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Paraíso: Cualquier ficción pasada fue mejor

La noventera serie necesita un pacto de lectura generoso por parte del espectador o cierta conexión emocional previa

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Paraíso traslada al espectador a Levante en 1992. La trama se centra en la misteriosa desaparición de tres chicas de 15 años (Sandra, Eva y Malena) en una discoteca de un pueblo costero. Javi, el hermano pequeño de una de ellas, desesperado al ver que la policía no está encontrando respuestas ni pudiendo resolver el caso, decide comenzar él mismo una investigación por su cuenta. Pero, no estará solo. Le acompañarán sus mejores amigos de la infancia, Quino y Álvaro, y Zeta, el matón de la clase.

Sería un poco cruel calificar Paraíso de un cruce entre Stranger Things y Verano Azul, pero un poco sí. Habría que añadirles V, los visitantes, Los otros y Están vivos -sí, como en El vecino, pero aquí más sutil-, por ejemplo, aparte de El club de los cinco y alguna más. Básicamente. Así que si a usted le apetece ver una serie de fantasía adolescente con guiños para los adultos pero en lugar de en Wichita o Dakota ambientada en un idílico pueblito de vacaciones de la costa levantina, esta es su serie.

A veces apabulla de tantísimas referencias, lo que puede perjudicar a la comprensión del argumento en algún momento. Pero, admitamos las cosas como son: el mambo-yambo mágico es una excusa para que los protagonistas vivan aventuras, y en parte la clave estará en la capacidad para empatizar con el grupo de chavales protagonistas -o con la guardia que encarna Macarena García, único adulto con desarrollo interesante aparte de una excepción que comentaremos luego-.

Crítica de Paraíso sin spoilers

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Es un poco difícil escribir sobre Paraíso sin advertir del par de giros que te cambian la percepción de lo que estabas viendo en los dos primeros capítulos, pero digamos que la serie no se esconde y rápidamente te deja claro que estás viendo una historia de fantasía y/o ciencia-ficción -lo tendrás que adivinar si ves venir la explicación a las cosas raras que pasan- y no un thriller costumbrista como parece apuntar en algún momento de su arranque.

La serie opta por una batería de referencias culturales que son más ajenas que propias. Más allá de Verano Azul , apenas hay diálogo con ningún producto reciamente ibérico hasta que llegan los guiños al terror de los 2000 tipo Bayona, un modelo que triunfó, sobre todo, por calcar los esquemas anglosajones. Hay detalles de ambientación que te devuelven al momento, claro, tipo la banda sonora a base de Mecano y OBK, como insisten las promos, o que entre los personajes haya una Guardia Civil. Pero, por ejemplo, los cuatro protas están sacados de tópicos gringos que jamás se han dado en esta España de Dios, y menos «en provincias».

Se ceba, por cierto, la circunstancia de hito generacional del caso Alcàsser. Chimo Bayo y la «ruta del Bakalao» quedan fuera y los 90 salen parados como una época sin móviles y un poquito menos empática. La visión crítica del pasado desde nuestra perspectiva de 2021 apenas se recoge en la anciana vidente y su adolescencia traumática, que aunque se revelará decisiva en algún punto de la serie, parece metida por cumplir cuota más que porque interese algo hablar del tema.

Y es que dos cosas perjudican a Paraíso: apretujar las referencias por turbina de manera que distraen del argumento y administrar este de manera que se acaba aturullando y no se entiende muy bien qué narices está pasando. Sabes que los buenos se están metiendo en movidas muy grandes pero se ha perdido tanto tiempo en no caracterizar a nadie que no sean los chavales protagonistas que te acaba dando un poco igual lo que les pase a los demás.

Pero ¿para quién es Paraíso?

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Le confieso al insigne público aquí presente que tenía ganas de empezar esta crítica citando una frase del célebre monólogo de Miguel Lago sobre el bilingüismo en la Educación Pública: «Niños que estáis viendo Movistar+ a la una de la mañana…». Porque la serie apunta al tono ligero en general e intensito en particular que caracteriza a los productos adolescentes, pero, ¿es Movistar+ el sitio para eso y no aquel lugar de las series de Urbizu, Amenábar o maravillosos viejunismos como Reyes de la Noche? ¿Realmente a la plataforma le cunde hacer ficciones juveniles cuando su perfil aparentemente es de todo menos familiar -recuerden que la chavalería lo que ve es Twitch o YouTube, que para eso es gratis y está Playz-?

La nostalgia es una tendencia de la ficción actual porque… bueno, porque es propia a todas las épocas. En Verano Azul había cierto deseo de actualizar las ficciones de madurez en el pueblo de otros tiempos adaptados a su época -de ahí la presencia de Antonio Ferrandiz, actor asociado a cierto cine del Franquismo-. ¿Qué es Cuéntame cómo pasó, sino la nostalgia institucionalizada? Podemos hablar de que Paraíso es la Stranger Things española porque… bueno, porque lo es sin ningún disimulo.

Si ahora vuelven los 90 es porque personas cuya niñez y primera adolescencia tuvo lugar entonces somos los nuevos creativos o prescriptores -me ha dado la risa a mí también, no se corten-. No es porque esa década tenga nada de especial, más allá de la desindustrialización y la victoria del neoliberalismo cultural.

Les voy a recomendar una obra de teatro. Eroski Paraíso. Es una historia meta, una joven de la generación que participó en el 15M -es decir, un poco más joven que los protagonistas de Paraíso– que rueda un documental sobre la antigua Sala Paraíso, discoteca donde se conocieron sus padres. En la actualidad de la obra el edificio lo ocupa un supermercado Eroski donde su madre trabaja de pescadera. Ella reúne a sus progenitores, ahora separados, y ellos rememoran el baile de aquel día y las certezas que creían tener en los 80 y 90.

Para acabar este verano eterno del amor y la década de Sergio Dalma en Eurovision y el codazo de Tassotti a Luis Enrique, les digo que Paraíso necesita un pacto de lectura generoso por parte del espectador o cierta conexión emocional previa con lo que allí se cuenta, pero si se consigue, luego fluye. Habrá segunda temporada, por lo que parece, así que es de suponer que mejorará. Servidor seguirá buscándole las cosquillas, pero con ganar en claridad sobre lo que está contando ya logrará mucho para estar más cerca de sus objetivos.

Puedes ver Paraíso online aquí.

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