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918 Gau: Lo político desde lo íntimo

Arantza Santesteban propone un particular ejercicio de memoria en este trabajo que regresa a su paso por la cárcel en las postrimerías de los últimos años de ETA

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En los compases de 918 Gau se imbrican tres niveles de memoria: la personal, el paso por la cárcel de Arantza Santesteban, la directora y protagonista de la historia que cuenta el documental; la colectiva, el retrato de un activismo que conformaba, asimismo, la identidad de la cineasta en aquel momento; y la histórica, en cuyo relato sobre las postrimerías de los últimos años de ETA se inscribe esta historia que sacude posiciones firmes sobre el pasado y sobre nuestra manera de contar lo sucedido.

Las tres primeras secuencias de la película, prólogo de contexto de la obra, trabajan esos tres niveles: a un evocador travelling en barrido le sigue una larga secuencia de Santesteban en el interior de un coche, grabadora en mano, explicando su detención en octubre de 2007 por pertenencia a Batasuna, ilegalizada por la Ley de Partidos, y otra, extensa, en la que la cineasta cuenta su recuerdos durante el encuentro con el juez Garzón, el fiscal y la acusación particular, mientras en pantalla vemos fragmentos significativos del auto judicial que transformó para siempre la vida de Santesteban.

La cineasta, no obstante, no parece pretender aleccionar sobre lo que sucedió ni ofrecer respuestas o explicaciones. Su postura es, más bien, algo escurridiza y habla de la soledad de quien está en el ojo del huracán a su pesar, de los conflictos y de los anhelos, de las cercanías perdidas, de buscar distancias con el pasado y encontrar las formas de esos recuerdos en el presente. Una historia íntima de la reconciliación con lo político, tal vez porque nuestra manera de estar en el mundo solo puede pasar por ahí.

918 Gau: Híbrido de formas cinematográficas

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Narrada mediante una voz en off de marca autobiográfica, Santesteban modula en 918 Gau una miríada de dispositivos que reflejan, a su vez, el material tan complejo que tiene entre manos. Ficción, no ficción, diario, material de archivo, imagen digital de scanner, documentos oficiales y fotografías tomadas en la cárcel, recuerdos revisitados desde la recreación y escenas de fuga simbólicas…, todo ello al servicio de una rememoración de sus sentimientos ambivalentes, expuestos con una desnudez pasmosa y descorazonadora.

El estricto formalismo de 918 Gau toma en la escala de sus imágenes una potencia inusual -desde ese escaneo que pone en escena documentos oficiales y fotografías, a la quietud y fija cercanía con la que filma el encuentro sexual entre dos mujeres presas- y otorga a la cinta una cualidad fantasmática que golpea al espectador; quizá porque estar confinado en una prisión es lo más parecido a convertirse en un fantasma, como subraya el recuerdo de la directora de una de sus compañeras, enajenada. 

El pasado que ya no vive en mí

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Volver a ese momento vital y al material de esa experiencia carcelaria no debe haber sido fácil para Santesteban, pero la manera en que propone ese viaje de vuelta se asume en toda su complejidad, desde el dolor y las contradicciones. A los poderosos recuerdos de la prisión, destellos de resistencia de alguien en la encrucijada, que debe soportar el peso de la institución y las presiones políticas en tanto que activista, Santesteban suma los dilemas de los primeros días tras salir de prisión. 

“Recuerdo que cuando salía por mi barrio, la gente me hacía favores”, rememora. Fue entonces cuando me di cuenta de que todo el mundo, en cierto modo, necesitaba que yo siguiera cumpliendo sus expectativas. Pero yo ya estaba en otro lugar”, señala. Ese otro lugar se aparece bajo la forma de las rayas negras y blancas de una cebra, de pájaros entre los setos de un parque nocturno o en mitad de una pista de baile azulada en Berlín. Son visiones que caminan hacia delante, como evocan las varias tomas de la cineasta caminando, o que tal vez invitan a dejarse llevar, lejos de toda expectativa.

Imágenes: 918 Gau – Txintxua Films, Hiruki Filmak (Montaje de portada: Miguel Casaseca)

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