad que parece que no se ve por el cuerpo: «Podemos protagonizar cualquier historia porque nuestra vida va mucho más allá de lo que pone en nuestra báscula: tenemos pareja, tenemos hijos, tenemos absolutamente todo». Por su parte, Inma Cuevas es más optimista e insiste en el camino recorrido en las últimas décadas: «Antes en el cine de los 70 puede ser, pero ahora todo ha cambiado mucho».

Sentirse representadas en cuerpos no normativos en cine y televisión, sin clichés

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Laura Galán en ‘Cerdita’. Filmax

Considerar a las personas gordas como aquellas que no viven historias completas por sí mismas y que su único lugar es el humor es un concepto que se está modificando paulatinamente. Pero, ¿qué representación es la correcta? «Para mí todas son válidas, porque venimos de una época en la que no había ningún tipo de representación», reivindica precisamente Terés, aunque esta representación «esté rodeada de gordofobia en algunos momentos». «Primero hay que mostrar para visibilizar y que la gente sea consciente, y luego empezar a cambiar», nos indica la intérprete.

Teresa López incide más en la importancia de las historias: «Creo que está muy guay identificarse, pero mola más que los referentes que haya no sean solo el de una chica que sufre, sino que despierte pasiones, tenga subidas, bajadas y represente lo que es la vida misma», puesto que «personajes gordos siempre ha habido a lo largo de la historia del mundo audiovisual y de la cultura, pero no hace ilusión ver a mujeres gordas interpretando siempre el mismo papel».

Por su parte, Inma Cuevas reivindica que producciones como Cerdita son necesarias «para concienciar», pues «habla del bullying, de la presión que siente una adolescente por su cuerpo», pero, además, «hay tantas historias como personas»: «Entiendo que haya alguna producción donde el físico de una persona pueda ser necesario para contar una historia, incluso la clave de la trama, pero es evidente que son mucho más interesantes los personajes complejos y no simplificar todo a una característica física».

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Mariona Terés en ‘Las de la última fila’. Netflix

No obstante, las actrices aseguran que ese trabajo de concienciación empieza por ellas mismas. Viendo ciertas series y roles, la protagonista de Gordas no ha reaccionado como esperaba en un primer momento: «Me he encontrado a mí misma con pensamientos super gordófobos», confiesa. Pero no es el único caso, pues Mariona Terés tuvo que dejar a un lado lo que ella haría en la vida real para servir de ejemplo a través de su personaje en Las de la última fila: «En la escena de la playa opté por mostrar mi cuerpo, incluso lo exageraba».

De ahí la importancia de estos papeles: «Hacer este tipo de personajes, incluso a nosotras, que somos actrices en contra de la gordofobia, nos sirve para revisarnos», defiende la creadora de contenido. Por su parte, la actriz de Vis a vis también se muestra crítica con estos personajes que le aburren, «manidos y fuera de lugar», puesto que alguna vez sí le ha llegado «alguna oferta para encarnar a una chica que en acotaciones decía que se pasaba el día comiendo, pero eso no tenía que ver con su trama»: «No veo interesante interpretar a un personaje que se centra solo en su físico, si sirve solo para ridiculizarlo», asegura.

La importancia de las referentes

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Carmen Machi y Quim Gutiérrez en ‘Amor de madre’. Netflix

Nicola Coughlan en Los Bridgerton, Lena Dunham en Girls, Nikita Uggla en Jóvenes Altezas, Sharon Rooney en My mad fat diary y Carmen Machi durante toda su carrera en España son los pocos ejemplos de cuerpos no normativos en cine y televisión que actrices que han participado en este reportaje dan como referentes en su vida antes de luchar por un hueco en el mundo actoral.

Y, de hecho, se emocionan cuando hablan de sí mismas como aquel modelo a seguir que les faltó o que fue necesario en otras épocas: «Muchas chicas me escriben muchísimo y me dicen que les encanto, que gracias por lo que hago y por mostrarme así», detalla, conmovida, Mariona Terés. «Llegar a la niña gorda y que rompa con esto es guay, pero llegar a los niños que vayan a dejar de hacer sufrir es todavía mejor», defiende en la misma línea la coprotagonista de Gordas. Dada la gran dificultad general de entrar en el sector, siendo el físico un añadido más, Inma Cuevas se muestra agradecida: «Me siento privilegiada».

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Richard Holmes y Laura Galán en ‘Cerdita’. Filmax

Sin buenos referentes, López entendió a lo largo de su vida que «nunca iba a ser amada». De hecho, el género romántico es el que parece más complicado alcanzar para mujeres con cuerpos no normativos pese a que «el romanticismo va más allá de un cuerpo», tal y como defiende Terés. «En los hombres el físico ni se tiene en cuenta. Tienen el campo abierto para ellos», reivindica Inma Cuevas, pues «a las mujeres se nos exige entrar en el vestuario, pero a ellos no». Y es que «cualquier cosa a la que le sumes ser mujer va a ser peor, porque vivimos en un sistema machista y patriarcal», defiende, en la misma línea, Teresa López. Además, Terés recuerda «la pareja eterna del cine»: un hombre gordo que sí puede conseguir el amor con una mujer de cuerpo normativo.

Pese a todas las aristas del tema y aquellos géneros más complicados de alcanzar con un cuerpo que no cumple con el canon establecido, las tres protagonistas de este reportaje se muestran optimistas con una reducción temprana de gordofobia en el cine y la televisión, pero se está comenzando ahora y está avanzando «muy poco a poco». Además, «todavía hay gente que no lo quiere ver», tal y como señala Mariona Terés, pero «si se pone sobre la mesa una realidad, los que están arriba se harán eco de ello», defiende Cuevas. «España tiene infinitas realidades, hacia ahí debemos ir», apunta la actriz de Mientras dure la guerra. Aunque aún queda mucho por hacer, Teresa López lo tiene claro: «Va a ser una revolución y vamos a marcar un antes y un después, sin duda».

Imagen de portada: Mariona Terés en Las de la última fila – Netflix España