Industria y derechos laborales
Los figurantes a los que les pagan con la merienda y las carencias de la especialidad: «Somos los últimos para todo»

Rodaje de la película 'Corredora'. ©Quim Vives
El pasado 28 de mayo se hacía publica en prensa una denuncia del sindicato CGT ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Zaragoza por un rodaje al que se habían convocado pidiendo figurantes sin remuneración y a cambio de la merienda. El rodaje no llegó a producirse en esos términos y el anuncio fue provocado por una confusión, pero ha puesto sobre la mesa la precariedad de la especialidad cuando se han suspendido las negociaciones para la actualización de sus salarios y está pendiente la renovación del convenio colectivo.
El 27 de mayo la prensa local aragonesa publicó una información en la que se afirmaba que se ofrecía «la oportunidad de formar parte del séptimo arte». La película Corredora, «centrada en el mundo del atletismo, busca figurantes para su rodaje en la capital aragonesa». En concreto, para hacer de público en un rodaje en el Estadio Corona de Aragón. Los términos del anuncio aseguraban que «la participación está abierta a todos los públicos e incluye una merienda para los asistentes, además de la posibilidad de aparecer en la gran pantalla como parte del ambiente de un estadio de atletismo de figuración en la película».
Alberto Gamarra, Secretario de Acción Sindicaldr CGT Aragón/La Rioja, que presentó la denuncia ante Trabajo, ha explicado a Cine con Ñ que «nos llegó por la prensa y también por redes sociales, no es un sector, por su propia naturaleza provisional y precaria, donde suela haber comités de empresa o algo asimilar. Lo que nos indican rápidamente es que incumpliría el convenio colectivo de figuración». Explica también que no ha habido comunicación oficial directa con la productora pero sí contactos informales.
«Nociones básicas como que los figurantes cobran»
Miriam Porté, productora de Distinto Films, ha aclarado a Cine con Ñ que «se actuó de buena fe, lo que se hizo fue una invitación a los vecinos de Zaragoza a acudir como público, y como mucho habrían estado 4 horas, nunca una jornada completa«. Aclara además que «al ver que generaba un problema se canceló inmediatamente y el rodaje se realizó usando efectos especiales. Ese día se presentó Inspección de Trabajo y se informó de todo lo que hizo falta. En ningún momento quisimos saltarnos ningún convenio, porque nuestros directores de producción se los conocen perfectamente y trabajamos con una agencia de figuración y una ETT con todo en regla. Entendíamos que esas funciones eran de público, porque no recibían instrucciones de dirección ni nada similar».
Gamarra, de CGT, añade que «no tenemos nada en contra de ningún rodaje, pero público en este caso es quien va al cine, no quien sale en la película. Nos consta que a figurantes que han estado más de una jornada sí los han contratado y remunerado, pero eso no excluye que el que está solo un día tiene que gesticular, seguir unas instrucciones, etcétera. No es público pasivo». Añade el sindicalista que la productora «retiró inmediatamente un documento que tenía online, un cuestionario, para apuntarse como asistente a la escena».

Víctor Manuel Blandín, presidente de la Asociación Profesional de Actores de Figuración (APAF), sostiene que «es un atropello a la profesión y desvela desconocimiento de la existencia del convenio actual, ni siquiera de que se esté negociando el nuevo». Asegura que el caso refleja también las lagunas de dicho documento regulador, puesto que «no incluye largometrajes, y esta película entiendo que es una ópera prima, así que es posible que la directora o la persona responsable no tuviese constancia de que estaba saltándoselo».
«Los figurantes son los últimos para todo»
Ignacio Martín Pina, de la Unión de Actores y Actrices, una de las organizaciones sindicales pendiente de la negociación por la actualización de los salarios de la especialidad, entiende que «ese presunto desconocimiento no es una excusa válida, pero explicaría en parte cómo se ha creado un mercado de cortos totalmente desprofesionalizado que ni siquiera enseña nociones básicas de la producción como que los figurantes cobran. Nos preocupa enormemente y por eso también estamos peleando porque los cortos empiezan a ser también en un sitio donde haya derechos básicos».
Blandín, de APAF, añade que su organización tiene previsto en breve varias reuniones que incluyen al Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid (CAM) «para que se reconozca lo que antes se llamaba la cualificación profesional de los figurantes, ahora estándares de competencia». Por parte del ICAA esperan que, como organismo encargado de las subvenciones, «sea una institución ante la que se pueda denunciar y que sancione a tal efecto».
Por su parte Pina añade que «la no renovación actual del convenio afecta, pero al final lo que vemos es que los figurantes son los últimos para todo. Estas prácticas ya estaban prohibidas y se siguen produciendo. No decimos que la figuración cobre lo mismo que los actores, pero sí que que se respeten sus horarios y las condiciones mínimas».


Jose A. Cano