Análisis
El ‘neobarrionalismo’ del cine español y su «realismo capitalista»

Fotograma de 'Historias del buen valle', de José Luis Guerín. ©Los Ilusos Films
El cine español no ha vuelto al barrio, porque en realidad nunca se fue, pero entre 2024 y 2025 ha empezado a abrazarlo como hecho identitario, con menos estigma que conciencia de clase. Y, sobre todo, como novedad, lo ha empezado a abrazar desde el documental como registro más que desde la comedia o el drama social, aunque también, reivindicándolo como lugar delimitado de transformación urbana y vital, precisamente en un momento de crisis del espacio dentro de la ciudad.
Una evolución que contrasta con la ola reciente, ¿quizás ya superada?, del ‘neorrural‘, que tras alcanzar su apogeo con Alcarràs (2022) y As bestas (2022) sigue dejando algún título notable como Lo que queda de ti (2025). Si aquella claramente tuvo una etiqueta tanto de la crítica como de la prensa, e incluso parte de los cineastas —que normalmente crean sin pensar en las categorizaciones o tendencias acuñadas por los juntaletras—, esta pasa más de puntillas pero claramente dialogando con la crisis de la vivienda o el fenómeno de la gentrificación.

Jose A. Cano