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Reportajes

‘Black Water’, el documental que avisa de lo que está por venir a través de la vida de los refugiados climáticos de Bangladesh

El director Natxo Leuza viajó en 2024 al país asiático para seguir la vida de los miles de personas que se acumulan en Daca, la capital, huyendo de las inundaciones y la salinización del agua que han destruido sus cultivos y sus casas
'Black Water', el documental de Natxo Leuza

«Lokkhi fue la primera persona a la que entrevisté cuando empecé el trabajo de campo en Bangladesh», explica Natxo Leuza, director de Black Water. «Era una mujer muy inteligente, que sabía perfectamente explicar cómo el cambio climático está impactando en la vida del país, por qué su río está enfermo… En cinco minutos veías que podía ser la protagonista de una película, la fuerza con la que mandaba en su casa y tiraba de la familia».

El documental Black Water arranca con la pantalla en negro y un mensaje en bengalí, un aviso del gobierno del país asiático para desalojar un pueblo del sur, en la zona de los manglares, inundado por las fuertes lluvias. La cámara de Leuza se introduce en el agua empantanada hasta casi ahogarse para seguir a las familias que huyen a consecuencia del temporal, que se acumulan en Daca, la capital, convertidos en refugiados climáticos.

«Lokkhi entendió perfectamente lo que queríamos hacer con la película, tuve mucha suerte de encontrarme con ella», añade Leuza. «Y vio que para el objetivo común de explicar un poco los problemas que están sufriendo, teníamos que partir de esa realidad cotidiana que ya existía antes de llegar nosotros. Y fuimos reelaborando un poco toda esa historia hacia secuencias concretas de lo que queríamos mostrar». Fue el primer paso para Black Water, que se estrena en España estos días tras pasar por la Sección Oficial Documental del Festival de Málaga.

Black Water: vidas flotantes

'Black Water', el documental que avisa de lo que está por venir a través de la vida de los refugiados climáticos de Bangladesh 1

Leuza, director de El Drogas (2020) o Born in Gambia (2018), llegó al país para documentar la vida de los refugiados rohingyas procedentes del vecino Myanmar y se encontró con un dato: en 2050, Bangladesh podría alcanzar los 220 millones de habitantes con la mayoría de su territorio sumergido por la subida del nivel del mar. Potencialmente, sería un desplazamiento forzado de entre 20 y 30 millones de personas. Como reza la sinopsis del documental: «la mayor migración masiva de la historia de la humanidad».

De la mano de la ONG Brac empezó a investigar los graves efectos del calentamiento global que ya se hacen notar en el día a día del país, con imágenes apocalípticas como las de la secuencia inicial antes comentada. Black Water reúne a tres personas, tres bangladesíes que se han visto desplazados de sus hogares por la combinación de crisis climática, contaminación y desigualdad, y que sirven para personificar las historias de cientos de miles de personas que acuden a refugiarse en Daca, una ciudad que supera ya los 35,5 millones de habitantes.

Los avisos por ciclones o lluvia «me recordaron a las alarmas por bombardeos en Ucrania, donde ves a la gente dirigirse al búnker con toda tranquilidad. Hay imágenes del ciclón de 2024 que las grabó la hija de Lokkhi, porque nosotros llegamos para rodar dos semanas después, y que te cuentan con la mayor naturalidad», añade el cineasta. «El viento se llevó el tejado de la casa, como si nada. A veces ni siquiera se van todos, uno se queda a proteger las pertenencias de la familia. En su caso, ellos han cambiado ya como ocho o nueve veces de hogar».

Después de Lokkhi, la madre de familia desplazada, apareció Shakila, la joven que vive exiliada y habla de la situación de su país y de activismo climático desde sus redes sociales. «Forma parte de la generación que está heredando un mundo enfermo», cuenta Leuza a Cine con Ñ. «Me parecía importante que en Black Water se viese a personas jóvenes con esa fuerza. Y ella misma es una refugiada: su familia tuvo que marcharse de Bangladesh en 2007 cuando el ciclón Sidr destruyó su pueblo, también en el sur del país».

El documental se rodó en dos viajes, uno en 2023 y otro en 2024, con un equipo mínimo: el propio Leuza, el director de Fotografía Jokin Pascual, la jefa de producción Lucía Ezke y el fichaje sobre el terreno como ayudante de dirección de Polin Bayezid Islam, trabajador de la propia ONG Brac. En total, la producción ha tomado cinco años, y solo Shakila y su familia, de todos los bangladesíes que aparecen en la cinta, ha podido verla hasta ahora, aunque está previsto proyectarla en el país.

Black Water: ¿qué ocurrirá después de Bangladesh?

'Black Water', el documental que avisa de lo que está por venir a través de la vida de los refugiados climáticos de Bangladesh 2

El tríptico protagonista de Black Water lo completa Mohd Zia Hasan, «el profeta». «Él vive en un poblado de la zona de los manglares, donde la subida del mar ha salinizado el agua de la zona y destruido los cultivos«, cuenta Natxo Leuza. «En la primera parte del documental escuchamos sus pensamientos: mira el río con preocupación, un río enfermo y contaminado que está matando la agricultura. Y cuando llega a Daca, para él es un choque impresionante».

«El profeta» ejerce como tal, literalmente. Es un hombre con un megáfono que lanza mensajes apocalípticos a sus conciudadanos, algo que no es raro de ver en el puerto de Daca y que el director se ha encontrado en otros países. «En el clima de la película, sus reflexiones encajaban muy bien de manera natural. Es una persona muy valiente, para mí encarna una figura mitológica al estilo de Casandra: advierte de las catástrofes que van a venir, pero la gente no le cree», concluye.

Una labor no tan lejana a la que Leuza ha previsto para Black Water, que busca concienciar sobre la figura del refugiado climático. Algo a lo que no es ajeno el cine español reciente, con cintas como Mariposas negras (2024), de David Baute, ganadora del Goya a Mejor Película de Animación, entre otros. «La gente entiende perfectamente lo que es un desplazado por el clima», añade el director navarro, «pero quienes lo tienen que entender son los gobiernos, que son los que pueden poner soluciones».

El problema de unas instituciones que prefieren ignorar la emergencia climática «es lo que pasa en Bangladesh y que provoca las preguntas por las que quise hacer Black Water y que me inquietan mucho», añade. Por ejemplo: «¿Qué va a pasar con esos millones de personas desplazadas cuando Daca no pueda acoger más gente? ¿Cuándo algún bengalí se acerca a las fronteras de la India o de otros países vecinos? ¿Y en cuántos países más va a ocurrir lo mismo?».

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.