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#SeAcabó

Seguridad para las víctimas, vigilancia y buenas prácticas: peticiones para la oficina contra los abusos de Cultura

Instituciones como la Acadèmia del Cinema Catalá ya tienen organismos equivalentes al que propone el ministerio, y varias organizaciones del sector han propuesto generalizarlos como "espacios seguros" para las denuncias
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El Ministerio de Cultura ha anunciado que prepara un organismo de «atención y prevención de las violencias machistas en el sector cultural». Una unidad que se dedicará a acompañar a las víctimas y recoger sus denuncias y que ya tiene algunos equivalentes dentro del audiovisual, como el equivalente de la Acadèmia catalana o propuesta de las actrices y actores de la Comunidad Valenciana. El proyecto se presenta en la víspera de los Goya y tras las denuncias de violencia sexual al director Carlos Vermut. Ha adelantado la información también El País.

Según la información publicada, tendrá como objetivos «el acompañamiento a las víctimas de violencia machista y, en segundo lugar, la realización de estudios específicos para la elaboración de protocolos y recomendaciones que den respuesta a las necesidades específicas de cada sector y organismo vinculado a la cultura». Será un departamento para «víctimas que no hayan denunciado previamente» y esperan «afrontar el problema de manera transversal, que no haya requisitos, que sepan que el Ministerio tiene las puertas abiertas para quienes hayan sufrido todo tipo de experiencias».

Poco más se sabe de esta futura «oficina» o «unidad», que no tiene aún nombre o presupuesto, pero que contará con asesoramiento de otras instituciones como el Ministerio de Igualdad u organizaciones como CIMA (Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales). Esta última, de hecho, ya se reunió con la titular del ramo, Ana Redondo, y de facto ha ejercido puntualmente una función parecida al vehicular denuncias —una de las denunciantes del director Armando Ravelo invitaba a acudir a dicha asociación—. De hecho, el futuro departamento anunciado por el ministro Urtasun no queda tan lejos de algunos ya existentes o en proyecto en nuestro audiovisual.

«En la Comunidad Valenciana estamos pidiendo una Oficina contra el Acoso Laboral en la Cultura porque, por el tamaño de las empresas del sector, denunciar se hace complicado», nos explica Aina Gimeno, secretaria de Igualdad de la Associació d’Actors i Actrius Professionals Valencians (AAPV). La Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual (o ley del ‘Solo sí es sí) ya establece que todas las empresas deben tener protocolos, pero «hablamos de una mayoría de empresas, en cultura, de 3 ó 4 personas. Si tienes que denunciar ante alguien con una relación estrecha con la persona acosadora, puedes no hacerlo por miedo. Este primer paso a mucha gente la echa hacia atrás».

La propuesta valenciana, que esperaban presentar a la Generalitat de su región, pero ahora tendrá ya un equivalente de ámbito estatal, busca «que puedas llamar a esta oficina si como trabajadora sientes que algo va mal. En ella existirán expertos, como psicólogos o abogados, que conocen el protocolo y los códigos de buenas prácticas. Que sea un espacio donde te digan: lo que has vivido no te lo estás inventando. Y pongan una persona mediadora y que inicie una investigación y supervise y con confidencialidad, sin que puedan mediar los poderíos o los amiguismos», explica Gimeno.

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Detalle de la portada del Protocolo de la AAPV en Valencia.

En su caso AAPV aprobó en 2022 un Protocolo de Prevención y Medidas contra el Acoso asumido por Academia Valenciana del Audiovisual (AVAV) y otras instituciones. Tienen los suyos propios ya festivales como San Sebastián o Málaga e instituciones como la Academia de Cine de Andalucía, que este año difundió el suyo a académicos e instituciones por sus Premios Carmen. El único precedente directo en funcionamiento de una unidad como la propuesta en Valencia o por Cultura, que van más allá del protocolo o las buenas prácticas, es el mencionado Departamento contra los Abusos de la Acadèmia del Cinema Català, en funcionamiento desde mayo de 2022.

Olivia Acosta, de la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales (AAMMA), organización que ha promovido o supervisado la creación de protocolos adecuados en diferentes instituciones culturales andaluzas, opina a este respecto que es importante crear «espacios seguros para las víctimas. Donde puedan sentirse seguras, y acompañadas, sin revictimización a través del relato reiterado e innecesario de lo ocurrido. Un acompañamiento necesario y una preparación previa a la denuncia, si así lo deciden». Tanto ella como Gimeno insisten en que esto no implica dejar fuera la formación y la concienciación, y sus organizaciones trabajan al respecto.

Diversas instituciones del sector audiovisual español trabajan también en los códigos de buenas prácticas al respecto. Además de las mencionadas algunas tan específicas como AESCI (Asociación Española de Profesionales de la Coordinación de Intimidad). Gimeno, de la AAPV, explica cómo el que se trabaja en Valencia parte de la base de que «en un rodaje los límites son confusos, pero tiene que estar claro que nadie tiene la autoridad ni el derecho a invadir el cuerpo o la intimidad de nadie».

La actriz valenciana explica que en su caso eligieron hablar de «abuso de poder», como un término más general que engloba también el sexual, «porque es lo que más nos encontramos diariamente y es más difícil de identificar. Aunque a veces se diga que no era abuso de poder porque no es el director contra una actriz, existen escalas dentro de la profesión, no es lo mismo un actor que acaba de empezar que uno que sale en tres series», comenta.

Acosta, de AAMMA, añade que también son necesarias medidas como «que no se dé ninguna ayuda o fondos públicos para producciones audiovisuales a ninguna empresa que no acredite la necesaria formación actualizada y planes de prevención de estos casos, sin plan de igualdad y protocolo de actuación ante la violencia, abuso sexual o de poder, como ya ocurre en Francia». Lamenta que «llevamos tiempo avisando de la tremenda realidad a la que nos enfrentamos, y la certeza de que nuestro #MeToo está aún por emerger».

«Lo positivo», valora la experta y activista, «es que estos casos ayudan a poner el tema en primera línea de la agenda política, como ha pasado también en Francia con el caso Depardieu«. Desde la organizaciones de mujeres del sector «hemos planteado los modelos existentes como casos de buenas prácticas y ejemplo. Hay suficiente referencia a nivel internacional para que quien tiene la responsabilidad siga trabajando, o se ponga a trabajar hoy mejor que mañana.

Jose A. Cano

Jose A Cano (Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha colaborado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con El Salto, El Español o revista Dolmen. Socio de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE).