REPORTAJES | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2026
‘La maleta de Álex’, la celebración de la vida de Álex Angulo a través del recuerdo

Ramón Barea y Dodó en 'La maleta de Álex'. ©Larrua Creaciones ©Larrua Creaciones
Álex Angulo (1953-2014) pasó toda su vida poniendo cuerpo y voz a míticos personajes. Ya fuera sobre el escenario o delante de las cámaras, el protagonista de cintas como El día de la bestia (1995), El laberinto del fauno (2006) o Muertos de risa (1999); dejó un poso sobre numerosas personalidades del arte nacional. Profesionales como Pepe Viyuela, Ramón Barea o Álex de la Iglesia, entre otros, dan testimonio en el documental del espíritu y la pasión que movía al bilbaíno en su trabajo interpretativo.
La película, que se estrena mundialmente en la 74.º edición del Festival de San Sebastián en la sección Zinemira, hace un recorrido por la filmografía del actor, poniéndola en diálogo con numerosas entrevistas a sus seres queridos. El director, Alejandro Cortés, conoció a Angulo rodando Refugio (2015) en Buenos Aires, poco antes de que el actor falleciera, y le conmovió su integridad artística y humana.
Dodó, la hija del actor, es el hilo conductor de este viaje entre Madrid y Bilbao. Es ella la que mantiene las conversaciones con sus seres queridos, en un intento de reconstruir la figura de su padre y acercarse a él. «Dodó servía como bisagra entre la distancia y lo cercano, entre el olvido y la memoria. También entre la identidad de Alex y su propia identidad recobrada», explica Cortés a Cine con Ñ.
La maleta de Álex, llena de recuerdos
Al principio de la cinta, Dodó encuentra una maleta que pertenecía a su padre, llena de objetos de carácter simbólico, cada uno asociado a una persona que mantuvo una relación artística y profesional con Angulo. Los objetos de la maleta guían el viaje de la joven, indicándole los lugares que visitar y las personas con las que hablar. «Los que mejor te pueden hablar de él son sus amigos y compañeros», dice Juantxu Álvarez, productor, en un momento de la película.
«El germen de la película siempre fue esta maleta», cuenta Cortés. «Mayda [Zabala, la pareja del actor] me descubrió que había abierto una maleta que [Álex] tenía cerrada siempre en sus mudanzas. Cuando la abrió, encontró que guardaba todos los objetos, fotografías, documentos de toda su carrera, cosas personales y simbólicas que eran muy importantes para Álex». Estos objetos son disparadores de los recuerdos, cada uno simboliza alguna anécdota compartida, un sitio donde se compartió escenario o set. Angulo guardaba más de 5.000 objetos en estas maletas.
La película mezcla escenas filmadas por el actor con las entrevistas, haciendo que el presente y el pasado convivan en un mismo escenario. En ocasiones y gracias al montaje, pareciera que los vivos están hablando con Angulo, como si el cine pudiera esquivar a la muerte. «Queríamos hacer una conversación colectiva, como rompiendo esa cuarta pared y que Álex estuviera al otro lado. Sus personajes manteniendo conversaciones con esas personas tan importantes y sumando capas de conocimiento a ese lienzo en blanco que había sido Dodó».
Dodó, la verdadera protagonista
Si bien la película se plantea como un documental sobre la vida profesional y personal de Álex Angulo, tras esta propuesta se esconde un viaje de autodescubrimiento de su hija. Dodó, que fue adoptada de niña en China, regresa a España desde Taiwán para intentar acercarse a él. La joven arrastra el duelo de la pérdida de su padre y de un hombre que intentó navegar como pudo el tiempo que pasaba con su familia y el amor hacia la profesión.
Así, el documental se dirige hacia una especie de reconciliación con el recuerdo del padre y con uno de los grandes traumas: la ocasional ausencia de Angulo a causa de su carrera artística. «Siento que ha habido un avance tremendo hacia sus propios sentimientos y hacia la aceptación de quién era realmente su padre, de quererlo desde dentro y no desde los recuerdos de los demás solamente». Para Cortés, no se trataba de mitificar la ausencia, sino de crear un espacio de reconciliación con la memoria.
La multitud de testimonios se utilizan también para componer un Álex Angulo lleno de aristas y diferentes perspectivas. «Se trataba de que Dodó pudiera tener un puzzle de los múltiples Álex que llevaba dentro». La película es en sí una maleta. Si bien se presenta como un testimonio de la vida del actor, dentro esconde un viaje de sanación y crecimiento de Dodó. Cortés señala que «Álex era una banda de niños dentro de él, un montón de niños. Otras personas dicen que hay muchos Álex distintos y creo que Dodó por fin ha conocido a todos esos Álex».


Laura Bermúdez

