Reportajes
Anatomía del casting en España: «Uno perfecto no sé si existe, pero no hay casting malo»

Llúcia Garcia Torras y Tristán Ulloa en 'Romería', de Carla Simón. ©Quim Vives/Elastica
«No sé si existe el casting perfecto, pero por mi experiencia, lo que no existe es el casting malo», explica María Rodrigo, directora de casting de Sirât y Romería, las dos películas españolas en Sección Oficial del Festival de Cannes y preseleccionadas a los Óscar. «No hay casting perdido, como le digo a veces a los actores. A todos nos va a servir aunque no te cojan para ese papel, porque lo normal es que el director o directora o la persona que lleve el casting se queden contigo».
El proceso de casting es uno de los pasos de la producción audiovisual que más veces representa la propia ficción. Casi siempre desde el punto de vista de los intérpretes y como algo poco menos que terrorífico, o al menos vivido desde cierto sentido del ridículo o la humillación cuando se retrata con humor. Incluso una serie reciente, selftape (2023), se centró en una fase de la búsqueda de empleo temida por los intérpretes, con un título que no dejaba mucho espacio a la duda.
Al mismo tiempo, desde la propia profesión se siente invisibilizada, algo que se ha traducido en la reciente reclamación de espacio… vía premios. Los BAFTA británicos ya incluyen un galardón a la especialidad, los Óscar lo harán desde su próxima edición en 2026.

Jose A. Cano