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Reportajes

‘Guarapo’: el hito del cine canario que unió historias de emigrantes

El documental 'Las aventuras de Guarapo' repasa la historia detrás de la primera película profesional canaria, con la que los hermanos Ríos completaron su propio viaje de ida y vuelta
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No fue hasta finales de los años 80 que los canarios pudieron ver una película en el cine que les hablase directamente a ellos. Lo hizo Guarapo (1988), que trataba el tema de la emigración a América durante el franquismo a través de la epopeya de un gomero. Fue el primer largometraje de ficción que se acercaba a la realidad histórica, cultural y geográfica de Canarias en la industria del cine español. Y en él había también mucho de la historia personal de sus directores, los hermanos Teodoro y Santiago Ríos, que también tuvieron que emigrar a Cuba en aquellos años.

Ha sido precisamente el hijo de Teodoro, el también director Guillermo Ríos Bordón (Solo una vez, 2021), el germen para contar estos hitos cinematográficos y familiares más de 30 años después en el documental La gran aventura de Guarapo, una película presentada en un pase especial en el 25 Festival de Málaga. Junto a Pedro Felipe Fernández -que, asegura Ríos Bordón, merece gran parte del crédito de la dirección de la película- han rescatado el camino de ida y vuelta a Sudamérica de los hermanos Ríos para la memoria de nuestro cine.

El billete a Cuba de los Ríos

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Santiago y Teodoro Ríos en ‘La gran aventura de Guarapo’

Proyectada en un ambiente íntimo y emotivo en Málaga, La gran aventura de Guarapo homenajea a Teodoro y Santiago Ríos contando su biografía, imprescindible para entender Guarapo y las otras dos películas –Mambí (1998) y El vuelo del guirre (2007)- con las que los hermanos completarían una trilogía dedicada a la emigración canaria hacia América Latina. Ambos tuvieron que mudarse de Tenerife a Cuba en 1950, aún muy niños, siguiendo el camino de los Ríos de la generación anterior, Teodoro (pintor) y Santiago (actor), que buscaron fortuna en La Habana.

Allí pasaron su primera infancia los Ríos, marcada profundamente por la salida de España, la educación laica que recibieron y la pulsión artística de su familia, en una buena posición dentro de la sociedad cubana de entonces. Todo documentado también por las imágenes captadas en 8mm por el propio Teodoro Ríos padre: «Mi abuelo era pintor, pero tenía también una pasión por el cine. Se nota en los encuadres, los contraluces y en su composición», explica Guillermo Ríos a Cine con Ñ sobre el material rescatadoen el documental.

Una vez que triunfó la Revolución en 1959, la familia Ríos volvió a Tenerife. No regresaron al país caribeño hasta 30 años después cuando estrenaron Guarapo allí por todo lo alto. Los emigrantes volvían al país con su historia sobre un emigrante, y recorrieron las calles y los lugares de La Habana que tanto les habían marcado cuando eran niños. «Volver fue un shock, una emoción tremenda», relata Teodoro Ríos, que explica que al principio «no queríamos decir que habíamos vivido ahí». «Era tabú por una cuestión política», añade Santiago, que asegura que vivieron momentos incómodos por finalmente contarlo «en un país en el que salir estaba mal visto». El círculo biográfico y cinematográfico de los Ríos se había completado.

Las aventuras de Guarapo y su éxito

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Rodaje de ‘Guarapo’

Pero el camino de Guarapo había empezado mucho antes de aquel viaje a La Habana. Los hermanos Ríos habían despuntado en el cine amateur todavía en el franquismo -de aquella época muchos recuerdan películas como Talpa (1972), Clímax (1974) o Katharsis (1974)- y decidieron montar una productora de cine publicitario y documental. Fue precisamente con un documental (La Gomera, 1976) -y la inspiración del tradicional silbo gomero- cuando nació el argumento y localización principal de Guarapo, coescrita entre Santiago Ríos y José Miguel Hernán.

Tardaron 11 años en conseguir financiación para hacer la película, pero finalmente lo consiguieron. Gracias también a la incorporación al proyecto del productor Eduardo Campoy, rodaron una película de ficción como querían, «dentro de la industria»: contaron en el reparto con estrellas del momento (Patricia Adriani, Juan Luis Galiardo, José Manuel Cervino y el protagonista, Luis Suárez), con la fotografía de Hans Burmann o la música original de J.J. Falcon Sanabria. La gran aventura de Guarapo cuenta ese especial rodaje en los paisajes exóticos gomeros gracias al making of hecho por Cristina Boró.

Aquella historia heróica de un gomero de los años 40 que se juega la vida por un futuro mejor lejos de su casa y su gente se convirtió en un fenómeno local en las islas -menor en el resto de España-, con los canarios llenando las salas comerciales para ver esa película que, por primera vez, tenía que ver directamente con ellos. Después de pasar por festivales como el de San Sebastián (Nuevos Realizadores), el éxito de Guarapo llegó a su culmen en una nominación a la Mejor dirección novel en los Goya de 1989 que, finalmente, no acabó con esa guinda del pastel en forma de premio.

Los muros y el futuro del cine canario

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‘La gran aventura de Guarapo’

Pero Guarapo ha permanecido, ya más de 30 años después, como una película histórica para el cine canario, que tomaba forma explícita en su primera película de ficción dentro del sector. «Tumbaron un muro en ese sentido», asegura Guillermo Ríos, que pone en valor sobre todo «la doble apuesta» que hicieron los hermanos Ríos: «Lo hiceron en Canarias, desde aquí, pero sobre todo queriendo contar nuestras historias». Un compromiso con la cultura autóctona que se expresó también en sus siguientes dos películas de ficción:Mambí (1998) y El vuelo del guirre (2007).

«Es una decisión que te podía cerrar puertas», comenta también Guillermo en la entrevista. Efectivamente, los Ríos no pudieron hacer todo el cine que les hubiera gustado. Uno de los proyectos frustrados es el de la serie de televisión Atlantes, que ahora intentan resucitar en manos de su «vástago», sobre «la conquista canaria en el siglo XV y los guanches que defendieron las islas», dice Teodoro Ríos. Según el realizador, ya jubilado, esa historia «se ha quedado oculta por el relato del vencedor. El otro relato, como somos pequeños y estamos fraccionados, nunca tuvo poder».

Los tres familiares coinciden en que el cine canario no ha tenido continuidad como industria y sello local, ya sea por falta de inversión o ayudas institucionales. Otros cineastas canarios que han hecho carrera, como Juan Carlos Fresnadillo, Mateo Gil, Félix Sabroso, Roberto Pérez Toledo, Elio Quiroga -con la excepción de La estrategia del pequinés (2019)- o el propio Guillermo Ríos no han tenido ese tipo de acercamiento a su tierra. De la generación anterior, solo José Antonio Betancor, en una ocasión, se acercó a una historia lanzaroteña en Mararía (1998).

Los Ríos hablan también de un factor cultural en la falta de cine canario: una tradicional tendencia de los canarios a hacerse de menos frente a los peninsulares, menos aislados y más urbanos. «Nosotros, por la educación que habíamos recibido fuera, no entendíamos que hubiera canarios que se tiraran piedras a su propio tejado», comenta Santiago Ríos, que cuenta una anécdota de Guarapo: «Contratamos a actores secundarios canarios. Cuando se vieron en la pantalla grande al lado de Juan Luis Galiardo dijeron «ah, que nosotros podemos». Siempre pudimos, la limitación era que la nosotros mismos nos imponíamos».

Aún así, los Ríos también reconocen que ahora hay más interés por tratar la cultura y los espacios locales por parte de realizadores canarios como Andrés Koppel -El mediometraje La raya (1997) o La niebla y la doncella (2017)-, David Pantaleón Rendir los machos (2021)-, Miguel MejíasLa viajante (2021)- o Armando RaveloLa piel del volcán (2021)-. Precisamente, este último, al reconocer a Teodoro Ríos en una proyección de su película, le reconoció públicamente y le homenajeó como referente. «Está bien ver que no hay adanismo», dice Santiago Ríos, «si estás en la cultura, tiene que ser consciente de cuáles son tus herencias estéticas y culturales». La de Guarapo ya queda para siempre.

Imágenes: La gran aventura de Guarapo – River Flow Pictures
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.