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HISTORIA DEL CINE VASCO

Dos documentales rinden tributo a los «valientes» que se atrevieron a hacer cine desde el País Vasco

Los documentales 'Zortzitik infinitura' y 'Esto no es Hollywood' reivindican la memoria de Benito Ansola y los hermanos Ibarretxe como referentes para el cine libre y diverso hecho desde el País Vasco
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La memoria y el asentamiento de un relato, la construcción de una historia, es también fundamental para una industria y un arte como el cine. Bien lo saben en el País Vasco, donde hay una voluntad expresa por poner en valor y dejar constancia del camino hecho que se traduce en documentales como Zortzitik infinitura y Esto no es Hollywood (la historia inacabada de los hermanos Ibarretxe), dos películas que reivindican a referentes que se atrevieron a hacer las cosas a su manera y desde su lugar de origen, como lo hicieron Benito Ansola y los hermanos Ibarretxe.

Las dos películas coinciden en el Festival de San Sebastián 2024, en la sección Zinemira, protagonista y prueba en sí misma de cómo se ha normalizado y ha crecido el compromiso con el audiovisual vasco y el cine en euskera en los últimos años. El año pasado el repaso se hacía en clave de género —Arnasa Betean. A pulmón (2023), película de Rosa Zufía y Bertha Gaztelumendi— y ahora ha tocado reivindicar a aquellos que se atrevieron y que allanaron el camino para que películas como Irati (2022), cine fantástico y en euskera, hayan llegado a tener éxito.

Los documentales del 2024 son muy distintos, pero comparten un perfil quijotesco similar en cuanto al amor de sus protagonistas por el cine. Ansola fue un sacerdote cinéfilo que se lanzó a crear cineclubs en zonas rurales, hizo su propio festival/evento (Euskal Zine Bilera) y firmó más de diez cortos en euskera con pocos medios; los liantes Ibarretxe se lanzaron a hacer películas desde Bilbao a base de un humor absurdo insobornable que no tuvo mucho éxito pero que les llevó hasta una gran y ruinosa producción (Sabotage!! ). Todos ellos creyeron y lo hicieron.

Esto no es Hollywood (la historia inacabada de los hermanos Ibarretxe) está dirigido por Nere Falagan y Jone Ibarretxe de la Cal, hija de uno de los Ibarretxe (Josemi Ibarretxe) y narradora de la película. Una hija que no termina de comprender el trabajo de su padre y sus tíos y que busca respuestas a través de familiares, colaboradores y expertos para entender qué llevó a estos tres hermanos de Gexto (y a otros cuantos más de la familia) a lanzarse a hacer comedias surrealistas y no desfallecer en su misión de hacer cine a lo largo de toda su vida.

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‘Esto no es Hollywood (La historia inacaba de los hermanos Ibarretxe)’. ©Euskadi Movie AIE

Javier era el productor y Esteban y Josemi eran directores y guionistas —Esteban más director (organizado) Josemi más guionista (creativo)—. Juntos hicieron tres largometrajes como directores (Sólo se muere dos veces, Sabotage!! y Un mundo casi perfecto), además de la mítica teleserie Las memorias de Karbo Vantas (1995) o cortos recordados como La venganza del artista Calvo (1989) o Malditas sean las suegras (1994). Destacaron también como productores del primer Nacho Vigalondo, con el corto nominado a los Óscar7:35 de la mañana (2003) y Los cronocrímenes (2007).

En conversación con Cine con Ñ, Falagan cita la intervención en el documental de José Luis Rebordinos y Ángel Sala, directores de los festivales de San Sebastián y Sitges, para explicar que los Ibarretxe fueron «pioneros» porque «ellos siempre reivindicaron hacer cine desde aquí, incluso con producciones internacionales » y también porque empezaron hacer «mezcla de géneros, comedia o fantástico, cuando todavía aquí no estaba consolidado».

En un documental que no se ahorra también las sombras (las deudas económicas, los fracasos, problemas con el alcohol), el valor de los Ibarretxe emerge también por cómo hacían las cosas, con su mítico piso familiar en Las Arenas como centro de operaciones: «Tenían una forma muy especial de dirigir, siempre con amigos, siempre rodeados de la familia e implicando a su entorno», dice Falagan que cree que fue muy importante «cómo eran ellos» para entender su impacto. Eran personas «majas, honestas y de buen corazón» que «te cautivaban», dice.

Fallecidos uno detrás del otro (Javier en 2014, Josemi en 2018 y Esteban en 2022) casi como un refuerzo a la etiqueta de los hermanos indivisibles, los Ibarretxe lograron en la producción una parte de la satisfacción y el reconocimiento que no tuvieron con sus propias creaciones. Pese a ello, no cesaron en su empeño ni cambiaron su forma de ver el mundo. «Les gustaba hacer ese tipo de cine y punto», comenta Ibarretxe de la Cal, que cree que «hicieron lo que quisieron, tanto en sus películas como siendo productores. Fueron libres». Ambas directoras esperan que el documental sirva para que no se les olvide y «permanezcan en la memoria» o «quieran ver sus películas». Las dos opciones las considerarían un éxito.

Zortzitik infinitura: los que vinieron antes

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La escritora Miren Agur Meabe y la directora Estibaliz Urresola en ‘Zortzitik infinitura’. ©Baleuko

En Esto no es Hollywood aparece, claro, el cortometraje 7:35 de la mañana, y también asoma brevemente en Zortzitik infinitura, como película producida en el País Vasco. Es un hito más de los que repasa el documenta, dirigido por Naia Laka Arrizubieta, que va contando la historia del cine vasco y en euskera. «El objetivo del documental ha sido siempre reconocer a la gente que trabajó desde detrás, el trabajo que hicieron, que muchas veces no ha sido reconocido», asegura la directora a Cine con Ñ.

Para hacerlo, Zortzitik infinitura parte desde el mítico Benito Ansola, más conocido como Don Benito, un sacerdote, ahora de 96 años de edad, que es reconocido por haber impulsado el cine en euskera y la cultura cinéfila local. «Teníamos unas ganas de enseñar un poco su vida, como recorrió todas las épocas del cine vasco», comenta la directora, «con esa excusa, contamos también la historia de cómo se desarrolló el cine vasco desde los 60 hasta hoy en día».

Con esas narraciones entrelazadas, la película va trazando una cronología tanto del cine vasco como, en especial, del cine en euskera: desde la fundacional Ama lur (Tierra Madre) (1968) («empezó los cimientos del cine vasco como tal», dice Laka), pasando por el valor el valor de la serie de cortometrajes Ikuska, de Antxon Ezeiza, en la Transición, pero también con la aparición de cineastas vascos que rodaban en castellano como Pedro Olea, Imanol Uribe, Montxo Armendáriz, primero, y Julio Medem, Álex de la Iglesia o Juanma Bajo Ulloa, después.

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Ramón Barea en ‘Zortzitik infinitura’. ©Baleuko

Laka considera importantísimos los trabajos que se hicieron en los años 70, como los de Ansola y de estos otros pioneros. «Es muy importante esa gente valiente, para algunos locos, que se atrevieron un poco sin saber a dónde iban, pero con una visión de decir ‘si hacemos esto, puede ser importante en unos años’. Esa gente al final tiene un valor esencial y muy importante luego para desarrollar el cine que se ha podido hacer aquí después».

El silencio del cine en euskera que se vivió en los años 80 y 90, la época de los hermanos Ibarretxe, se rompió en 2005 con el éxito en taquilla de la comedia Aupa Etxebeste! (Telmo Esnal, Asier Altuna, 2005). Ese punto de inflexión abrió la puerta a los ‘Moriarti’ (Jon Garaño, Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga) y sus Loreak (2014) y Handia (2017), hasta llegar a los éxitos de Paul Urkijo (Errementari, Irati) o Estibaliz Urresola (20.000 especies de abejas).

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‘20.000 especies de abejas’, de Estibaliz Urresola

Naia Laka valora mucho el paso hacia adelante que han dado al cine en euskera en los últimos tiempos: «En el sentido de la mirada internacional y que internacionalmente también se localice el euskera fuera, sepan un poco del idioma y del cine que se hace aquí». La directora de Zortzitik infinitura le augura al cine vasco y en euskera un futuro «bonito» en el que se «han roto barreras y ahora toca seguir haciendo».

Antes de acabar la entrevista, la directora de Zortzitik infinitura también advierte, como hace Rebordinos en el documental, que no hay que dejar de apoyar el cine vasco a través de instituciones y productoras si se quiere seguir avanzando: «No hay que despreocuparse, como si todo fuese ya rodado, porque igual nos descuidamos un poco, dejamos que fluya… y luego no fluye». «Hay que darle la importancia que merece», recuerda.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.