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Críticas

La furgo: Imaginación a la crisis de la vivienda

Cuidada y agradable dramedia, entre la fantasía de cómic y un cine social sin estilizar, que se apoya en el carisma en pantalla de Pol López para terminar de convencer
Crítica de 'La furgo', película de Eloy Calvo

En la furgo es donde no le ha quedado más remedio que vivir a Ós (Pol López), un padre divorciado y semi-desempleado de 45 años. Ni su ex (Paula Vives) ni en el colegio de su hija (Martina Lleida) saben nada de su precaria situación, la cual podría suponer perder la custodia de la niña. Entre su grupo de amigos y malabarismos varios, Ós intenta rehacer su vida. Pero la realidad no se lo pondrá nada fácil.

Presentada en la Sección Oficial del BCN Film Fest, La furgo pertenece a ese selecto grupo de películas españolas de acción real basadas en un cómic, siendo la primera que lo hace oficialmente fuera de las novelas gráficas de Paco Roca (La casa —con la que es interesante compararla en su lectura habitacional—, El abismo del olvido) y del binomio editorial Bruguera (la saga de Mortadelo y Filemón, Superlópez, Anacleto: agente secreto, etc…)-El Jueves (Makinavaja, Historias de la puta mili).

Precisamente de las páginas de El Jueves podría haber salido un cómic como La furgo, creado por el ilustrador Martín Tognola y el guionista Ramón Pardina. Por ese espíritu compartido de comedia con crítica social y mirada empática hacia un buen padre absolutamente desastroso. En algún lugar entre la cotidianeidad familiar de La Parejita y el espíritu marginal de Pedro Pico y Pico Vena, con un añadido algo más serio, podría estar el espíritu de la novela y también de esta película dirigida con cuidado por Eloy Calvo.

Una viñeta en la rueda

La Furgo película Pol López Eloy Calvo

Insistir en el cómic para hablar de la película tiene su sentido. Primero porque Pardina y Tognola han escrito e ilustrado también la película, pero también porque Calvo, que debuta como director en largo, tiene experiencia en cine sobre todo como artista de storyboard. Aunque la película mantiene más bien la esencia del cómic y no va tanto a replicar su estética o su dimensión formal, que van por otro lado, sí que se ve que hay una traducción —o, más bien, digestión visual— de un espíritu de viñeta.

Por ahí encaja también el homenaje explícito que se le hace al medio en los insertos animados que hay en la película —aún mejores de los que veíamos, por ejemplo, en ¿Es el enemigo? La película de Gila— . Contrastados con la difícil situación y deriva del protagonista, funcionan aún mejor como escape para su hija, emparentándola, en una versión más de andar por casa, con la defensa de la imaginación de La vida es bella (1997), Donde viven los monstruos (2009) o Big Fish (2003).

La furgo y el no tener casa

<strong>La furgo</strong>: Imaginación a la crisis de la vivienda 1

Por otro lado, La furgo es una película que se asienta más en un realismo de barrio en sus imágenes. Contrastada con la mirada turística de la ciudad, la Barcelona de la película es bastante distinta, poco distinguible en su zona periférica de la de cualquier otra ciudad española. Es un espacio que, sin embargo, no fuerza ni la marginalidad —una película que se puede emparentar con esta, Kepler Sexto B (2023), patinaba aquí— ni pretende idealizar nada de estos espacios y las personas que los habitan, recogidas en su complejidad y contradicción cotidiana.

Pese a un cierto grado de estilización en los personajes secundarios, herencia de la novela gráfica, la película mantiene un hilo de costumbrismo amable, desde el humor construido a partir del detalle. El equilibrio cómico, a veces patético, está muy bien llevado, más si se piensa con la naturalidad con la que se está tocando un tema tan difícil como es el de la crisis de la vivienda, que Pardina y Tognola recogían como reflejo de la crisis de 2008 y ahora nos suena más que actual. La normalidad y desenvoltura cotidiana termina de de coger forma en la fotografía de luces naturales de Anna Molins, que ya capturó las de esa otra gran comedia de la clase obrera barcelonesa que es Seis días corrientes (2021).

La guinda a todo se la pone un actor como Pol López, que consigue encarnar sin forzaduras a un personaje que va por el alambre entre el conformismo vital y la autocrítica, al que hay que terminar por abrazar en toda su contradicción y ambivalencia, muchas veces incluso cuando su actitud choca frontalmente con lo que se esperaría. Omnipresente en pantalla durante toda la película, el carisma de López para transmitir parsimonia y no cargar las tintas es lo que termina de darle forma a la película. El resto del reparto, también con la niña Martina Lleida, están perfectamente alineados con estas ideas.

Aunque el desarrollo de la historia quizá no culmine con el golpe de efecto dramático que busca ni tiene el giro político que se le podría dar a su final, La furgo se mantiene como una película agradable y bien definida. Está cuidada en todos sus aspectos, perfectamente a tono entre la tira cómica de sus personajes y su mirada crítica a lo cotidiano, y con un enfoque apañado en su dimensión social general, sin resultar obvia o panfletaria al evitar grandes lecciones o apoyos reconfortantes, enfatizando la importancia de las redes de apoyo para poder salir adelante.

Dónde ver

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.