Berlanga vive, la lucha sigue
Cuatro conclusiones sobre ‘(P)Ícaro: El Pequeño Nicolás’, la serie que demuestra que España funciona de milagro

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Se estrena este día 15 de febrero, resaca de San Valentín, (P)Ícaro: El Pequeño Nicolás, serie documental de tres episodios dedicada a la vida y milagros de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, Fran para los amigos y ‘El Pequeño Nicolás’ para la Policía y el acervo popular de las Españas. Parte del interés es que una de las fuentes del reportaje es José Manuel Villarejo, excomisario, empresario y detective privado implicado en docenas de turbios manejos de las llamadas ‘cloacas del Estado’ y en posesión de información sensible sobre gran parte de la élite política y empresarial de esta, nuestra comunidad. Y no se muerde la lengua, el notas.
Los creadores de la serie son Tomás Ocaña y Adolfo Moreno, es decir, el director y el guionista de Lucía en la telaraña (2021) y Operación Brooklyn (2023). Eso basta para que desde esta casa nos sentemos a ver un true crime, incluso uno potencialmente ‘telecinquero’ como este. Pero es que, al igual que las antes mencionadas, la serie documental sobre El Pequeño Nicolás sabe ir al meollo del tema que está tratando y trascender el morbillo, la anécdota o el politiqueo. Y además tiene un acceso a las fuentes exhaustivo y riguroso. Es decir, que no parece un true crime, y menos uno de Netflix.

Jose A. Cano