Reportajes
¿»Proteger» las salas o asumir que el cine ha cambiado para siempre?

Cada vez menos gente va a las salas de cine en España, a ver lo que sea. 2025 ha sido el año en el que definitivamente los superhéroes dejaron de copar la taquilla, con apenas los dinosaurios de Jurassic World: El Renacer y algunas películas familiares como Lilo&Stitch y Zootopía 2, más el fenómeno de La película de Minecraft y el de la reciente Avatar: Fuego y ceniza, tiraron de la taquilla. El cine español saca pecho de haberse mantenido en cifras muy similares a las del año pasado, lo que le ha permitido incrementar ligeramente su cuota de pantalla.
Entre los nubarrones a futuro, la compra de Warner, el estudio que más gente llevó a los cines en este año que acaba, bien por Paramount, bien por Netflix y su consabida política de muy estrechas ventanas para pasar por la sala. Y luego, alguna estadística incontestable: en 2024 cada español fue al cine 1,5 veces de media, según el Anuario de la SGAE. Sin embargo, el 15% de la población ve filmes en casa diariamente y el 60,7% al menos una vez por semana, según la Encuesta de Hábitos y Prácticas del Ministerio de Cultura.
«La experiencia con Disney–Fox demostró consecuencias derivadas de una mayor concentración, racionalización y menor diversidad de títulos en salas, a lo cual se añaden ahora factores vinculados alstreaming, todo ello con impacto en los estrenos en cines», señala Almudena Fernández-Golfín, directora general de la Federación de Cines de España (FECE). Aunque afirma que «vemos también oportunidades: abre una ventana para que el cine europeo e independiente ganen espacio, consolidando una tendencia al alza».

Jose A. Cano