REPORTAJES | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2024
La huelga de actores de 1975 se convierte en ‘Mucha mierda’: «Vieron que no eran vulnerables y no estaban solos»

Petra Martínez en 'Mucha mierda'. ©David Lara Films
La huelga de actores de 1975 duró apenas nueve días: del 4 al 13 de febrero de ese año. Provocada por los horarios draconianos, los sueldos de miseria, la ausencia absoluta de derechos laborales y la situación política del país, movilizó a todo el sector de la interpretación, paralizó los teatros de Madrid y mantuvo detenidos durante días a una decena de representantes de los trabajadores, volcando al país a su favor a pesar de la censura franquista en los medios. Curiosamente, y a pesar de implicar a tantos intérpretes conocidos —Juan Diego, Ana Belén, Marisa Paredes, Petra Martínez, José Sacristán—, el cine nunca había contado su historia. Hasta ahora, Mucha mierda.
Alba Sotorra (El retorno. La vida después del ISIS) firma este documental producido por David Lara que se acaba de estrenar en el Festival de San Sebastián y que llega a las puertas de su 50 aniversario, el próximo 4 de febrero de 2025. «No teníamos la efeméride en la cabeza», explica el productor, «porque empezamos a trabajar en 2021 sin saber cuándo íbamos a terminar. Lo que sí lo hacíamos era por la sorpresa de que no se hubiese contado nunca», añade. «La sensación de urgencia quizás era tener todavía aquí y que se acordasen», añaden la directora. «Era difícil, hablamos de menos de 10 días hace medio siglo. Pero fue tan importante que lo seguían teniendo presente».
El documental no ha podido contar con nombres como Juan Diego, Concha Velasco —que sí aparece en entrevistas de archivo— o Antonio Malonda, que fue uno de los detenidos el 8 de febrero del 75. Sí que están protagonistas como José Carlos Plaza o Tina Saiz, cuyo regreso a los escenarios el 14 de febrero tras casi una semana en la prisión de Yeserías todavía se recuerda por la reacción del público. Rocío Dúrcal o Lola Flores aparecen evocadas, recordando un evento que fue colectivo, un momento de alianza dentro de la profesión que sirvió para reflejar los deseos de cambio y avance de todo un país a las puertas de la Transición.
La voz colectiva de Mucha mierda
«A veces para que la memoria se asiente tiene que pasar el tiempo«, reflexiona Sotorra, «y este documental tenía una parte muy compleja, que era el archivo. Apenas hubo imágenes, por el silencio que se impuso a la huelga». La solución de Mucha mierda es montar, entre testimonio y testimonio, fragmentos de las películas de la época que hablaban de huelgas o disturbios y ponerlos a dialogar con recortes y declaraciones, muchas veces de forma irónica. Al mismo tiempo el documental sienta a la mayoría de sus participantes en un teatro y los va escuchando por turnos.
«Queríamos trasladar esa unión, es colectividad de gente muy diversa«, explica la directora, «y al mismo tiempo contarlo en el presente trepidante de esos días, transmitir esa intensidad y las emociones que vivieron. Por eso es muy bonito cuando la memoria y los recuerdos de unos crecen junto con los de los otros. O incluso como una misma situación o un mismo momento, se vive de manera diferente dependiendo de quién lo viva y desde dónde lo vivas». Por eso defienden que «no habría tenido sentido que hubiese un narrador con la voz de una o dos personas, tenía que ser colectiva».
Mucha mierda finaliza también con varios actores jóvenes, criados en democracia, reflexionando sobre los hechos. Algunos como Carmen Morales, hija de Rocío Dúrcal, comparecen para dar testimonio de la importancia que aquellos días tuvieron en su familia. Otros, simplemente, por la herencia que aquella lucha ha tenido sobre las condiciones de la interpretación en España. «Había quienes no sabían nada de la huelga», nos comenta Lara, «lo cual me da la razón en que es inexplicable que no se hiciese antes y en esa sensación de urgencia que teníamos por dejar registrados algunos testimonios».
Si coincide con otros documentales que revisan la época, como Un hombre sin miedo, sobre el jesuita José María de Llanos y los barrios desfavorecidos de Madrid, o ficciones como Modelo 77, Te estoy amando locamente, Alumbramiento o El 47, «entiendo que tiene que ver con que se acerca el 50 aniversario de la muerte de Franco, y es un momento que hace que se reflexione y se vea con distancia. Seguramente el año que viene vamos a ver muchos documentales que vuelvan a esa época, y es bueno que sea así».
Mucha mierda y la actualidad
El documental tiene previsto estrenarse en salas el 8 de noviembre y moverse con una distribución «prudente», según explicó David Lara, siempre «buscando el pase-evento» y aprovechando a su nutrido elenco de caras conocidas para organizar charlas con el público. Más adelante tiene previsto estrenarse en Movistar Plus+ y también en RTVE. Los y las protagonistas no la pudieron ver hasta el estreno este viernes 27 de septiembre en San Sebastián, es decir, después de producirse esta entrevista, ante cuya reacción Sotorra y Lara se encontraban expectantes.
Al final «se ha tocado con la actualidad, porque mientras estábamos trabajando estuvo la huelga de actores en Estados Unidos, que demuestra la importancia de estar unidos para defender tus derechos», comenta Sotorra. Añade que «los tiempos son muy distintos y han cambiado muchísimas cosas, pero hay algunas que continúan… Como la idea de la dignidad, es algo que está a lo largo de toda Mucha mierda: la dignidad de la profesión«. Hoy en día «se sigue pidiendo a la gente que trabajer sin cobrar porque eso es muy bueno para su carrera o prácticas similares».
La directora y el productor recuerdan el dato de que más del 70% de los profesionales de la cultura sigue cobrando al año por debajo del salario mínimo interprofesional, o la extrema precariedad por enfermedad o en situaciones como la pasada pandemia. «Ejemplos como el de la huelga del 75 demuestran que la profesión pudo estar unida, y dan esa esperanza de que la unión se pueda volver a repetir», asegura Sotorra. Y Lara añade: «su fuerza fue que perdieron la sensación de vulnerabilidad, supieron que no estaban solos. Ese fue el mensaje que dieron al país en aquel momento, que los colectivos de trabajadores no tenían que ser siempre vulnerables».


Jose A. Cano

