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Series españolas

548 días: captada por una secta: La familia rescata

Un 'true crime' de fórmula con la novedad de tratar el tema de las sectas destructivas y de evitar los tics más morbosos del género, con el añadido de una conclusión positiva sobre la familia y el tratamiento de las víctimas
548 días: captada por una secta serie documental Patricia Aguilar

548 días: captada por una secta cuenta el caso de Patricia Aguilar, una joven española que entre 2016 y 2018 estuvo retenida en Perú tras ser captada por una secta destructiva liderada por el gurú Félix Steven Manrique, actualmente en prisión cumpliendo condena por trata de personas con fines de explotación sexual. Por primera vez la protagonista cuenta el caso desde su punto de vista en un formato de este tipo, se explica el proceso de funcionamiento de este tipo de sectas y además se añaden los testimonios de familiares, los investigadores peruanos que lograron rescatarla y las otras víctimas. En parte se basa en el libro Hágase tu voluntad, de la periodista Vanesa Lozano.

El streaming es la nueva tele, hasta el punto de que exactamente las mismas personas que hace unos años presumían de no ver series en la caja tonta, sino en plataformas, ahora afirman no tener ni idea de lo que programa Netflix, porque ya ha perdido su factor diferenciador, ese charm, ese jenesaisquoi. Las plataformas, de hecho, aunque unas más que otras, han asumido las lógicas de la tele en abierto, solo que las adaptan a los hábitos de consumo que ellas mismas han creado o que detectan en su público y a los formatos que este parece considerar aceptable, y que los medios jaleamos acríticamente según el momento. Hasta Black Mirror se ríe de ello en su última temporada.

548 días: captada por una secta no tiene la culpa de esto, claro, pero es el último episodio de la proliferación desaforada de los true crimes. Un formato más aceptable para el señor de cuello vuelto y ceja alzada que los viejos programas de testimonios de los 90, porque además suele tener una realización cinematográfica a todos los niveles que lo refuerza como producto. La cosa es que tenemos más casos y casos, cualquier aniversario de un crimen que en su momento fuese jaleado por los medios es suficiente, con el añadido, audiencias globales mediantes, de procurar que sean llamativos al otro lado de Atlántico, en este caso que nos ocupa con evidente interés desde Perú.

Esta miniserie, además de por tratar un tipo de caso diferente que permite explorar otro tipo de problemáticas sociales, las mencionadas sectas, es interesante porque el anterior trabajo conjunto e sus responsables fue El Estado contra Pablo Ibar (2020), en el cual la culpabilidad o no del susodicho era irrelevante y el documental se centraba en retratar las circenses, kafkianas y aún así muchas más transparente que en España instituciones judiciales de los EEUU. José F. Ortuño —que también trabajó en ¿Dónde está Marta? (2021), de Paula Cons— pasa de coguionista a codirector y Olmo Figueredo, normalmente en labores de producción, vuelve a ponerse detrás de la cámara.

Recursos humanos

548 días: Captada por una secta

El dilema del género, sobre el papel, sería que al constituirse como documental —es decir, lo que se cuenta es «de verdad»—, no se pueden utilizar determinadas técnicas de la ficción o el suspense para hacernos sufrir por los personajes o mantenernos en tensión, ya que a veces la vida real no encaja en un esquema de guión. La realidad es que esos mismos recursos se acaban mezclando con los del reportaje «humano» televisivo de toda la vida, en grados de exhibicionismo y sentimentalización del orden público que pueden variar, aunque en el caso concreto que nos ocupa acaban equilibrándose en su justa medida, junto a algún lujo de narrativa audiovisual más complejo.

548 días: captada por una secta no es especialmente «morboso», pero sí acaba exponiendo, porque la familia así se presta a ello, cierto nivel de intimidad de los Aguilar para explicar el por qué Patricia fue vulnerable a la captación por una secta. La principal dificultad en su rescate fue que Manrique, que actualmente cumple una condena de 20 años por trata de personas con fines de explotación sexual, nada menos, fue muy hábil y esperó a que cumpliese los 18 para pedirle que se escapase a Perú. A partir de ahí, cuando la familia aireó el caso en los medios españoles, que lo trataron con su habitual criterio profesional exquisito —el documental lo cuenta sin mostrarlo, con buen tino—, contraatacó convenciendo a la víctima de difamarlos y casi chantajearlos con acusaciones que no se sostenían pero por las que siguen dando explicaciones.

A la miniserie hay que agradecerle que evita el habitual desfile de periodistas «de sucesos» de otras similares. En parte, probablemente, porque lo mollar de la parte policial tuvo lugar en Perú, y los reporteros españoles no tienen fuentes allí. También esquiva otro tropo, el de los «expertos», aunque a veces se echan de menos, ya que los rótulos del final acaban denunciando la incidencia de las sectas destructivas en el mundo. Las explicaciones que darían estos las recoge Noelia Bru, prima de Patricia Aguilar y portavoz de la familia durante gran parte del proceso, cuyas indagaciones en las redes sociales de la víctima fueron clave en su localización.

Anime y black metal

548 días: Captada por una secta

548 días: captada por una secta hace un quiebro curioso en cuanto a cómo han llegado a tratar estos temas los medios —en concreto cierto tipo de magacín mañanero— o la manera en que se reflejaban hace 30 años, cuando se pusieron de moda los programas de testimonios. Nos cuenta que Patricia era una chica introvertida, amante del black metal, el anime japonés, el esoterismo y la ropa negra, y que eso lo tenía en común con otra de las «esposas» de Manrique. Y el critiquillo resabiado pone los ojos en blanco, hasta que llega el recurso de exponer recuerdos traumáticos con animación —usado también en Pornoxplotación, por ejemplo— van y lo hacen… con anime. Y se indica que el abusador la maltrataba por escuchar metal o la hizo abandonar la ropa negra, que ahora recuperada exhibe como señal de su verdadero yo. Ole.

En puridad, dado que existía el libro de Vanesa Lozano que sirve de base al documental, la principal novedad son el balance de la propia familia y la aportación de los policías peruanos, que se jugaron el físico para localizarlas a ellas y las otras víctimas de Manrique. De paso, la conclusión temática es menos conservadora rancia que las que ofrecen el 90% de los true crime, y habla de no culpabilizar a las víctimas de esta clase de abusos, de que las familias no necesitan ser perfectas ni ideales para funcionar y de que la comunicación y el amor pueden ayudar a reconstruirlas. Mire, yo qué sé, frente al más que habitual «la pulisía no tiene ni idea» (aunque un poco hay) o «la gente es mu mala» ver al padre de Patricia abrazarse con el agente peruano años después del rescate y llamarlo «hermano» es hasta reconfortante.

Archivando el caso, 548 días: captada por una secta es otro true crime de fórmula, pero más interesante por abordar el tema de las sectas destructivas, apenas tratado en España, y por el pata internacional, además de por darle la vuelta, sin muchos alardes, a un par de los tics más irritantes del formato. Es inevitable encontrarse con las técnicas de narración del thriller policial aplicadas a un caso real, lo cual quizás sea algo que moleste especialmente a este redactor por purismo periodístico pero no resulte tan grave, pero es un producto que cumple con aquello de informar, formar y entretener y propone un modelo familiar positivo sin restregárnoslo por la cara. Y no estamos como para quejarnos de eso.

Imágenes: 548 días: captada por una secta – Disney Plus+
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.