Películas españolas 2026
Kepler Sexto B: Un Quijote sin Sancho Panza

En el planeta Kepler Sexto B vive un hombre mayor (Karra Elejalde) que cree que está en una misión especial dentro de una nave cuando realmente está en su piso. En el mismo edificio de periferia vive también una niña (Daniela Pezzotti), obligada a vivir con su padrastro (Jorge Bosch). Cuando la niña conoce al hombre decide ayudarle a contactar con su hijo perdido. La película acaba de tener su premier en el Festival de Málaga 2023.
En su primer largo, Alejandro Suárez Lozano ha querido convertir al hidalgo Don Quijote en un astronauta atrapado en otros planetas. Una historia que contrasta las ilusiones de la ciencia-ficción con la realidad de un barrio deprimido de cualquier ciudad española. Suárez Lozano da buena cuenta de su pasión por el sci-fi a través de un Karra Elejalde que, otra cosa igual no, pero siempre clava lo de parecer un personaje de Cervantes.
Pero la entrega al vasto universo no acompaña del todo a una película que se va haciendo raquítica cuando tiene que enfrentarse a la cruda y necesaria realidad. Todo lo que se gana en evocación y simpatía en el mundo ficticio que se crea este hombre se va perdiendo en una trama de salvación intergeneracional rutinaria que acaba por desaprovechar tanto a Elejalde como a los personajes que pueblan este bloque de vecinos.
La ciencia ficción por contraste

Kepler Sexto B demuestra que la elección quijotesca no era un capricho random, sino que de verdad Suárez Lozano tenía una visión genuina sobre cómo recrear una nave en un piso cualquiera. El escapismo a lo bestia del personaje de Karra Elejalde transmite todo ese amor tanto por la exploración astronómica como por el propio género de la ciencia-ficción en el cine o la literatura. Desde Asimov hasta Kubrick, coronada con un entrañable versión casera de HAL 9000.
Pero el de la película no es un auténtico mundo de ciencia ficción con sus propias reglas a lo Stark Trek o Star Wars. Es el trauma de un señor mayor en la Tierra, concretamente en España. Es decir, es una ilusión que solo completa su sentido con el terrible contraste con la realidad. Y aquí es donde Kepler Sexto B no da la talla como fábula de amistad sostenida en un entorno deliberadamente antipático, sucio y maniqueo que acaba resultando más artificial que una nevera usada como un cohete espacial.
Da la impresión de que a Suárez Lozano le habría encantado meterse de lleno en la enajenación del personaje de Elejalde —que en un determinado momento cede el protagonismo a la niña interpretada por Pezzotti— y no tener que añadirle todo eso tan molesto del mundo real. Pero es que, en su planteamiento de fondo, una cosa no puede funcionar sin la otra. Y la historia de cuento de la joven se completa con una serie de tópicos visuales, argumentales y dramáticos que disminuyen la simpática y triste atmósfera que se crea dentro del piso del protagonista.
Kepler Sexto B y el loco de Cervantes

Kepler Sexto B acaba dando la sensación de idea primigenia a la que se le han añadido elementos para hacerla más grande y más larga de lo que quizá necesitaba. La ópera prima de Suárez Lozano sabe cómo contagiar el atractivo sueño de poder viajar hasta las estrellas formando parte de una misión de la NASA, pero no ha encarada de la forma correcta lo que significa lidiar con la banalidad o la violencia del día a día.
La delirante interpretación de la realidad del Quijote de Cervantes funcionaba porque se complementaba con la banal verdad de Sancho, haciendo que la locura del hidalgo pareciera mucha más veces más acertada a la hora de leer el mundo que la de su fiel compañero, que se guiaba más por la ambición en su aventura. Ambigüedad inteligente, doble cara para remover percepciones. En esta película el loco es simplemente un loco, aunque sus acciones y motivaciones tengan una explicación.
Es decir, en Kepler Sexto B se renuncia a cualquier complejidad de fondo. Es la bondad más simplona la que se acaba imponiendo al desarrollo dramático y la oposición de mundos, lo que aplana sus posibilidades a todos los niveles, incluso los mensajes sobre la soledad de las personas mayores o la protección de la infancia. El inspirador concepto original pedía algo más que una plataforma de valores a transmitir en alguna charla de instituto.

Arturo Tena