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La jefa: Lío embarazoso

Un semithriller dramático sobre la gestación subrogada que acaba por desechar el comentario social o el estudio de personajes

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En La jefa se cuenta la historia de Sofía (Cumelén Sanz), una inmigrante argentina que vive en Madrid junto a su novio colombiano (Alex Pastrana). Después de trabajar de dependienta, Sofía consigue el trabajo que quería en una multinacional de moda creada y dirigida por una mujer, Beatriz (Aitana Sánchez Gijón), a la que admira. Pero su aparentemente exitoso futuro laboral de pronto parece en entredicho cuando se queda embarazada sin quererlo. Su jefa, con el deseo de tener hijos pero demasiado mayor para tenerlos, le propone un trato aparentemente beneficioso para ambas: ella se queda con el bebé y Sofía tendrá garantizado dinero y una escalada en la empresa.

La idea de La jefa es plantear un semithriller dramático a través del baile entre estos dos personajes. Escrito por Laura Sarmiento y dirigido por Fran Torres, la película quiere crear un equilibrio ambiguo y claramente desigual entre sus protagonistas y ver de qué forma explota. Un planteamiento que estaría a medio camino entre dos películas españolas recientes como El buen patrón (Fernando Léon de Aranoa, 2021) y La hija (Manuel Martín Cuenca, 2021).

Relaciones laborales, feminismo, maternidad… todo está tocado por la distinta posición socioeconómica de esta dupa en la película, aunque La jefa no termina de impregnar este discurso sobre la desigualdad de clase en el estudio psicológico de sus protagonistas. La película fluye por los dos personajes, pero va escondiendo sus puntos fuertes sin decidir qué quiere ser, con unas mecánicas de cine de género que no necesita y atrapada por una supuesta vocación comercial que tampoco abraza del todo.

Cariño, la jefa quiere comprar al niño

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El gran tema de La jefa es el de los vientres de alquiler/gestación subrogada. Tiene sentido que sea en su tratamiento donde mejor fluyen los grises de los dos personajes escritos por Sarmiento en el guion y donde mejor funciona la fría dirección de Fran Torres. La película va dando pinceladas para entender lo conflictivo y ambiguo que representa, a nivel humano y social, el hecho de tener un bebé de una mujer embarazada mediante una transacción ecónomica, que a día de hoy es la forma que tenemos de confundir el acceso a la maternidad/paternidad con el inexistente derecho a ser madres o padres.

Donde mejor representado está lo problemático de mercantilizar los cuerpos de las mujeres está en cómo fluctúa la relación entre ambas protagonistas. El vínculo se crea en el ámbito laboral (jefa-trabajadora con valoración mutua) pero luego cambia de forma una vez llega el embarazo. Los roles se empiezan a desmoronar cuando una de ellas cree que puede suplir una necesidad personal a tráves de sus recursos económicos, que siempre crean una situación de desigualdad. Chocan así con fuerza los deseos e inseguridades de ambas. Una contradicción que encarna sobre todo Aitana Sánchez-Gijón, perfecta para el papel, y que se expresa también a través de detalles con sus amigos y partners in crime (Vanesa Rasero, Pedro Casablanc).

Thriller de reacción

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La verdadera protagonista, interpretada por Cumelen Sanz, asume -de una forma un poco desconcertante- una posición también compleja, pero que la película solo interpreta en función del personaje de Sánchez-Gijón, no de sí misma. Aunque eso es una manera de hacer entender su dependencia y facilidad para ser manipulada, así se difumina su profundidad psicológica. Sofía acaba siendo reactiva y no activa en La jefa para resultar funcional a la trama, no porque ella no hubiera demostrado de sobra que tenía herramientas (piso, pareja…) para tomar sus propias decisiones. Y eso, en una película tan basada en dos personajes, es un gran problema.

Así es como La jefa, pese a los esfuerzos, demuestra que es una película que no le interesa hablar directamente de lo estructural de sus temas de fondo (el conflicto de clase latente, que supera también al empoderamiento femenino), sino que prefiere usar el vínculo de los dos personajes para reconducirlo hacia un agujero cada vez más pequeño y caprichoso en clave de cine de género efectista. En principio, una estrategia para acercarse al público, pero que crea un efecto gris al que mira: desecha su planteamiento social, desestima la empatía con los personajes y desinfla la energía de un thriller.

Imágenes: La jefa – Stills

2 Comentarios. Dejar nuevo

  • Totalmente previsible en cada escena…..solo se salva Casablanca como secundario. No creible la primera confianza entre ambas protagonistas como para sujetar el guión forzado que luego se abandona como dice el artículo. Copia un poco de Almodóvar un poco de Chicho Ibáñez….y el logo copiado de maestros de la costura. Música no acorde. Escenas piscina no logran expresar relación ambigua traición o acercamiento. Muy repetitiva y sin resolver temas planteados. Quién mucho abarca…..pero es opera prima y hay dificultades…un punto de partida para mejorar.

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  • No entendí el final, todos mueren??porque ella Se va caminando justo a dar a luz a su bebé, la jefe muerta y su novio.

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