REPORTAJES | FESTIVAL DE MÁLAGA 2024
Las abuelas monologuistas de ‘Orgullo vieja’: «No estamos muertas, estamos en ‘stand by'»

«La gran mayoría de ellas cuando se metieron en este proyecto nos decían que parecía que su vida era sentarse a ver Canal Sur y cuidar de los nietos. Y Orgullo vieja va sobre que no es eso, que son mujeres que están para muchas cosas y nunca es tarde para perseguir un sueño», explica Chema Rodríguez, director del documental. «Como se ve que dice Rafaela en la película: si yo con 97 años puedo, todos vosotros podéis, y que las mujeres mayores viéndolas a ellas se den cuenta de que la vida no se acaba a cierta edad»
El origen de Orgullo vieja fue un casting entre personas mayores, de 70 para arriba, del barrio de Triana, en Sevilla con las que Rodríguez quería trabajar para su siguiente proyecto. Unas pruebas en las que descartó rápidamente a los hombres y en las que cuando empezaron a trabajar Pepa, una de las protagonistas finales del filme, dijo «el día que mi marido se fue… yo me liberé, me eché a volar». «Y sigo volando», añade para Cine con Ñ durante la entrevista para este reportaje, en la presentación del documental en el pasado Festival de Málaga, donde ha competido en ZonaZine, la sección de los proyectos más arriesgados.

Pepa, «viuda gracias a Dios», es una del grupo de ocho protagonistas de Orgullo vieja, esas vecinas de Triana con las que el director decidió trabajar transformando sus vidas en monólogos humorísticos. Empezaron justo después de la pandemia y actuando para su barrio, con la cámara siguiendo llevando su espectáculo por toda Andalucía y hasta Madrid. La alfombra roja de Málaga ha sido otro hito más en este viaje en el que han roto con tabúes, con tópicos y con sus propios miedos.
Orgullo vieja y lo que no se ve ni se dice
«Él me abrió un Tinder, un Tinder de verdad», comenta Pepa, señalando al director. «Pero yo eso no lo veía, no vale para nada, te lo digo yo. Hay gente joven que sí que le funciona, pero a nuestra edad, a mi por lo menos me gusta más el tú a tú». Suena chocante, pero es parte del efecto de Orgullo vieja. Mientras sus protagonistas se preparan monólogos en los que van a relatar con mucha retranca situaciones vitales muy duras, el espectador las ve pasear por conversaciones y situaciones que parecen vetadas para las personas mayores.
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Vemos los ensayos, el miedo escénico, el triunfo en la misma Triana, el miedo a subir de nivel, la dureza de la gira… y las ganas de enfrentarse a todas esas experiencias de un grupo de mujeres diverso y que celebra la vida. Ángeles Ortega, ‘Kiska’, mujer trans que se enfrenta al mito de «la gente mayor cerrada de mente. Al contrario, con ellas yo nunca he sentido rechazo, son personas que me entienden porque han vivido también rechazo en otras circunstancias, por sus tareas, por sus maridos, por todo lo que se les ha dicho y se nos ha dicho que no podíamos hacer».
Las mujeres de Orgullo vieja han sufrido discriminación, maltrato, pobreza e incluso, alguna de ellas, han visto como asesinaban a toda su familia durante la Guerra Civil. En parte el humor sin cortapisas y un poco cafre a veces de sus monólogos, que se ven crecer y afinar durante meses hasta convertirse en un espectáculo cuasi profesional que no deja de jugar con la espontaneidad de sus protagonistas.
El mismo documental también lo hace, con momentos como el de la pértiga de sonido que se cuela sobre la cabeza de una de ellas y ella responde tratando de agarrarla. «Fue algo a propósito, porque se estaba divirtiendo con toda la parafernalia del rodaje, y salió ese momento», explica Rodríguez. La cámara las ha seguido hasta convertirse en parte en un accesorio de su cotidianidad, reflejando la construcción de la amistad entre las ocho mujeres, que no se conocían previamente a pesar de ser vecinas.
El viaje de Orgullo vieja
«Ha sido terapéutico, una manera de, como se suele decir, abrir ese cajón de mierda en el que hay tantas cosas que muchas veces no se cuentan» explica Kiska. «Esas cosas que no compartes porque te da vergüenza, porque no quieres que la gente se entere de la vida que has tenido, porque no quieras que sepan lo que tú has pasado. El monólogo nos ha hecho reírnos un poco de todas esas desgracias, y creo que parte del mensaje de Orgullo vieja es también que esa es una forma de tomarse la vida. Seguir adelante cuando ha superado cosas así y tomártelo con humor».
La película continuará ahora su trayecto por festivales y alfombras rojas. En paralelo sigue existiendo la obra de teatro. Movistar Plus+ ya se ha hecho con los derechos de la película y Rodríguez comenta que lo más probable sea un estreno simultáneo en digital y en salas de cine. Para seguir volando junto a Pepa.
Algo que en Málaga han compartido con el público general. En rueda de prensa «una chica, una periodista, nos quería hacer una pregunta pero no podía porque se había emocionado, porque al ver la película se había acordado de sus abuelos», comparte Kiska. «Y eso me ha revuelto como algo… fue emocionante escucharla porque pensé: mira, si esto sirve aunque sea solo para una persona pueda reflexionar sobre la situación de las personas mayores y prestarle más atención a sus vidas y a sus historias, a que están ahí y siguen ahí… con esto nos damos por satisfechas».

Jose A. Cano

