CríticasSeries españolasSeries españolas 2021

Pequeñas coincidencias, final: Chistes de mariquitas con logos de marcas

Una comedia convencional que habría sido revolucionaria hace 20 años.

Pequeñas coincidencias, final: Chistes de mariquitas con logos de marcas 1

En la tercera temporada de Pequeñas coincidencias, Javier y Marta van a tener un hijo -o hija- después de juntarse, separarse y volver a encontrarse varias veces a lo largo de los últimos meses y años. Sin ser pareja pero intentando reconciliarse, viven todo el proceso del embarazo con sus idas y venidas mientras las vidas de sus amigos y familia a su alrededor evolucionan y reaparecen personas del pasado.



Durante algunos años en este país de Dios don Javier Veiga, a la sazón creador, guionista y coprotagonista de Pequeñas coincidencias, fue conocido como el presentador de El Club de la Comedia. Hace 20 años aquello del stand-up no se llevaba, eramos más de Marianico El Corto y Chiquito de la Calzada, así que resultaba supermoderno de la muerte. Veiga también tuvo un personaje recurrente en 7 vidas, la serie de las dos o tres Españas -pocas collejas dio Amparo Baró, visto lo visto- que en su momento resultó revolucionaria porque en mitad de los 90 parecía que todo eran series presuntamente familiares dirigidas a una hipotética señora de Murcia que en realidad lo que quería era salir en El año del descubrimiento.

Siete vidas terminó en 2006, aunque igual el personaje de Veiga, Fernando, cuyo running gag en sus primeros capítulos era imitar a Jesús Hermida, ya no aparecía desde 2001. Si en ese momento justo lo siguiente que hubiese hecho fuese Pequeñas coincidencias la recordaríamos como un seriote. Una revolución. La comedia romántica que renovó la comedia española. El acabose, el empezose y continuose. Luego añadiríamos «pero ha envejecido regular». Por ejemplo. «Mucho chiste de mariquitas», quizás. «Igual con lo del chino, hecho así, sin ironía, se estaban columpiando un poco», añadiría alguien. «Y con la publicidad se colaban un huevo, acuérdate, como en Médico de Familia» sentenciaría el listo, el de siempre.

 

Crítica de Pequeñas coincidencias temporada 3 con spoilersPequeñas coincidencias, final: Chistes de mariquitas con logos de marcas 2

Bueno, spoilers, a ver. Estoy intentando que la crítica no me quede en el mismo tono rancio que despide la serie, que con 7 vidas tiene en común también el haber cambiado de longitud sus episodios, en el caso de Pequeñas coincidencias pasando de los 50 de rigor a unos 30 más llevaderos para una comedia y que, más o menos, le sientan bien a sus tortuosas tramas. Y los chistes de mariquitas para dejar en ridículo a un personaje masculino indicando que es torpe o poco atractivo. O reírse no de una situación racista o el comportamiento racista de un personaje, sino del hecho en sí de que una persona de origen asiático tenga un bar o ligue.



Hay una cosa que la serie hace bien, y es eso de ir sembrando para después recoger, que para algo se titula Pequeñas coincidencias. Incluso en el global de la serie, si uno acomete la fazaña de hacer una maratón de las tres temporadas mientras plancha o se depila las inglés -relación si la hubiere-, el último capítulo referencia y subraya aspecto del principio de la serie, algunos de manera más afortunada que otros. También hace magníficamente bien lo de plagiar. Así en un rato hay gags sacados de Scrubs, Cómo conocí a vuestra madre y la propia 7 vidas, pero mal hechos. Y esperando que a estas alturas, nadie se dé cuenta. Que en 2004 igual habría colado.

Por otra parte, que plagie Scrubs, es decir, que ni siquiera se moleste en plagiar Fleabag, que es lo que se lleva ahora, indica muy bien las intenciones del producto. Yo les juro que estoy deseando que me guste alguna serie de Amazon Prime Video que no sea Caronte, pero es que la mitad de los estrenos de la empresa de Jeff Bezos en España son soportes para publicidad creativamente planos que encima tienen el descaro de creerse ingeniosos. Eso Antena 3 o TeleCinco no nos lo habrían hecho nunca y cuando nos daban entretenimiento ligero iban de frente.

 

Amores reñidos son los más coñazoPequeñas coincidencias

Aparte, el tema con Pequeñas coincidencias es que como comedia romántica deja a Cómo conocí a vuestra madre por moderna y deconstruida. La declaración final de Javier, el personaje, es para enmarcarla. El empeño de la serie en que dos personas tan egocéntricas -vendido a veces como autoirónico, en plan, si es que somos así- y que se pasan la vida jodiéndose tanto el uno al otro están «destinadas» a estar juntas deja a Ross&Rachel o Antonio&Merche como personas sanas mentalmente. Pero da igual, porque el centro de Madrid sale muy bonito y muy bien iluminado y se ven perfectamente la etiqueta de la cerveza y el logo del coche que conduce Veiga.

Porque además esta serie tiene un problema gordo: Mira lo que has hecho. Que es casi exactamente la misma serie pero entendiendo como funcionan la televisión contemporánea, la autoironía, el homenaje, la madurez y la vida, así en general. Donde Berto se atiza y se ridiculiza, Veiga se mola a sí mismo. Donde Berto señala sus fuentes y se reconoce inserto en una tradición cómica y televisiva, Veiga plagia sin vergüenza. Donde Berto juega el metalenguaje, Veiga trata al espectador como si fuese tonto. Ya que estamos, más que un contraste entre la trayectoria y capacidades de ambos cómicos, que ni son tontos ni nacieron ayer, es entre Movistar+ y Prime Video. Sin ser el summum, la una aspira a productos de prestigio. La otra, a anuncios bonitos.

Resumiendo, una especie de Valeria para cuarentones que se crean modernos, que identifica madurar y tomar responsabilidades con joderse la vida y el narcisismo como un simpático defecto de personalidad, que vuelve una vez más a idealizar Madrid como si fuese Nueva York o París y le sale mal y que en la parte cómica, que podría hacer perdonar todo lo demás, se apoya en bromas que estaban caducadas en 2010. Tampoco es que sea ofensiva, como dijo el poeta, se deja ver. Si te olvidas de que siendo muy tonta se cree más lista que el espectador, pues tira. Siempre que seas capaz de pasar del capítulo dos.

 

Jose A. Cano (@caniferus)

Menú