Suscríbete Iniciar sesión

Crónicas | Festival de Málaga 2023

La tercera temporada de ‘HIT’ está muy loca, pero porque quiere

La serie de RTVE presenta el primer episodio de su nueva entrega en el Festival de Málaga como un ejercicio neurótico de buscar la conexión con los más jóvenes a cualquier precio
HIT temporada 3

HIT es la serie más extraña cuantas aguantan el tipo en RTVE. Un drama adolescente con un protagonista adulto con problemas de adulto, tan hiperbólica que a veces resulta ridícula aunque su objetivo siempre sea empaparse de verdad, sea como sea, a cualquier precio. Una serie que es como su personaje principal, cínica en el exterior pero ansiosa de conexión en cuanto se rasca un poco. Que está deseando explicarle a los jóvenes que los quiere tal y como son y reflejará cualquier inquietud que le muestren. Una serie, en fin, agotadora, que evidentemente tenía que hablar de salud mental.

Por cierto que a poco que la renueven para una cuarta temporada si la tercera funciona, puede convertirse en la más veterana de su parrilla en cuanto Cuéntame cómo pasó certifique su final. Sí, con apenas cuatro temporadas, tras el abandono de PlayZ y la limpieza étnica de las series de la tarde, el profesor flipao que reparte amor y drama por los institutos de España pasaría a ser lo más parecido a un buque insignia de la ficción de la televisión pública, en su actual crisis de no saber muy bien a quién regalarle sus productos de lujo. Tampoco es tan grave: HIT es un poco una serie de PlayZ y la produce Grupo Ganga, la misma firma de Cuéntame. Todo queda en familia.

Además, del desnorte de TVE no tienen la culpa los responsable de HIT, con Joaquín Oristrell a la cabeza, que acudieron ayer 14 de marzo al Teatro del Soho de Málaga para proyectar el primer episodio de la nueva tanda, titulado ‘Alicia en el país de las maravillas’. Un retruécano de los habituales en la serie, porque suena culto, aunque en realidad es una referencia muy accesible, y al mismo tiempo le da su toquecito de humor negro para chavales: Alicia en el libro se pone tibia a setas para cambiar de tamaño, algo que se suele interpretar como una experiencia alucinógena, y a HIT lo internan en un centro para adictos en ese mismo episodio.

HIT está encerrado aquí con nosotros

tercera temporada de HIT

Oristrell, veterano del Festival de Málaga, en el que ganó la Biznaga de Oro por Sin vergüenza en 2001, compareció junto al director Luis Arribas y un grupo de actores noveles que no habían nacido el año en que el recogió la susodicha Biznaga, o al menos estaban ocupados en aprender a ir al baño solos por aquel entonces. El cineasta celebró el contraste en varias ocasiones, valorando «la sabiduría de la experiencia junto a la savia de la juventud», y ejerció del confesor sereno en un coloquio en el que la preocupación por la salud mental derivó en confesiones inesperadas.

Decíamos que HIT, el personaje, y HIT, la serie, desean, desesperadamente, caerles bien a unos alumnos a los que al mismo tiempo aspiran a reconducir. Es el camino más rápido a la neurosis, pero Oristrell y su equipo parece que lo saben, porque solo han tardado dos temporadas en mandarlo a tratar sus problemas con profesionales. El reparto es cada vez más diverso, las preocupaciones tan actuales que la serie se muda de Puertollano a La Palma y entre los pacientes del centro hay un bombero que se enfrentó al volcán. Y la cosa está en que funciona, pero no.

Hace dos temporadas este redactor les confesaba que HIT es la serie que ama odiar y odia amar. Que Hugo Ibarra Toledo, el protagonista al que encarna Daniel Grao, es un loco pajares, un flipao, un figura que va demasiado a tope con la maquinaria. El guión lo sabe y lo zarandea para demostrar que su imagen exterior es de cristal, pero al mismo tiempo insiste en que su método funciona, en que ayuda a los estudiantes que acaban bajo su influencia. HIT no tiene límites, se mete hasta con Harry Potter, y si es el House de la Educación, es decir, un trasunto de Sherlock Holmes, en la tercera entrega le devuelven a su Moriarty. Y eso es buenísimo y malísimo.

Moriarty nunca muere

HIT temporada 3

A Oristrell, que confesó que parte de lo que se ve está basado en la experiencia con las adicciones de uno de sus hijos, lo rodeaban, a saber: Mitch Martín, Fran Aronsson, Andy Duato, Josito Peña y Miranda Gallego. Aronsson fue la más desenvuelta, arropada por su condición de estrella en Perú, y Gallego la más abierta a hablar de salud mental. Martín y Peña acabaron contando como en un ensayo, del mes de preparación de los personajes que tuvieron, el primero estaba tan metido que acabó lanzándole una silla al segundo. Lo hicieron entre risas, pero se pueden ustedes imaginar la intensidad del contenido. En la serie los acompañarán los más curtidos Juan Grandinetti, Carmen Balagué, Cristina Alcázar, Nur Levi o Mario Gas.

También Carmen Arrufat, aquí conocida como Lena, la joven narcisista y manipuladora que sirve de espejo al propio narcisismo y manipulación de HIT, con la que compite por el corazón del grupo de la primera temporada. Lena, en este primer episodio, roza, directamente, la supervillanía Marvel. Eso puede estar bien si uno quiere remedar a Élite, pero no tanto si se refocila en el realismo emocional (adolescente) más descarnado. Es solo un episodio, habrá que ver el resto, pero HIT, temporada 3, empieza jugándosela a tope. Tirando bolas a las líneas. Arriesgándose al fuera de juego.

Obviamente juzgar una serie por el primer episodio es más kamikaze que Hugo Ibarra Toledo en un psiquiátrico. Aunque Oristrell tiene claro (lo dijo ayer) que han abandonado el instituto de FP en el corazón de la España vaciada por un centro para pijos que cuesta 5000 euros el mes, la cosa está en cómo consigue, con sus recursos de culebrón adolescente que se pone intenso porque los chavales necesitan pensar que se los toma en serio, conseguir mantener un drama que psicológicamente se sostenga para los padres y madres de las criaturas que aspiran a sentar en el sofá junto a ellos. A ver qué les sale, que cualquier día el peso de RTVE recaerá sobre sus hombros. Y desde ahí, el futuro.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.

APÚNTATE A LA NEWSLETTER DEL CINE ESPAÑOL

Get the latest business resources on the market delivered to you weekly.
Recibe en tu correo las últimas novedades sobre el audiovisual estatal
LA NEWSLETTER DEL CINE ESPAÑOL
Recibe en tu correo las últimas novedades del audiovisual estatal