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Críticas

Negu Hurbilak: Escarbar en los límites del conflicto vasco

Una historia minimalista sobre los tabúes y las contradicciones de la sociedad vasca ante el fin de ETA
<strong>Negu Hurbilak</strong>: Escarbar en los límites del conflicto vasco 1

Se acerca el invierno, un negu hurbilak, a un pueblo fronterizo de Navarra. Antes de que atardezca tan pronto, en un otoño que no es uno más en el vecino País Vasco, una joven (Jone Laspiur) busca salir del país. Los siguientes días vivirá a escondidas en una buhardilla, esperando poder pasar a Francia. Mientras, la radio y la televisión lo anuncian: la banda terrorista ETA cesa definitivamente su actividad armada.

Presentada en el Festival de Locarno (Cineasti del presente), Negu Hurbilak es una pieza más de lo que podemos llamar ‘el cine sobre el fin del conflicto vasco’ o ‘el cine después de ETA’. Desde ese 2011 en el que se ubica esta película y, sobre todo, desde el definitivo 2018, no han dejado de aparecer películas —y series— que repasan y reflexionan sobre lo que ha significado en la sociedad vasca. Nuevas miradas más libres desde y para una sociedad que, una década más tarde, parece ya preparada para reflexionar sobre lo que pasó y lo que se quedó por el camino.

El Colectivo Negu, formado por jóvenes directores salidos de la ESCAC, se acerca a un tema que solo es posible tratarlo en buenas condiciones hoy, y que aún así sigue siendo incómodo: el de las personas que huyeron del País Vasco por miedo a represalias. Sin la losa de la violencia como dominadora única del discurso y los ejes emocionales, esta película experimenta sobre el silencio y las heridas de lo que ocurrió. Y todo está al límite en su planteamiento cinematográfico.

Minimalismo inteligente

negu Hurbilak

La película no solo está ambientada en la frontera navarra entre España y Francia, es que está construida en sí misma como una especie de limbo cinematográfico. Negu Hurbilak está hecha de imágenes que viven entre la mínima ficción narrativa que presentan (la de esta joven que huye y se ve obligada a quedarse en este pueblo) y la realidad (marcada por un prólogo fotográfico y un perturbador epílogo etnográfico) sobre las que se sostienen. Aunque están en un solo lado, apelan a lo que que hay entre un lugar y otro, quizá apelando a ese espacio nuevo para tratar otras derivaciones del propio conflicto.

Aunque la radicalidad de su lenguaje la alejará de muchos elogios, el planteamiento espacial y estético de la película es inteligente. Negu Hurbilak se crea su propio no-lugar con el grano de los 16mm, fijándose en la luz de los atardeceres, la lluvia fina y las nieblas. Una capa de «ruido» y movimientos de cámara hacia los vacíos que acentúan el silencio que hay detrás de todos los personajes. Ellos, anónimos, acompañan a una Jone Laspiur que asume el reto de tener que sostener un papel dificilísimo y le sale bien.

Una película incómoda

Negu Hurbilak

Al final, de todas estas ideas y dispositivos intelectuales de la película sí que emerge una parte humana —y política, claro— de la que quiere hablar la película: las contradicciones calladas que vivía mucha gente durante el conflicto. Los dolores que había detrás de cada decisión o cada posicionamiento, y que no se podían hablar. Cada con su propio trauma y su camino sin expresar porque solo se podía expresar por adhesión o rechazo. De alguna manera, todo esta ola de audiovisual sobre el posconflicto y el fin del terrorismo ha hablado de esto, desde Patria (2020) a 918 Gau (2022).

Ahora se une a la conversación esta película, una de las que se atreven a hacerlo abriendo más grietas quizá de las que cierra. Negu Hurbilak es incómoda desde todos los puntos de vista, pero quizá es tiempo de asumir que habrá que pasar por ciertas incomodidades para seguir avanzando. Sus formas quizá no le darán el espacio que han tenido otras películas sobre el tema, pero es un aporte interesante y bien pensado sobre por qué ciertos relatos siguen parados en el aire y en el tiempo.

Imágenes: Negu Hurbilak – Begin Again Films

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, en 2018 cofunda y dirige el medio especializado Cine con Ñ.

Twitter: @artena_

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