Películas españolas
Reyes contra Santa: Portarse bien

Reyes contra Santa adelanta en su título el planteamiento inicial de esta película: los Reyes Magos están entre nosotros y vienen todas las Navidades para convertirse en los queridos seres mágicos que traen regalos a los niños. Pero últimamente están con la mosca detrás de la oreja porque un tal Santa Claus, moderno y prepotente, les está comiendo el terreno y haciéndose más popular. Pero Reyes y Santa pronto descubrirán que esa disputa no es tan importante cuando hay una fuerza oscura que pondrá en peligro toda la Navidad.
Película navideña para toda la familia, Reyes contra Santa plantea un original (bueno, no del todo original) punto de partida: los Reyes Magos también viven en la España de 2022, y le tienen una tirria importante a un Papá Noel venido arriba, causando un conflicto. Es la primera vez que una producción de cine española imagina de forma fantasiosa y aventurera a los populares seres del Oriente, y lo hace con un esfuerzo por darle forma a ese imaginativo mundo de ilusión que vive en la cabeza de los niños.
En ese sentido, Reyes contra Santa cumple en general como entretenimiento infantil -redondeado con un bien traído mensaje final-, especialmente en un primer tramo en el que sí se presenta ese mundo navideño en el que quedarse a soñar, bebiendo muy directamente de la saga de Harry Potter (2001-2011) y, más discretamente, de aventuras de animación como El origen de los guardianes (Peter Ramsey, 2012). Es en su segunda parte cuando su ambición cae en un saco roto de producción y dirección que desluce una película que podría haber aspirado a más.
Magia con mensaje

Reyes contra Santa sabe jugar bien las cartas de lo divertido de su punto de partida. El hecho de ver a los Reyes pasando por la frontera en Melilla y que acaben parados por la Guardia Civil resulta atractivo para cualquier edad, en un equilibrio multigeneracional en la comedia que el guion intenta calibrar con bastante buen resultado. Se toma su tiempo en presentar todo su planteamiento. Ahí destacan los distintos mundos mágicos que, pese a algún resbalón de efectos, presenta los suficientes detalles y cuidado para evocar esa magia invernal.
No está nada mal tampoco el qué y el cómo del mensaje de la película, que por ser el clásico no es necesario que venga en forma de terrible moralina ni pasteleo buenista. Más allá de la situación de los Reyes y de Papá Noel, la película recuerda que al final de todo esto lo importante son los niños. Un concepto revisto y sencillo pero que se dice sin alardear ni recrearse. Es su ilusión la que mantiene modernas y vivas estas tradiciones.
Reyes contra Santa y el carbón

Dicho esto, hay que señalar que Reyes contra Santa podría haber sido algo más que una anécdota simpática. Aunque se entiende que esto no es una superproducción, el filme no se acerca a dar la talla en lo que plantea su último tramo en el guion. El final de fiesta es errático y más pequeño de lo que debería a nivel de producción, perjudicado también por desconcertantes decisiones de dirección (cómo y dónde están colocados los elementos en escena, planificación de la secuencia…) de un Paco Caballero que hasta ahora había cumplido con creces en todos sus encargos.
Es complicado también pasar por alto la principal contradicción del argumento: estamos ante una película que tiene como base la contraposición de la tradición española de la fiesta y los regalos del día de Reyes con la global y norteamericana de Papa Noel el día de Nochebuena. Pero este divertido «conflicto» multicultural, que podría haber dado para mucho y solo se apunta con algunos seres mágicos locales, nunca se trata abiertamente en Reyes contra Santa. Es lo que tiene que mande el público hispanohablante global de Prime Video. Por eso Santa Claus es mexicano (Andrés Almeida).
Por ir al turrón: Reyes contra Santa es una película agradable y resultona para los niños, que saca provecho de sus simpáticas majestades y que hace un esfuerzo por actualizar y no restregar la ilusión de siempre. Pero se queda corta para ser ese clásico que reponer todas las Navidades: desaprovecha las posibilidades de crear un imaginario español con una tradición verdaderamente nuestra y, además, se queda muy corta de magia cuando toca darlo todo.
La puedes ver online en


Arturo Tena