REPORTAJES | FESTIVAL DE MÁLAGA 2025
‘Mujer, papel y tijera’, el documental que se ha convertido en libro, estudio académico y festival literario

'Mujer, papel y tijera', de Ana Gallego Cuiñas.
«En el documental pasa mucho esto, son proyectos muy vivos porque no puedes controlar toda la realidad«, explica Carmen Vidal, productora de Mujer, papel y tijera. «En este caso a partir de un primer proyecto, que ni siquiera era la película en sí, se convierte en algo transmedia, que pasa a diferentes plataformas y diferentes formatos. De una investigación académica salen el propio documental, que la hace llegar a un público más amplio de forma accesible, un libro e incluso un futuro festival cultural».
Mujer, papel y tijera, dirigido por Ana Gallego Cuiñas, acaba de recibir la Biznaga de Plata Premio del Público de la sección Afirmando los derechos de las mujeres del Festival de Málaga. Un documental que es la opera prima de su directora, investigadora especialista en literatura hispanoamericana y decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.
Es decir, que empezó como un trabajo académico, sobre el trabajo de las mujeres editores en la literatura en español y, como indicaba su productora, ahora dará lugar al propio estudio, un libro (Editando en Femenino, que publicará Editorial Comares) y un festival cultural, el Primer Encuentro Internacional de Cultura Literaria de la Alhambra.
Mujer, papel y tijera, techo de cristal y trituradora

Mujer, papel y tijera surge por un proyecto de investigación puramente académico, llamado FemenEdit, que estudiaba las formas de trabajar de las mujeres editoras en España y América Latina. En parte para comprobar si sus equipos eran más horizontales o si los catálogos de sus editoriales eran más diversos, abarcando hasta 400 editoriales en los dos continentes. «E investigando me encontré con que no había apenas documentales sobre esa parte de la industria del libro«, comenta Gallego Cuiñas. «Hay películas sobre el proceso físico, la imprenta digamos, pero no sobre la parte de la edición más de gestión, más de la edición en si de decir qué y cómo se publica».
El proceso en sí arrancó en 2015 y en parte ha ido variando. Por ejemplo, empezó como una investigación que trataba de señalar el techo de cristal, como la mayoría de mujeres en puestos de responsabilidad estaban en editoriales pequeñas —es decir, eran las dueñas, las fundaban ellas— o cargos intermedios de los grupos grandes. «Eso ha cambiado», explica la investigadora, «en cinco años ha habido un salto enorme y en la película aparecen mujeres en puestos altos en grupos o sellos como Anaya, Penguin o Alfaguara».
Lo que defiende Gallego es que aunque Mujer, papel y tijera tenga una parte de reflexión sobre la literatura feminista o escrita por mujeres —el puño de la piedra en el juego de piedra, papel, tijeras se convierte en un momento dado en el de las manifestaciones del 8M—, se convirtió en una historia divulgativa sobre el mismo proceso del libro. «Al final acabamos hablando de las ferias del libro, de los festivales, de la importancia de la presencia en redes», añade.
El mismo título, referencia al juego, «habla de la fórmula del éxito para publicar. Parece que es intuición, pero implica muchos cálculos de posibilidades de forma automática, e incluso algo de psicología, como al intentar adivinar que va a sacar la otra persona, piedra, papel… Me gustaba hacer ese paralelismo». Aparte, también está la parte de divulgación estricta: entre los que comentan las propias editoras y los que ha incluido la directora, el documental recomienda más de 100 libros de literatura en español en el siglo XXI.
Documental y circuito cultural

Mujer, papel y tijera ha servido como vehículo de comunicación no solo con el público que acabe viendo el documental, como el del Festival de Málaga que votó su premio, sino entre sus propias protagonistas. Una de las editoras, Patricia Escalona, dirigirá el encuentro literario en Granada junto a la propia Ana Gallego. Otra, Ana del Arco, publicará el libro que recoge la investigación completa. Muchas de ellas no se conocían personalmente y han entrado en contacto gracias al rodaje, en un ejemplo de como una película de este tipo actúa en ámbitos profesionales (o culturales).
A partir de ahí, la productora, Carmen Vidal, nos explica como es una película que igual no acaba compartiendo cartelera con el próximo estreno Marvel, pero tendrá una vida a bastante largo plazo en el llamado circuito cultural. «El estreno en salas es posible pero complicado… pero sabemos que hay muchas plataformas para una película con esta temática: el Instituto Cervantes, universidades donde se estudie la industria editorial, Ferias del Libro, asociaciones. No tiene sentido empeñarse en darle una distribución que no cuadra, pero si sabes cuál es su camino, el resultado es muy satisfactorio porque llega al público que es capaz de apreciarlo».
Mujer, papel y tijera al menos ha cumplido un objetivo, que es funcionar ante el mismo público que la ha votado para su biznaga, de los primeros premios en repartirse en el Festival de Málaga 2025. Pronto le seguirán esas dos expansiones del trabajo que son el libro y el festival. Elementos que muestran las películas en general y los documentales en particular más como un proceso que como un suceso, y cuyas vidas y funciones divulgativas o comunicativas consiguen ir mucho más allá del momento en la sala, ese sin el que todo lo demás no tendría sentido, pero que permite siempre algo mayor.


Jose A. Cano