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‘Karpeta urdinak’ y’Bi arnas’: las torturas en el País Vasco ya no son un tabú

Dos documentales presentados en el Festival de San Sebastián abordan de frente el tema de los más de 4.000 casos documentados de torturas

Karpeta Urdinak

El cine documental vasco rompe su silencio sobre las torturas en el País Vasco. Esa es la conclusión que se podría sacar de la coincidencia de dos películas documentales que tratan el asunto en el Festival de San Sebastián 2022: Karpeta urdinak (Carpetas azules) y Bi arnas (Dos respiraciones), dos acercamientos diferentes pero que coinciden en hablar sin tapujos de la tortura, objeto de análisis y reflexión abierto en la sociedad vasca pero no así en el resto de España.

Estas dos películas, presentadas en en la sección Zinemira del Festival -también abierto a programarlas-, se unen a otros títulos recientes que han tratado el asunto como Non dago Mikel? (¿Dónde está Mikel?) (2020), de Amaia Merino y Miguel Llamas ‘Pitu’, o Bolante baten historia (Historia de un volante) (2021), de Iñaki Alforja e Iban Toledo. Estos trabajos parecen insertarse en la ola del cine vasco que, tras el fin del terrorismo de ETA y a través de una nueva generación de cineastas, trata ya sin reparos estas heridas por cerrar.

Karpeta urdinak: Carpetas de nuestros padres

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Karpeta urdinak (Carpetas azules) es un documental de Ander Iriarte sobre el Proyecto de investigación de la tortura y malos tratos en el País Vasco entre 1960-2014, elaborado por el Gobierno Vasco en el marco del Plan de Paz y Convivencia y muy pegado a sus estadísticas. La base del mismo es una estadística terrible, que se ha venido repetiendo en los últimos años: 4.113 casos policiales de tortura documentados en el País Vasco, el 73% después de la muerte de Franco, ejecutados por parte de agentes de todos los cuerpos presentes en la región: Policía Nacional, Guardia Civil y Ertzaintza.

Estructuralmente la película de Iriarte destaca por engarzar dos hilos conductores. Por un lado, uno estrictamente informativo y esquematizado como los capítulos de un informe, en el que se repasan los diferentes puntos de la investigación sobre la tortura en el País Vasco y la metodología seguida por el propio gobierno autonómico y los organismos internacionales que lo han monitorizado. Por otro, la experiencia del padre del director, militante de la izquierda abertzale en su juventud, que fue detenido y sufrió torturas pero nunca había compartido su experiencia. De hecho, ni se identificaba a sí mismo como víctima.

Iriarte, director pero también conductor del filme, explica a Cine con Ñ que «tenía muy claro que quería que el espectador se identificase con alguien y, después de darle muchas vueltas decidí ser yo, porque el principio de querer hacerlo era el caso de mi padre. Con Amaia (Merino) y Laurent (Dufreche) [coproductores y editores de la cinta] decidimos que teníamos que dosificar muy bien cuánta información podíamos dar antes de saturar y cuánta emoción podíamos dar antes de atosigar». La película, eso sí, no entrevista a ninguna víctima que no sea el padre del director. Los otros testimonios los aporta el propio informe.

Iriarte resume en tres puntos la reparación a las víctimas de tortura: «En primer lugar, el fin de la negación. Igual que no vas a ver a nadie de Bildu negando los atentados de ETA. Así que no puede haber gente del PP o del PSOE negando que aquí hubo tortura». Después, «la atención médica: no puede ser que alguien con depresión o que ha intentado suicidarse por ser víctima de tortura por parte de un funcionario público, que es un policía, tenga que pagarse por su cuenta el tratamiento. Debería estar cubierto por el Estado». Y la tercera es «el fin del periodo de incomunicación de 72 horas, sin excepciones, sin lucha antiterrorista. Si legalmente existe un periodo de incomunicación en que puedes tener a una persona aislada de su abogado, de su familia, de todo… va a haber tortura. Es el caldo de cultivo».

Bi arnas y el caso de Iratxe Sorzabal en las torturas en el País Vasco

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El segundo documental que ha tratado la tortura en el Zinemaldia es Bi arnas, un humilde proyecto sacado adelante a través de un crowdfunding y que ha dirigido Jon Mikel Fernández Elorz. Aunque la película contextualiza y añade otras perspectivas, el centro de la misma es el caso de torturas de Iratxe Sorzabal, hoy encarcelada en España por haber participado en un atentado de ETA en 1996. Sorzabal ha asegurado desde entonces que se reconoció autora de los hechos e inculpó a otros en 2001 porque fue coaccionada con terribles abusos.

A través de imágenes de archivo de la propia Sorzabal, que no participa directamente en la película, y, sobre todo, de su madre, Mari Nieves Díaz, Bi arnas relata la perspectiva personal de lo que sufrió Sorzabal y su propia familia. Con el Mar Cantábrico como ejemplo de distancia y cercanía entre madre e hija, Bi arnas relata un caso que está vivo: hace escasas semanas Sorzabal era trasladada de Francia a la cárcel de Estremera, donde deberá cumplir los 24 años y medio de cárcel que le impuso la Audiencia Nacional en febrero.

La película de Fernández Elorz trata de dar contexto a Sorzabal incorporando otro testimonio documentado de torturas por parte de la Guardia Civil, el de Nekane Txapartegi, y suma las opiniones de dos «expertos»: el forense Francisco Etxeberria, director del Proyecto de investigación de la tortura ya citado, y el francés Serge Portelli, abogado de Sorzabal en su período de encarcelamento en Francia.

En el coloquio posterior al estreno de Bi arnas en el Zinemaldia y preguntado por la escasa repercusión del tema de las torturas, que antes causaba polémica, el director de la película esgrimía dos teorías como posibles respuestas: «O la realidad de la tortura es cada vez más innegable o la otra es simplemente indiferencia, que sería peor». En la siguiente intervención el forense Exteberria daba la suya: «Me quedo con que es incuestionable. Se le ha dado la vuelta al tema», y citaba una encuesta sobre el grado de conocimiento de los jóvenes universitarios vascos (más del 70% de los encuestados considera que las torturas ocurrieron y fueron frecuentes) presente en el Informe.

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