Suscríbete Iniciar sesión

CRÍTICAS

Salvaxe, salvaxe: Un poema audiovisual sobre la relación de los humanos con la naturaleza

La película estrenada en Málaga por Emilio Fonseca es un alegato animalista en favor del respeto por la naturaleza salvaje a la que su forma y elecciones estéticas condenan al nicho
Crítica de 'Salvaxe, salvaxe', de Emilio Fonseca

Salvaxe, salvaxe se define como ensayo fílmico, pero la manera en que presenta imagen, sonido y texto, buscando más la transmisión de sensaciones o estados de ánimo que aportar datos (aunque estos están), lo deja más cerca de la poesía. Su objetivo no es poco ambicioso: hacer experimentar al espectador, en la medida de lo posible, la experiencia de ser un lobo o un perro en un entorno natural dominado por los humanos.

Emilio Fonseca ha presentado su filme en la Sección Oficial de Documentales del Festival de Málaga, pero hablamos de otro más de esos títulos que resulta difícil encajar en el concepto ‘documental’. Es cierto que su metraje casi al completo se dedica a capturar momentos de la realidad intervenidos mínimamente, pero su estructura no es exactamente la informativa que a veces se espera del formato.

Por otro lado, su intención es explícitamente activista. En concreto, animalista. Y más en detalle aún, dentro de la actual, y hasta cierto punto artificial, polémica sobre la protección del lobo. Salvaxe, salvaxe, como es esperable, se posiciona en contra de lo ridículo de atribuir a dicho animal las muertes de ganado, algo que los datos y gran parte de los ganadores y agricultores no ideologizados en ese sentido respaldan. Luego lo lleva un paso más allá, hasta el discurso antiespecista, y compara el número de reses que matamos las personas anualmente.

<strong>Salvaxe, salvaxe</strong>: Un poema audiovisual sobre la relación de los humanos con la naturaleza 1

No es que sea exactamente un panfleto, ya que su intención es más bien sensorial. A la captación de momentos de los animales en su estado de libertad y una mezcla de ruido blanco, imágenes pasadas a toda velocidad y sonido ambiente, se yuxtapone un texto a veces más lírico y otras más informativos que realiza una semblanza de la presencia del lobo, o el caballo salvaje, en la Península Ibérica. Junto a ellos, la historia apenas apuntada de una investigadora sobre el mismo tema.

Salvaxe, salvaxe anda más cerca de lo que cree de Iberia, naturaleza infinita (2023), de Arturo Menor. Una película de naturaleza, ficcionada aunque en los Goya o los Forqué se presentase en la categoría documental para lograr las nominaciones que luce en su curriculum -además del Carmen del cine andaluz o el Cygnus-, pensada para celebrar la diversidad ecológica de la Península pero también denunciar las muertes de águilas reales por dejadez humana.

Solo que Salvaxe, salvaxe no es tan clara ni evidente. Su voz en off es por escrito y no siempre explícita, sus formas a veces son hostiles al espectador y su mensaje requiere cierta predisposición a sentarse delante del artefacto audiovisual que supone y enfrentarse al ruido, la confusión y las imágenes alegóricas. Arturo Menor y Emilio Fonseca pueden tener las mismas intenciones que Félix Rodríguez de la Fuente, otro que intentaba preservar al lobo de la extinción y defenderlo como parte de nuestro patrimonio. Solo que el primero sigue también su ejemplo formal, que buscaba llegar al máximo de gente posible de la manera más clara, sin dejar de ser respetuoso con su inteligencia, y el segundo no.

Salvaxe, salvaxe documental lobo iberico

Que no se me entienda mal. Salvaxe, salvaxe iría más en la línea de experimentos audiovisuales como la magnífica O gemer (2021), de Xabier Erkizia. Un mediometraje que de documental también tenía lo justo sobre la relación entre humanos, territorio y reino animal a través del gemido de los carros tirados por bueyes. Son visualmente impecables, interesantes como exploración de los límites de la narrativa e intachables en sus intenciones conservacionistas. Pero solo las van a ver un número limitado de personas.

Lejos de caer en esta casa en el tópico de las «películas de festivales» y en el fetichismo de la taquilla, aunque ambos tengan sus buenas razones para existir. Pero a veces uno se pregunta que sentido tiene ser tan ideológicamente puro y comprometido en lo formal y en lo animalista si se renuncia desde el principio a la oportunidad de convencer a los demás de que dicho discurso es relevante. Si se reduce uno, sin querer, a la ininteligibilidad de un aullido solitario. Los otros lobos quizás te entenderán, pero la mayoría de las personas no tendrán esa oportunidad.

Recogiendo las ovejas: Salvaxe, salvaxe es un estupendo e interesante experimento audiovisual con mucho que decir sobre un debate de actualidad, pero su forma de transmitirlo es tan autotélica que parece condenado a no salir más allá de sus propios planteamientos estéticos.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.