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Anunciaron tormenta: ¿Para qué sirve un documental?

Refleja las miserias del colonialismo español, pero se pierde demasiado en experimentos formales.

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Anunciaron tormenta cuenta la historia de la resistencia de la tribu Bubi, de la isla de Bioko, en Guinea Ecuatorial, contra el colonialismo español. La película recupera la memoria de Ësáasi Eweera, rey de los Bubi y líder de la lucha contra los colonizadores, rescatando archivos y documentos desclasificados, pero también las voces de los guineanos actuales y su complicada relación con la antigua metrópoli.

Javier Fernández Vázquez hace un trabajo loable de buceo en la memoria del colonialismo español y no se corta a la hora de mostrar las vergüenzas que nuestro país aún no ha abordado de su presencia en África. Quizás porque históricamente se encuentra mucho más cerca que el Imperio en América Latina, quizás por la influencia del Franquismo -que tapó la represión en Guinea o la Guerra de Ifni y dejó el Sáhara en manos marroquíes-, es un periodo que prefiere ignorarse.



El bilbaíno, además, acierta con las dos voces que utiliza en Anunciaron tormenta: las de los archivos oficiales de la dominación española y la de la historia oral de los bubi, recuperada por los guineanos actuales, que se expresan en español como subrayado de la herencia involuntaria del colonizador. Se alternan los paisajes naturales de Bioko con las imágenes de la Guinea Ecuatorial actual, y participan con acierto intelectuales guineanos como el escritor Justo Bolekia Boleká.

 

Sencillez expositivaanunciaron tormenta

Pero el exceso de experimentación formal perjudica más que empuja a aquello que se intenta divulgar. Es lo malo de arriesgar como hace Anunciaron tormenta: a veces sale regular. El contenido que maneja el documental es lo suficientemente potente como para que hable por sí mismo, y algunos de los subrayados políticos que el director prueba mediante los momentos «meta» -parar la grabación, mostrar los instantes previos a las lecturas de los oradores- aportan más bien poco. Igualmente lo hacen las sobreexposiciones de la imagen de Guinea Ecuatorial o ciertos silencios alargados.

No es que molesten o que sean elecciones «incorrectas», si es que eso existe, y lejos estará el que esto firma de negar la habilidad del director de Anunciaron tormenta en la exposición o unos conocimientos tanto audiovisuales como del tema que maneja superiores a los propios. Más bien que un documental más convencional, más previsible y, quizás, aburrido para el realizador y su equipo, habría tenido la oportunidad de llegar a un público más amplio.



Las elecciones de Anunciaron tormenta la confinan a un público reducido por lo innecesariamente complicado de su presentación. Una narración algo más lineal y pegada a la divulgación ayudaría precisamente a combatir el problema que Fernández Vázquez tan certeramente quiere retratar: la ausencia de autocrítica en España sobre el pasado colonial africano. Es decir, ¿qué sentido tiene divulgar algo que se va a quedar en círculos académicos o cinéfilos?

Si algo demuestra la taquilla de los últimos meses, o el auge a base de crítica y premios de El año del descubrimiento, es que el documental -o no ficción- no es un género menor, sino poco promocionado o, en ocasiones, inaccesible. Y cito una película que también es formalmente poco convencional, pero en la que el recurso estilístico no perjudica a la claridad de lo que se cuenta sino que la refuerza, y por eso está llegando a tanta gente y colándose en las normalmente muy conservadoras y faltas de imaginación listas de lo mejor del año.

 

¿Qué documenta un documental?Anunciaron tormenta

Por supuesto que la forma es parte del relato y en sí misma contribuye a añadir significados al mensaje que se quiere transmitir, pero la cuestión es que lo ayude a llegar a donde quiere. Se trata de que la idea se haga fluida, no de que se demuestre el virtuosismo de quien habla ni la cantidad de recursos metafóricos que se pueden acumular para acompañar los mensajes políticos.

Precisamente una crítica a un tema que la sociedad española -y sus nacionalismos- trata de evitar con tanto ahínco haciendo el avestruz, fingiendo que es algo que nunca existió y no tiene aún consecuencias graves en la actualidad, necesitaría una exposición más sencilla y, con ello, contundente.

Porque eso también es política. Cómo se concibe el público receptor desde una película. Si queremos crear mensajes para los elegidos, los muy concienciados en el estudio de la imagen o los convencidos, o salir de ahí y ayudar a que aquello que se investiga y se articula sea conocido sin tratar al espectador para que se sienta o muy listo o muy tonto.

Fernández Vázquez plantea de forma explícita con el formato de Anunciaron tormenta la pregunta de para qué sirve esto que nos está contando. Y al mismo tiempo uno no puede evitar preguntarse para qué sirve contarlo así. Si la función del documental es divulgativa o meramente artística en un sentido casi decorativo. Y por qué a veces hace falta hacerse esta pregunta, que es probable que debiera ser retórica.

 

Jose A Cano (@caniferus)

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