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Tenéis que venir a verla: La mejor película sobre la pandemia

La nueva de Jonás Trueba se mete de lleno en el absurdo del presente con sutileza y autoironía

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Dos parejas amigas (Itsaso Arana/Vito Sanz y Francesco Carril/Irene Escolar) vuelven a quedar en un concierto tras el confinamiento de la primavera de 2020. Seis meses más tarde, la primera pareja va a visitar a la segunda en su nueva casa a las afueras de Madrid. Esta es la base argumental de Tenéis que venir a verla, la nueva película de Jonás Trueba (La virgen de agosto), que estrena en los cines por segunda vez en dos años.

Los dos actos deTenéis que venir a verla no son un reencuentro. Son EL reencuentro. Ese que vino tras el encierro y las olas más duras de la pandemia, el de la nueva normalidad. Trueba se acerca con estilo ligero, en menos de una hora, a la época en la que se quería recuperar la vida de antes mientras había algo que parecía haber cambiado para siempre. O al momento en el que pensamos como idiotas que algo iba a cambiar pero en realidad todo seguía exactamente igual.

Aunque el COVID ya es más una sombra que una realidad y eso le quita sensación de urgencia y actualidad,Tenéis que venir a verla sí capta esa «extrañeza del presente», esa mezcla entre angustia y pereza, que provocó la pandemia. Y lo hace al más puro estilo de sensaciones de Jonás Trueba -ese que llaman cine iluso-, al que añade ahora una sanadora autoironía. Divertida y sutil, la película es una invitación despreocupada a compartir un rato juntos en el cine, por muy ridículo que resulte todo. Es la mejor película sobre la pandemia sin que se hable explícitamente de ella.

Un Jonás Trueba maduro

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Casi como una respuesta a las tres horas y media de Quién lo impide, Jonás Trueba presenta una película que se pasa en un suspiro y que, a priori, es una vuelta a temas de películas anteriores como La virgen de agosto o La reconquista. El madrileño vuelve a fijarse en ciertas situaciones y dudas vitales al superar la treintena. No desde un realismo social o sus condiciones materiales, que nunca han interesado a Trueba por mucho que algunos se empeñen en señálarselo, sino desde la reflexión emocional sobre uno mismo y los que te rodean. La película habla con sutileza del futuro, de modelos de pareja o de la amistad.

EnTenéis que venir a verla Trueba también da con la tecla a la hora de expresarse, combinando algún momento 100% de introspección poética (literaria y musical) con una serena observación humana, tanto en su interacción social cotidiana como en su ambiente urbano o rural. Sin titubeos ni salidas de tiesto, con menos romanticismo y una sobriedad natural que ya se había visto bien en La virgen de agosto. En una película pequeña, con pocos escenarios y situaciones, hay madurez para no forzar ni los temas ni los planos. Da para lo que da: un dibujo en una esquina de la hoja, una sensación.

El cine se abre camino

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Pero la novedad de Tenéis que venir a verla es que suma al todo una clara distancia cómica. No en el sentido de que los temas en sí no importen o sean estúpidos, sino que la aplastante realidad, el contexto, los hace parecer ridículos. Trueba se ríe hasta de sí mismo añadiendo una capa liviana en la que esos problemas o conversaciones que parecen trascendentales acaban dando vibras parecidas a un sketch de Pantomima Full. Los personajes masculinos, habitualmente algo rídiculos en las películas de Trueba, son un festival de la pose involuntaria o la indolencia.

La película, una propuesta en sí misma, acaba ofreciendo una posible salida al sinsentido pandémico: compartirlo juntos en una sala de cine. En un final en el que el cine se desvela a sí mismo como creador de una ficción tan trivial como mear en el campo, vuelve el Jonás Trueba más iluso. En este caso, dándole una nueva utilidad a la imagen cinematográfica, lejos hoy de estar en el centro del discurso cultural. Tenéis que venir a verla reivindica que el cine aún es un espacio abierto que necesitamos para encontrarnos. Al menos, para convencernos de que algo sí que hemos hecho y volver a casa un poco más contentos de lo que salimos.

Imágenes: Tenéis que venir a verla – Los Ilusos Films

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