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De los ASECAN a los Carmen: el dilema de vender la existencia del «cine andaluz»

El nacimiento de la Academia de Cine de Andalucía y sus propios premios separados de los tradicionales ASECAN plantean la cuestión de la existencia de un «cine andaluz» y la forma de visibilizar su creciente industria

cine andaluz

La semana pasada se conocieron las nominadas a los Premios ASECAN, los galardones de cine regionales más veteranos de nuestro país. Estos días ha sido el turno de los I Premios Carmen, que otorga la recién nacida Academia de Cine de Andalucía. Un desdoble que resulta llamativo desde fuera -aunque la estructura no difiere tanto de otros premios a nivel nacional o internacional- pero con sus razones desde dentro y un fenómeno que han ido confirmando los recientes festivales de Málaga y Sevilla o las últimas asambleas de la Academia de Cine (la de Madrid): el nacimiento del «lobby» andaluz.

Lo cierto es que ya en sus bases, la organización de los 34 ASECAN celebraba la aparición de la Academia y los Carmen y se ponía el objetivo de que sus ya consolidados galardones «así como los Feroz o los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos» completaran «el calendario de reconocimientos» y «las ocasiones de celebrar» el talento andaluz. Es decir, sin conflicto entre ambos.

La directora Laura Hojman fue la última gran ganadora de los ASECAN (en 2020 recogió seis premios por su documental Antonio Machado. Los días azules). Opina que la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECAN) «ha llevado a cabo una gran labor», dice a Cine con Ñ. «Al no existir una academia profesional, la asociación ocupó de alguna forma este lugar, pero ante el crecimiento de nuestro sector se iba haciendo necesaria la creación de una Academia de la industria».

Más desde dentro aún lo vive Lourdes Palacios, actual presidenta de ASECAN y vicepresidenta primera de la Academia de Cine de Andalucía. Para ella «sin ASECAN no habría Academia, sencillamente. No existiría el trabajo previo ni la cohesión en la profesión. Después de 34 años son los premios autonómicos más veteranos de España y gracias a ellos tenemos el concepto común de trabajar por una industria que nos implica a todos».

Sin embargo, «sí, parece que hacía falta que existiese una Academia y que se llamara así. Los premios ASECAN trabajaban casi siempre con muy pocos apoyos, o puntuales del Ayuntamiento de Sevilla. La Academia de Cine recibe más respaldo, tanto institucional como económico, y permite que el trabajo se consolide implicando a más sectores dentro de la industria y dándole más visibilidad, que es de lo que se trata. Precisamente por eso, sabiendo que los ASECAN van a seguir existiendo con otro formato, es el momento de celebrar que existe una Academia y tiene repercusión».

¿Existe un «cine andaluz»?

De los ASECAN a los Carmen: el dilema de vender la existencia del "cine andaluz" 1
Las gentiles’

Gervasio Iglesias es uno de los productores andaluces más veteranos, asociado a directores sevillanos como Alberto Rodríguez y Santi Amodeo -desde Astronauta o 7 Vírgenes a la reciente Las gentiles– y cuando desde Cine con Ñ le preguntamos si existe un conjunto al que llamar «cine andaluz» es optimista y pesimista a la vez: «Creo que el cine andaluz es un conjunto de creadores que conforman una generación con una mirada muy particular de la realidad y que han conseguido crear unas bases factibles de producción. No creo que se pueda hablar aún de industria y menos en estos tiempos donde la falta de inversión está poniendo en peligro los avances que se habían dado«.

Iglesias es uno de esos productores que, con otros llegados desde fuera de Andalucía como José Antonio Félez, en los últimos 90 y primeros 2000 decide producir y rodar en la región de la mano de nombres entonces emergentes como los mismos Amodeo y Rodríguez. Los que rescataba Eduardo Trías en los dos últimos capítulos de su serie documental Rodar en andaluz, presentados el pasado junio en el Festival de Málaga y que intentan quitar el estigma de la falta de creación local y la necesidad de «marcharse a Madrid» para hacer carrera.

Preguntado sobre si quedarse a trabajar desde Andalucía era de valientes, Iglesias corrige: «Era de personas convencidas de que teníamos grandes historias que contar y no queríamos que nadie nos dirija cómo contarlas. Hacerlo a nuestro modo y estilo«. El punto de vista es «una base cultural en la que todos nos hemos criado. Somos gente fronteriza, por tanto gente abierta, poliédrica y multicultural. No levantamos muros ni barreras. Entendemos que la vida es una celebración, no un valle de lágrimas, y eso se nota en la mayoría de las películas que llevan el sello de los autores andaluces».

Hojman, de una generación de cineastas posterior y en la que migrar era una opción y no una obligación, también es prudente: «Me gustaría decir que sí existe un cine andaluz, pero creo que es más una idea que el público puede percibir que una realidad palpable a nivel industrial. No tengo la conciencia de que a nivel estatal se perciba como una potencia». Y señala lo mismo que el veterano productor: «Un ejemplo está en el bajo porcentaje de películas nacidas desde Andalucía que cuentan con la participación de TVE». 

La «existencia» o no del conjunto del cine andaluz, así pues, es relativa. Si bien fue una coproducción andaluza, La trinchera infinita, la gran triunfadora de la temporada de premios de 2020, las nominaciones en los últimos Goya, sin un título de ese calibre, han bajado a 12 ó 13 y con escasa recompensa de premios. A nivel de recaudación, pandemia mediante, con producción andaluza el último título boyante sería El verano que vivimos, aunque haya títulos con directores de la región, como Superagente Makey, de Alfonso Sánchez, que han funcionado. Y luego está Operación Camarón, que estaría en el límite de la eterna cuestión de dónde se sitúa la definición.

Visibilidad… para conseguir financiación

De los ASECAN a los Carmen: el dilema de vender la existencia del "cine andaluz" 2
‘Antonio Machado. Los días azules’

La directora añade que «a los andaluces nos cuesta mucho liderar proyectos con presupuestos importantes desde nuestra comunidad. Los productores andaluces venimos denunciando desde hace tiempo esta situación porque nos pone en una posición de desventaja«. También detecta «cierta tendencia a identificar el cine andaluz con películas de un determinado estilo o temática, y hay que tener en cuenta que nuestro cine es diverso, plural, y que todas las películas deberían recibir el mismo apoyo y ser reivindicadas como parte de nuestra identidad cultural».

Para Gervasio Iglesias en ese apoyo institucional «ha habido un gran retroceso. Canal Sur ha bajado casi el 50% su inversión obligatoria y la Junta lleva congelada sus inversiones desde el año 2017. Por fortuna se está consiguiendo salvar los muebles gracias a que la calidad de lo que se hace aquí atrae inversores privados».

En ese sentido, la creación de la Academia y de los Premios Carmen «como todos los premios, darán un plus de visibilidad al trabajo de los compañeros y eso siempre es bueno. Es un proyecto ilusionante y quiero destacar el enorme trabajo de todos los que se han involucrado en la Junta Directiva de la misma». Sin embargo el productor rechaza la idea de «lobby» que le citamos. Prefiere definir al sector como «creadores de historia y, créame, en Andalucía hay muy buenos narradores y muchas grandes historias aún por descubrir. Espero que nadie venga a contarlas por nosotros, que eso ya se ha hecho en épocas anteriores y ha sido muy perjudicial».

La más optimista y que nos da el cierre de este reportaje es, de nuevo, Lourdes Palacios, que si opina que «hace tiempo que está reconocido que existe un cine andaluz, con autores y características propias, entre el resto de cinematografías españolas» y ratifica el avance a nivel profesional e industrial: «La idea es que ya no hay que irse de Andalucía para crear o hacerlo desde aquí pero a contracorriente. Antes había que irse a buscar fuera los equipos técnicos y ahora están aquí. Muchas cosas han cambiado».

Es el momento «de celebrar que existe una Academia de Cine de Andalucía y que se está consolidando un sector. A nivel industrial en Andalucía el audiovisual genera riqueza y da empleo a cada vez más personas, además de atraer inversión y rodajes por la preparación que saben que existe. Para nosotras mismas no es lo mismo trabajar fuera que en tu entorno. Lo siguiente es consolidar la Academia, que se conozca fuera del sector y empezar a volar...».

Imagen de portada – La trinchera infinita.

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