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Crónicas

‘Galgos’ no es la ‘Succession’ española

El drama familiar de Movistar Plus+ estrena en el Iberseries&Platino Industria su primer capítulo, una historia de decadencia empresarial dirigida por Félix Viscarret y Nely Reguera
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En el coloquio posterior al pase del primer episodio de Galgos en Iberseries la periodista Mariola Cubells, que moderaba, advirtió a sus responsables: «Sabéis que os van a poner en algún titular que es la Succession española, ¿verdad?». Sonía Martínez, directora de series de Buendía Estudios, respondía que «lo tenemos claro, pero las matemáticas y los tiempos refutan esas tesis». Básicamente, explicó la productora, el germen de Galgos estaría en El Embarcadero, estrenada en 2019 pero producida en 2018, antes del estreno de la serie de HBO y mucho antes de su boom, cuando el equipo de Martínez propuso crear una historia sobre una saga familiar.

La productora y directiva de Buendía Estudios, considerada una de las descubridoras de Los Javis o la ejecutiva que supo ver como éxitos potenciales series como Motivos personales (2005), El tiempo entre costuras (2012) o la mismísima La casa de papel (2017-2021), explicó que el recorrido de la serie «fue largo» y compuesto por un largo proceso de documentación que atribuyó al equipo de guión (un pequeño dream team formado por Clara Roquet, Francisco Kosterlitz, Pablo Remón y Lucía Carballal). En las promociones Movistar Plus+ aclara que esta serie «no tiene una figura de creador como tal». La dirigen Félix Viscarret, en la presentación junto a Martínez, y Nely Reguera, que se incorporaron con los guiones cerrados y parte del elenco.

La serie en sí es cierto que se aleja del referente estadounidense porque es españolísima en muchos aspectos. En las relaciones familiares y los detalles de riqueza de tercera generación, que Viscarret llama «ese lujo añejo». En la ocupación de la fortuna empresarial, que es el sector de la alimentación y en concreto los dulces, pendiente de una ficticia Ley del Azúcar a punto de aprobarse en el Parlamento Europeo. En las consecuencias bien visibles: varios ERE pendiente, un acuerdo para surtir de productos de marca blanca a una gran cadena, un sindicalista medio corruptillo. Y en la narrativa, más cotidiana que costumbrista pero lejos de la épica del «los ricos también lloran» con la que EEUU acostumbra a estilizar a sus psicópatas.

El azúcar es el nuevo tabaco

Galgos Iberseries
Sonia Martínez en la presentación de ‘Galgos’

Susana Herreras, gerente de contenidos de ficción original de Movistar Plus+, explicó a las preguntas de Cubells que han venido a rellenar algo que ella «echaba de menos», esto es, las ficciones de grandes sagas familiares y empresariales «de aquí». Además de las localizaciones cántabras, con Santander y Torrelavega y los consiguientes y habituales agradecimientos a las Film Office y las autoridades locales —recordemos que es un evento de industria donde los incentivos fiscales se valoran mucho—, querían «trasladar todo ese drama al día a día, que parte de la trama fuese que igual en los hospitales va a dejar de haber una máquina de vending llena de dulces y eso puede hundir a una empresa». O, como dice el personaje de Patricia López Arnaiz en un momento del episodio: «somos el nuevo tabaco».

Esa cotidianidad esta muy lograda por los diálogos del cuarteto al guión y la cámara de Viscarret y Reguera. El realizador explicó que establecieron un decálogo sobre el tipo de planos, movimientos y montaje, siempre en media res, muy cerca de los rostros y transmitiendo la ansiedad de los personajes. El inicio de Galgos se sitúa en el 40 aniversario del matrimonio interpretado por Óscar Martínez y Adriana Ozores, secuencia que sirve para definir personajes y relaciones de manera compleja con muy pocas pinceladas y que empieza siguiéndola a ella, protagonista en un entorno coral, cuando es descolocada en el ámbito que supuestamente domina, el de su hogar.

Una situación que, sin reventar nada, digamos que se invertirá completamente al final del episodio, que expone todas las patas de la trama y caracteriza a su extenso elenco con maestría. En ese momento, cuando la matriarca a la que da vida Ozores tome control de otro espacio que supuestamente no le pertenecía y descoloque a otro personaje que se creía dueño de la situación, al que seguiremos con ansiedad y cámara en mano será a este, en una simetría que subraya los temas de la serie, tanto el empresarial como el su poco recomendable mezcla con las relaciones familiares.

Tampoco es Gran Reserva

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Félix Viscarret en la presentación de ‘Galgos’

Galgos, al menos en el episodio que hemos podido ver (y no tiene más fecha de estreno que «próximamente»), se presenta como una muy buena serie realizada con mucho conocimiento con los recursos justos y necesarios. No es Succession, pero tampoco intenta serlo, aunque es imposible resistirse al titular. Aquí la decadencia, por lo que anuncian sus responsables, no será familiar, sino empresarial, y conllevará arrastrar lo familiar consigo. Cubells, en el coloquio, avanzó un dato que es, en sí mismo, un spoiler: el 80% de las empresas familiares, en España y en el mundo, no sobreviven a la tercera generación.

Galgos tampoco es Gran Reserva (2010-2013), es decir, no es un culebrón y cuenta con los medios y la complejidad temática y narrativa que se han convertido en el suelo exigible a la producción española en la actualidad. Probablemente gane mucho proyectada en una pantalla de cine, algo que está lejos de ser su destino, final, pero eso no importa. Es una serie sin creador original, es decir, una serie «industrial» ejecutada con oficio por un equipo que, aparentemente, la ha hecho propia a pesar de tratarse de un encargo, y con un lenguaje visual propio, cosa que no es tan común si uno saca la estadística de todo lo que se produce al año, así que es de agradecer.

Aparentemente, o de momento, en Galgos tampoco hay buenos ni malos, solo listos, tontos y personas que intentan gestionar situaciones complejas que implican dinero y familia, cada uno según su idiosincrasia. Una serie con mucha ironía pero no chistes explícitos, y que muestra a los ricos sin demonizarlos pero tampoco estilizándolos o justificándolos en sus atropellos. En Galgos, en fin, hay un informe de Sanidad que una periodista quiere destapar y otros quieren ocultar, y un detalle clave: esta gente tiene una vida de lujo gracias a alimentos que ellos mismo nunca comen.

Imágenes: Presentación de Galgos en Iberseries&Platino Industria 2023 – Irene Meritxell

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).

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