Análisis
Esto te va a escocer: a la sanidad pública le cuesta salir en las series (no solo en las españolas)

Manu Ríos y Aitana Sánchez-Gijón cubriendo servicios mínimos de una huelga contra los recortes sanitarios en 'Respira'. ©Netflix
El último estreno español de Netflix, Respira, arranca con un residente dormido tras una jornada extenuante en un plano casi calcado, y referencia obvia, al primero de Esto te va a doler (2022). El drama con comedia negra de la BBC parte con ventaja porque se basa en las memorias de ese mismo residente, el médico, actor y cómico Adam Kay, que reflejó algunas de sus experiencias y las de sus compañeros en el personaje interpretado por Ben Whishaw. El Adam ficticio se duerme en su coche porque los recortes lo tienen echando horas de más. El Biel de Manu Ríos en la española, por su parte, porque anda doblando turnos para cubrir una huelga contra la privatización. El esquirolazo.
La sanidad (y la educación, pero de esa volveremos a hablar otro día) en las series se parece un poco a los pisos de las comedias románticas: demasiado inverosímil para el realismo aspiracional que quiere reflejar. En concreto, la pública, que es de la que son usuarios la mayoría de los televidentes por simple estadística, está más que habitualmente ausente, a veces por razones de guión —es más fácil rotar directores o médicos en una empresa privada—, a veces claramente económicas y/o ideologías. La clave es usar aquí la palabra «aspiracional», que desde mediados de los 90 en nuestro país viene a hablar del modelo de La España de las piscinas, de Jorge Dioni López.


Jose A. Cano