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La treintena: Existencialismo hipster

Mireia Noguera y Marta Vives son las creadoras de esta comedia de pandemia absurda, tierna y un poco pija

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La treintena sigue la vida de cuatro amigas durante los meses del primer confinamiento, en 2020, que tienen en común estar alrededor de los 30 años, vivir en Barcelona y un progresivo desquicie existencial que las mantiene al borde del colapso nervioso.

Mireia Noguera y Marta Vives son las creadoras de esta serie de capítulos de seis episodios de 15 minutos cada uno que se ve como una comedia larga y ligera y llega vía Filmin y el Atlàntida Mallorca Film Fest, con cameos como el de Silvia Abril, Samantha Villar o La Terremoto de Alcorcón para aderezar el conjunto. Noguera dirige, Vives protagoniza y se lo pasa en grande con su personaje, la sensata para los demás, la más desquiciada cuando se queda sola.

Si se conecta con su humor, que necesita quizás estar cerca del tipo de vida que llevan sus personajes o conocer a los famosetes que hacen de estrellas invitadas, se ve como un tiro. Ayuda que los capítulos sean tan cortos y el buen uso de los recursos de la videollamada. En general, una serie simpática que aunque hable mucho de reinventarse no pretende tanto cambiarnos la vida como reírnos un poco de tanta ansiedad.

Crítica de La treintena con spoilers

La treintena: Existencialismo hipster 1

Bueno, en realidad lo de los spoilers da un poco igual. Es fácil imaginarse los conflictos de cada amiga -la que se le hunde la empresa, la que hace EREs, la que el novio está lejos-, con el del personaje de Paula Malía como el más surrealista. Aunque las resoluciones suelen ser más tirantes al humor absurdo que al realismo podría ser peor. En general, todos los chistes dejan aunque sea media sonrisa en la cara del respetable, porque La treintena quiere dejarte mejor de lo que llegaste.

Camila, la presunta protagonista de este tinglado coral, es una psicóloga que arranca cada capítulo atendiendo alguna videollamada desquiciada de una paciente y al mismo tiempo vive en plena crisis existencial paulocoelhiana con un novio a distancia que no atiende sus evidentes avances erótico-festivos. Y el pequeño making off de escena post-créditos es muy divertido también, por cierto.

La treintena tiene sus momentos de comedia absurda, que es casi toda la serie, combinados con otros tiernos -la síntesis de ambos sería el test de embarazo por videollamada con las amigas mostrando apoyo online-. Funciona como el entretenimiento simpático que pretende ser, sobre todo si se tienen o conocen circunstancias vitales parecidas a las de las protagonistas, aunque sus momentos más brillantes sean los cameos.

Esto no va a durar para siempre

La treintena: Existencialismo hipster 2

La treintena es fácilmente comparable con Contiguo -aunque esta última tenga el mérito de la parte cuasi artesanal- porque se ambientan en Barcelona, tratan de la vida de los jóvenes y las jóvenas y sus picores ante el confinamiento y porque… son muy pijas. Que sí, que algún personaje pasa crujías económicas, pero son crujías hipsters. ¿Nadie se ha parado a pensar por qué solo estamos tratando la pandemia o desde el drama documental o desde el pijismo más chorra?

Si acaso Besos en el aire intentó, de nuevo desde la amabilidad -que es lógico, estamos como para que nos amarguen más- salirse de la horquilla de la trentolescencia y las profesiones liberales, aunque fue incapaz de alejarse del centro de Madrid como escenario. Los vecindarios y las casas colaban como de personas con sueldos normales, no como el terrazón que se gasta una de las protagonistas de La treintena, curiosamente la única que no tenemos claro de qué trabaja hasta el penúltimo capítulo o así.

Que sí, que en estas producciones tan de hipsters y para hipsters hay una gran cantidad de autoironía, y sabemos que los novios cantautores con camisa estampada y bigotito dan mucha cosita queriendo. Pero aún así. Hasta la autoironía puede ser postureo. Ya se han hecho todos los chistes de ukeleles y famosillos de la historia. Basta, por favor. Paquita Salas no es tan graciosa, solo es petardeo bien envuelto. El humor hipster es enemigo de cualquier intento de reflejo de la realidad o que te entienda alguien de fuera de Malasaña, ‘Lavapi’ o su equivalente barcelonés. Ríndanse y entreguen las armas.

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