Reportajes | Festival de Cannes 2025
Dentro de la ‘Rapa das Bestas’: así es la experiencia inmersiva española que compite en el Festival Cannes

Instalación de 'Fillos do Vento: A Rapa'. ©Cinexin Studios
Dentro de la selección de cine español que pasa estos días por el Festival de Cannes, hay un proyecto que no se ve desde una butaca. Es Fillos do vento: A Rapa, una experiencia inmersiva y multisensorial en la Rapa das Bestas, el conocido ritual gallego, que ha conseguido una selección entre más de 200 proyectos en la Competición Inmersiva de un festival que, tras inaugurar esta sección el año pasado, sigue apostando por «nuevas tecnologías y formas de arte» con este tipo propuestas.
10 personas han trabajado durante toda una semana en la ciudad francesa para poder preparar el estreno de este proyecto. Se trata de una pieza de 30 minutos que necesita de una instalación con varias pantallas con la intención de que el público viva la Rapa desde dentro. La propuesta incluye una proyección de 270º —compuesta por imágenes en 8K—, una narración interactiva, cascos con sonido binaural —la sensación de sonido 3D— y hasta máquinas que desprenden el olor a hierba y a caballo, el animal protagonista de esta tradición del pueblo de Sabucedo.
Al mando de toda esta operación está Brais Revaldería, lucense en Nueva York que combina su trabajo para la industria estadounidense —que le ha valido 2 Premios Emmy por otros trabajos inmersivos— con sus propios proyectos en España, vinculados de alguna forma a Galicia. Entre reunión y reunión en Cannes, Revaldería atiende a Cine con Ñ por teléfono para explicar cómo se ha fraguado Fillos do Vento y por qué se han decidido por un formato que quiere ensanchar los límites de lo que entendemos por audiovisual.
Un proyecto para entender la Rapa das Bestas
El proyecto inicial de Revaldería, explica, era hacer un largometraje documental sobre la Rapa. Llevaban rodando varios veranos en Sabucedo cuando se dieron cuenta de que tenían que hacer algo más: «Ha habido mil proyectos sobre la Rapa das Bestas desde que empezamos a rodar hace siete años. Allí estuvo Rodrigo Sorogoyen también (para As bestas (2023), que también estuvo en el Festival de Cannes). Por eso se nos ocurrió buscar una manera de dar un giro, de ir un poco más allá para diferenciarnos del resto», comenta.
La razón por la que la experiencia inmersiva se convirtió en la manera de diferenciarse fue, primero, que Revaldería y su equipo, liderado también por la productora y directora artística María Fernanda Ordoñez Morla, ya tenían experiencia en otras instalaciones de este tipo —la más reconocida ha sido la que hicieron en 2013 para la serie de HBOWestworld—. Pero también porque pensaron que encajaba con una necesidad de hacerse entender: «En Sabucedo nos mencionaban mucho que la gente desde fuera no entiende el contexto realmente de todo lo que es la Rapa, no se imagina lo que se vive allí con los animales», dice Revaldería.
Rodado en paralelo al largometraje en los últimos dos años, la intención con la pieza inmersiva es la misma: que se comprenda mejor lo que de verdad es y rodea a la tradición. «Es un trabajo de conservación, de preservación de esta especie de caballo que lamentablemente está desapareciendo», comenta el director y productor de Fillos do Vento: A Rapa, que piensa que esta realidad, sostenida por el trabajo y la implicación de muchas personas de Sabucedo, «contrasta con lo que te puedes imaginar cuando solo has visto unas imágenes en la televisión de ellos saltando en el curro (el recinto dedicado). Pero su trabajo no es solo eso. Están todo el año haciendo una labor titánica: pendientes de las manadas, arreglando caminos, vallas, desbrozando monte… pero eso no se ve, cuando es prácticamente un estilo de vida».

Para el director y productor, que ya había explorado sus raíces gallegas en Lordemani (2017) y Arde Lucus (2013), lo más importante de todo el proyecto no es que sea el escenario tribal perfecto para «mostrar un espectáculo» sino que ayude a transmitir la importancia de proteger este tipo de tradiciones. «Lo que ellos [en Sabucedo] están haciendo es una lucha de la tradición contra la modernidad, y es un reflejo muy claro de lo que es ahora mismo el mundo rural en Europa que, por desgracia, está muy afectado por el paso de la vida a las grandes ciudades. Sabucedo es un reducto de resistencia en ese sentido», defiende Brais Revaldería, que confirma a este medio que el largometraje dedicado también verá la luz próximamente.
Cine e inmersión, una nueva relación
Rodar para el cine documental al que estamos acostumbrados y hacerlo para un formato de estas dimensiones y caracerísticas es bien distinto: «Hay que cambiar totalmente la mentalidad», recalca Revaldería, que pone el ejemplo de los «planos cortos» para explicar que «en un documental tradicional podrías ir con ellos sin problema, pero aquí eso no es práctico, no se va a entender la imagen».
Además de ese trabajo con las distancias con los seres vivos o los objetos, el director recalca el trabajo con la luz al proyectar en grandes paredes o pantallas («puedes perder la perspectiva») o el decisivo tratamiento del sonido, que en Fillos do Vento ha sido aún más complejo porque las personas van a recibir distintas intensidades y vibraciones según en qué espacio concreto de la instalación estén. Para Revaldería, el tema de incluir los olores, para el que han trabajado con TRISON Scent, ha sido «simplemente ir un puntito más allá».
«Toca evolucionar, toca avanzar, toca buscar otras maneras de comunicar para el público»
El ver un proyecto de este tipo en Cannes, el festival de cine más importante del mundo, es una validación importante para el formato. Con hitos como fue Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible) (2017), de Alejandro González Iñárritu, que ya recibió hasta un Óscar especial, para Revaldería estas validaciones sí que muestran una apertura del audiovisual hacia lo inmersivo: «Toca evolucionar, toca avanzar, toca buscar otras maneras de comunicar para el público», dice el director que, sin embargo, recalca que tiene que ir «de la mano de la tecnología».
Es precisamente el avance tecnológico el que ha permitido que sea posible Fillos do Vento: A Rapa y, piensa Revaldería, ofrecer algo distinto en Cannes: «En una categoría como esta normalmente se hace todo en digital, animado, generado por ordenador. Nuestro proyecto es un híbrido, una historia real que se está contando de otra manera gracias a esas nuevas posibilidades».
El futuro del proyecto, por otro lado, es aún una incógnita. Con muchísimas más dificultades que una película para encontrar distribución por la inversión de recursos que supone, ahora mismo se están produciendo las conversaciones para que el proyecto pueda seguir viajando. Brais Revaldería, que confiesa que le encantaría seguir pasando por festivales, se muestra cauto: «Hay que valorar todas las posibilidades. Si tenemos algún empujón de algún lado a lo mejor podemos estar y seguir en otros festivales. Y si no, pues tal vez nos toque buscar directamente distribución y exhibición en otros lugares». Lo que sí es seguro es que una parte del trabajo volverá a Sabucedo este verano: «Queremos enseñarles un corte de la pieza antes de que empiece la próxima Rapa das Bestas el primer fin de semana de julio», confirma el director.

Arturo Tena

