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Bienvenidos a Edén: Tonterías de lujo

La nueva serie de Netflix se esfuerza tanto en presentarse como el próximo pelotazo de la plataforma que satura

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En Bienvenidos a Edén un grupo variopinto de influencers es invitado a un evento exclusivo en una isla paradisíaca para promocionar un nuevo refresco. A la mañana siguiente cinco de ellos despiertan descubriendo que el barco que los llevó se ha marchado sin ellos y están atrapados en el lugar. Allí se convierten en huéspedes de los encantadores miembros de una extraña comunidad, Edén, que parecen vivir en armonía con la naturaleza. Pero, por supuesto, nada es de color de rosa en esa comunidad, y para sobrevivir los protagonistas deberán descubrir sus secretos.

El problema principal de Bienvenidos a Edén es que está demasiado diseñada para ser un superéxito, no sé si me explico. Se esfuerza tanto en ser la megaserie que nos va a reventar la cabeza, la siguiente El juego del calamar, La casa de papel o Lost… que satura. Entran ganas de gritarle a la pantalla que, por favor, se relajen un poco y le pongan algo de sentido del humor a lo que están contando, porque a veces sobrepasa el ridículo involuntario. Y eso que el despliegue de medios es espectacular, desde los exteriores hasta la posproducción (sin tropiezos tipo los Pokemons de Feria: La luz más oscura).

El reparto, el guión, la ambientación, los arranques de cámara en mano para avisarte de que te preocupes por los personajes o la explotación del buenorrismo son como una sobredosis de azúcar. Como dijo Scott McLoud refiriéndose a los cómics de superhéroes, a todos nos gusta el pastel de chocolate, pero, ¿quién quiere comer solo pastel de chocolate toda su vida? Y encima uno de bollería industrial.

Crítica de Bienvenidos a Edén sin spoilers

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Que en Edén huele a chamusquina no es destripar nada, se intuye desde el mismo tráiler, cuando Amaia Salamanca, en su personaje de supervillana pasivo-agresiva de manual, mira a cámara recitando el título de la serie. Se supone que el suspense -sobre quién es la gente que vive en la isla, sus objetivos y qué quieren de los protagonistas- es el punto fuerte, pero en realidad se empeña en dramatizarlo a base de líos de cama varios como si estuvieran rompiendo moldes.

La realización es lujosa y a todo trapo, exteriores espectaculares y despliegue de medios para una narración de thriller por defecto en la que los subrayados y la música se empeñan en refregarnos por la cara cómo debemos sentirnos en cada escena. Solo Amaia Salamanca es consciente de que tiene que dar mal rollo por sí misma y no dejárselo todo a la narración. Pero claro, es que es la más veterana del reparto principal (sale Ana Wagener, pero muy secundaria). Ese es el nivel de un elenco que, como decíamos más arriba, se ha escogido con criterios de Élite: buenorrismo por delante de capacidad profesional (y una dirección nula que mantiene a todo el que no da para más en el mismo registro).

Argumentalmente Bienvenidos a Edén es como empezar Perdidos directamente en la temporada 3 ó 4, viendo el asunto desde dentro de la comunidad de Los Otros o la Iniciativa Dharma. Con dos agregados tomados de Élite: un montón de chavalines indistinguibles y sin personalidad en lugar de los carismáticos enajenados mentales del vuelo de Oceanic y una narración que confunde construir personajes con hacer un melodrama intenso, aunque se pretenda que esto es suspense. Si a usted le hace gracia semejante mezcla sicalíptica, trínquese un mojito con Red Bull y a disfrutar.

Politiquilla para quinceañeros andorranos

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La caída de suscriptores y en bolsa de la plataforma por defecto provocó que, como siempre, cada cual en el análisis arrimase el ascua a su sardina. Pero resulta que lo que tenemos aquí, en este mezcla de los peores tics de Élite, La casa de papel, la mencionada Perdidos y alguna más, es un alegato reaccionario y conservador que apesta a alcanfor.

El típico guión que le gusta parecer muy «diverso» para quedar bien pero castiga a los personajes que mantienen más relaciones sexuales. Supervillanos veganos que viajan en coche eléctrico y dan mucho la tabarra con la crisis climática. Moralina familiar misógina en la que tener una «mala madre» te condena a ser disfuncional en tus relaciones. Bienvenidos a Edén la firmaría cualquier supernumerario del Opus Dei. Si Netflix es «progre», yo soy la reina de Inglaterra.

Se intuye que alguien en el equipo creativo de Bienvenidos a Edén piensa que estos malosos rollo «secta errejonista» son originales, pero nada más lejos. Sin mencionar Tenet, a la propia Iniciativa Dharma a la que hacen referencia explícita y alguna más, ya en los 70 las comunas malrrolleras eran un tópico flojo. Y están también en Rise by wolves, otra serie de la que toma elementos al tuntún.

Los «buenos» son cisheteros intensitos que acaban defendiendo valores familiares tradicionales, los «malos» diverses poliamoroses veganes. Es tan ridículo como lo contrario y es evidente que está hecho a propósito. Esta especie de performance de Vistalegre II con diálogos de instituto y melodrama baraturcio no es que sea exactamente ofensiva, pero sí excesivamente simplona.

En fin, resumiendo. Bienvenidos a Edén es una tontería de lujo, como las que acostumbra Netflix. No da vergüenza, como otros escarceos españoles de este estilo tipo El barco, pero como suspense no vale, y la guapura reinante y el despliegue de medios adjunto no compensan un guión que toma por tonto al espectador. En cuanto a las lecturas políticas, que las tiene y muy explícitas, se creen tan provocadoras como rancias acaban resultando en una serie que está demasiado encantada de conocerse. Vamos, va a ser verdad que es la nueva La casa de papel porque ambas han acabado teniendo la densidad del discurso de un youtuber de 16 años que acaba de descubrir a Jordan Peterson. Qué pena.

Imágenes: Bienvenidos a Edén – Netflix

12 Comentarios. Dejar nuevo

  • Antonio Fdz
    09/05/2022 02:26

    Los pogres quieren series con triple racion de pogre porque con doble se ve en la critica que no están contentos

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  • Serie monótona, aburrida, claustrofóbica. Aguanté varios capítulos con la esperanza de que algo me despertara.

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  • Anónima
    09/05/2022 17:15

    En el primer capítulo me recordó al juego del calamar, recluir 100 personas prevismente estudiadas con seguramente ninguna intención buena y en el capítulo dos en adelante, todo es prececidible… no me ha gustado y si hay, que seguro hay segunda temporada… no tengo intención de verla.

    Responder
    • Anónima
      09/05/2022 17:17

      En el primer capítulo me recordó al juego del calamar, recluir 100 personas previamente estudiadas con seguramente ninguna intención buena y en el capítulo dos en adelante, todo es predecible… no me ha gustado y si hay, que seguro hay segunda temporada… no tengo intención de verla.

      Responder
  • Cristina
    11/05/2022 20:21

    Pues ami me a parecido una serie muy buena! Entretenida, interesante , con puntos fuertes … no creeo que sea copia de nada lo que pasa que soys unos aburridos chavales ! Espero segunda temporada con ansia 🤞

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  • M. Lozano
    14/05/2022 14:09

    Una de las peores series jamás vista, increíble que hayan podido hacerlo tan mal, resulta hasta ridicula…

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  • De las peores series que he visto en mi vida, pasan como 5 capítulos para que haya algo de acción.
    Y el final de la temporada terrible.
    Y bueno, Netflix como siempre con su inclusión súper forzada !!
    Ajjajaja vamos, una pérdida de tiempo.

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  • Una serie para no ver. Un guión, malo y una interpretación que deja mucho que desear. Tampoco se puede esperar mas de una serie que basa su éxito en una publicidad y promoción constante, que ha tirado de actores/actrices «guapos/as/es» y algún que otro famosillo de medio pelo, para intentar captar la atención.
    Cuando montas un evento en Ibiza invitando a influencers para que te promocionen algo, y no a la prensa especializada, es para hacérselo mirar.

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  • Me quedo dormida cada que la veo, me parece altamente aburrida. 😴

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  • Es una buena serie. Lo qué pasa es que tú ya eres un viejuno y no eres el target.

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  • Conseguir sin pretender es algo solo al alcance de genios como Buda y el Maestro Yoda: los humanos solemos transitar por este valle de lágrimas no pudiendo evitar hacer precisamente lo contrario.

    Y en cuanto a la crítica relacionada con la falta de sentido del humor… no parece muy acertada si lo que pretenden los creadores es lograr una atmósfera de suspense e intriga. Igual no les apetece ponerse en modo Kubrick.

    Por lo demás paso de opinar sobre las supuestas pullas relacionadas con el multiverso político y metacultural; me da tremendo perezón todo ese tema.

    Para terminar: aspirar disfrutar de una obra maestra cada vez que plantas cómodamente tu culo en el sofa me parece una actitud propia, por decirlo suavemente, de personas muy ingenuas.

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  • Una idea muy buena pero los que van de malos son pésimos actores, (demasiado malos, poco creibles) con ello desvirtua la idea principal.

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