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Críticas

La Navidad en sus manos: Un Papá no tan genial

La comedia navideña familiar a exportar se termina de asentar en España con todos sus vicios, pero también con la fórmula algo más perfeccionada
La Navidad en sus manos: Un Papá no tan genial 1

Salva (Ernesto Sevilla) tiene la Navidad en sus manos: Papá Noel (Santiago Segura) le pide que se encargue de repartir los regalos. Santa Claus ha tenido un accidente y ha acabado en el Hospital, lo que le imposibilitar trabajar en el reparto. El problema es que Salva no está a la altura de la misión, al ser un ladrón, un egoísta y un mal padre. Cuando la posibilidad de enmendarse con su hijo aparece, la misión de salvar el día de Navidad reaparece.

La comedia navideña se asienta como género cinematográfico estacional en España. Siempre ha existido, pero es cierto que desde hace unos años converge la búsqueda del público familiar en cines con las necesidades de catálogo segmentado y global de las plataformas de streaming. 2021 fue el gran año (Cuidado con lo que deseas, El refugio, A 1.000 km de la Navidad), en 2022 aparecieron Reyes contra Santa y Los Reyes Magos: La Verdad y ahora llega este 2023 con La Navidad en sus manos, que une a dos de las productoras que ya habían trabajado en esto anteriormente (Bowfinger Pictures, Nadie es perfecto).

La Navidad en sus manos sigue la línea prefabricada para plataformas sin fronteras (aquí para Movistar Plus+) e infantilizada-pero-no-mucho de las anteriores —de hecho, comparte guionistas con A 1.000 km de la Navidad—, pero ahora sin cuento. La christmas exploitation, alimentada por unas imágenes navideñas conservadoras tan importadas como con ánimo de exportar, tiene aquí a un nuevo referente. Y, dentro de esta lógica, está entre los mejores de su ‘saco’.

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Es verdad que La Navidad en sus manos parte de un punto de partida y un esquema de tedio absoluto. Hay que salvar la Navidad porque Papa Noel no puede dar los regalos. Porque… está malito. Mucho rato. El «hay que salvar la Navidad» de siempre, pero con un poco (bastante) menos de creatividad de la habitual para justificarlo. Esa línea se cruza con el habitual antiespíritu navideño a reformar: en este caso, no un Grinch odiador, sino un padre desastroso, interpretado aquí por Ernesto Sevilla.

Entre un Papá genial (Dennis Dugan, 1999) y la primera de Padre no hay más que uno (Santiago Segura, 2019), la película se plantea en el eje de la paternidad como fuente principal de desarrollo y humor. La transformación del personaje de Sevilla y su relación con su hijo son el eje del buen funcionamiento del guión, y esto, pese a todo el resto, Mazón lo entiende y lo intenta potenciar en la medida de sus posibilidades.

Al final, todo el prototipo facilón tiene una cierta recompensa en la exaltación familiar, otro de los clásicos impertérritos de las películas navideñas que aquí se intenta construir con algo más de ganas. El padre siempre está en el hilo de ser bueno, medio malo o simplemente imbécil, y eso da un cierto interés a lo que va pasando con él. Sevilla, que parece en piloto automático en su inexpresividad, en realidad sí que retrata bien a este pusilánime, totalmente perdido y egoísta.

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Es verdad que lo que plantea La Navidad en sus manos necesita de empujones y de algunas líneas divergentes (algunas apariciones de secundarios fesserianos), porque la distribución y planteamiento de los elementos es muy simplona y totalmente heredada. No solo por lo que plantea de la Navidad, sino porque todos y cada uno de los personajes principales viven exactamente las experiencias y los arquetipos que se espera que vivan (el niño con los abusones, el nuevo novio de la madre —casualmente, ambos latinoamericanos para el mercado hispanohablante—, el amigo liante…).

Quizá el hecho de que no haya disimulo alguno en la fábrica puede acabar con el muro de contención. La poca vergüenza de La Navidad en sus manos en ser lo que es, pese a los erráticos efectos visuales y las interpretaciones de los más pequeños, acaba alineándose con la de su protagonista. Quizá por la experiencia previa o por el toque en la dirección de Joaquín Mazón, disimula hasta donde puede (ay, los renos) sus limitaciones presupuestarias, tiene claro lo que quiere hacer para llegar a su público potencial y potencia a un grupo de personajes lo suficientemente creíbles y risueños para que llegue el ansiado espíritu navideño.

La Navidad en sus manos sigue confirmando que la comedia comercial española está atrapada entre el conformismo, la tradición congelada y un target que quiere ser tan amplio que acaba cayendo en lo insustancial. Aún así, esta película se las arregla para, pese a ese cúmulo de vaguedades reunidas, aguantar toda la función. Hasta las Navidades que viene.

Imágenes: La Navidad en sus manos – Andrés Paduano (Montaje de portada: Cine con Ñ)

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, en 2018 cofunda y dirige el medio especializado Cine con Ñ.

Twitter: @artena_