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Reportajes

Lluís Rivera: memoria y vigencia del experimental valenciano 

Con motivo de su 50 aniversario como cineasta, la Mostra de València recupera con un ciclo el cine híbrido, ajeno y libre de Rivera
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El valenciano Lluís Rivera es una figura escurridiza, inclasificable tanto en el ámbito de la Comunitat como en el patrio. En Práctica fílmica y vanguardia artística en España (1925-1981), Eugeni Bonet y Manuel Palacio señalaban al cineasta como «el realizador más interesante dentro del panorama valenciano de los años 70», mientras que Eduardo Guillot, director artístico de la Mostra de València – Cinema del Mediterrani, habla de él en términos de «eslabón perdido». Rivera, por su parte, dice que las vanguardias no son lo suyo, y modesto, pero sin restarse importancia, cuenta que el reconocimiento que le rinde La Mostra 2022 «es merecido». 

La recuperación de la figura y la obra de Lluís Rivera por parte del certamen valenciano, que arranca el 20 de octubre, se enmarca en el 50 aniversario del cineasta como creador cinematográfico. El ciclo que se le dedica bajo el título Lluís Rivera. 50 años al margen no solamente mira hacia atrás, sino que incluye su último trabajo, AutoBioFilmografía (2021), suerte de compendio autobiográfico y profesional con el que rinde cuentas a su heterodoxo recorrido creativo. «Ahí está todo», adelanta en entrevista telefónica. 

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AutoBioFilmografía’ (2021)

Ya desde su título, AutoBioFilmografía, da algunas pistas de las coordenadas creativas en las que siempre se ha movido Rivera: el collage, la apropiación de materiales ajenos y la resignificación del metraje encontrado, la hibridación formal y una libertad a prueba de cualquier movimiento o tendencia. “Son 50 años en los que he trabajado con todas las tecnologías: Súper 8, 16mm, 16mm reversible, Betacam, digital…”, recuerda para apuntar, enseguida, que esta última pieza “no es solo una antología, porque incorpora imágenes periféricas de mi trayectoria”.

Memoria del cine experimental de la Transición

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‘Travelling’ (1972)

Desde que Lluís Rivera, de formación publicitaria, entrara a trabajar en otoño de 1971 en Novimag, una pequeña productora de documentales en 16 mm, su vida ha estado ligada al cine y a la televisión. «En los 70 hacíamos un cine independiente muy underground, con muy poco alcance y precario», explica, «A partir de los 80 entré en la televisión y el gusanillo del cine lo suplía la faena diaria». Cuando llega la jubilación, «con todo el tiempo del mundo», Rivera regresa a la creación en un entorno en el que las herramientas han cambiado, pero no sus obsesiones.

«El paso del tiempo, cómo se conservan los recuerdos, el motivo visual de la ventana y, sin duda, el empleo de material filmado previamente» son constantes ya desde los inicios de su filmografía. En Travelling (1972), Rivera elabora una reflexión sobre el hecho cinematográfico «muy intuitiva» en la que la cuestión de la manufacturación se sitúa en primer plano. “Quería destacar que las cosas se hacen siempre con las manos», reflexiona sobre esta película que muestra el proceso de realización de una película.

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‘Personajes para una historia’ (1974)

 

En Personajes para una historia (1974) o Una jornada más (1976), cuya primera versión utilizaba las conversaciones de radio de la policía como elemento sonoro, entran en juego otros parámetros: una fuerte base ideológica en sintonía con los preceptos situacionistas sobre la imagen y la mercancía que también trabajaron Eugènia Balcells, Eugeni Bonet o Manuel Huerga, y el uso de metraje ajeno o encontrado. «Es un método creativo más práctico y egoísta», confiesa Lluís Rivera sobre trabajar con materiales previos. «No creo que mi cine sea experimental en el sentido de la imagen sino en cómo construyo las historias», añade.

De las obras de este período, Travelling es la más conocida, sobre todo por su inclusión en dos cánones imprescindibles para comprender el experimental español: el primero, el ya citado de Bonet y Palacio, que llegó hasta al Centro Georges Pompidou de París; el segundo, el elaborado por Andrés Hispano y Antoni Pinent para el ciclo Del éxtasis al arrebato. 50 años del otro cine español (2009) en el marco del CCCB y del SEACEX y que viajó a la National Gallery de Washington, al Anthology Film Archive de Nueva York. 

«De aquellos polvos estos lodos», bromea el cineasta, quien reconoce la importancia de ese ciclo de cara a ser reconocido también entre nuestras fronteras. «Este tipo de ciclos son importantísimos», afirma. «Más ahora que se han perdido espacios de exhibición para el cine experimental. El digital ha permitido una democratización de la creación, aunque haya tardado en llegar, y, sin embargo, apenas hay movimiento en lo que a exhibir la obra se refiere». 

Pasa la vida, llega el cine digital

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‘La vida es eso que pasa mientras tú estás haciendo otra cosa’ (2002)

El año 2002 supone un punto de inflexión en la trayectoria de Lluís Rivera y también es el año en que ve la luz uno de sus mejores trabajos, La vida es eso que pasa mientras tú estás haciendo otra cosa. Nacido como proyecto de instalación museística, se trata de un cortometraje en plano fijo que muestra un mueble con nueve compartimentos que funcionan como un dispositivo multipantalla. «Lo llamo ‘mueble de estar'», cuenta.

Realizado durante un verano, La vida es eso que pasa mientras tú estás haciendo otra cosa recoge muchas de las inquietudes de Rivera y traduce la tensión entre lo privado y lo público en una dramedia «a lo Woody Allen» gracias a los diálogos escritos por Carles Alberola e interpretados por Pilar Almería y Carles Sanjaime. Se presentó en la Seminci y llegó a verse en un par de galerías de arte de la Comunitat, pero el proyecto, como lamenta Rivera, «tuvo una vida muy escasa». 

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‘Desde la terraza’ (2005)

En cualquier caso, esa obra que abre la ventana a lo doméstico desde lo público ejercerá de catalizador de una nueva etapa creativa protagonizada por la rememoración. La ficción Desde la terraza (2005) sigue a un padre y un hijo contemplando la ciudad de Valencia al atardecer en una suerte de recapitulación personal que es asimismo social. En La víspera (2009) volvemos a un hecho sobrecogedor vivido por el cineasta en los años del tardofranquismo, cuando en 1972 detuvieron a su hermano y no fue liberado hasta que la policía detuvo al cineasta. «No tenían nada contra mí, pero todo fue muy ambiguo y accidentado», explica.

«Quizáalguien llegue a utilizar mis películas de la misma manera que yo he empleado imágenes de otros»

La jubilación laboral supuso para Rivera una etapa de explosión creativa, con títulos como Cos mortal (2010), adaptación del poema homónimo de Vicent Andrés Estellés; Sólo una vez al año (2011), una miniatura que transcurre entre la calle y el dormitorio para evocar la historia de amor de una pareja que se cita una vez al año; La visita (2014), que recorre las ruinas y las ficciones que han ocupado la antigua Imprenta Vila, en Valencia, evocando los fantasmas que habitan esas galerías en demolición; o Vis a vis (2019), un proyecto de largo finalmente inconcluso en el que Rivera remontaba metraje de cine X para contar la historia erótica de un presidiario a través de los encuentros sexuales con sus parejas. 

Lejos de retirarse, Lluís Rivera es de los cineastas que revisa una y otra vez su obra. «La gente de la Filmoteca está harta de que cambie mis películas sin parar», bromea. AutoBioFilmografía es, así pues, la próxima parada de una trayectoria que se mueve sin censar, de atrás hacia delante y a la inversa, en la que confluyen todos los tiempos posibles. Una rememoración en formato largo que aspira a ser remontada por las nuevas generaciones. «Quizá con el tiempo alguien llegue a utilizar mis películas de la misma manera que yo he empleado imágenes de otros», dice, por último, Rivera.

Paula Arantzazu Ruiz

Paula Arantzazu Ruiz

Doctora en Comunicación Social por la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona), con una tesis sobre Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi y la cultura visual de la medicina. Colabora como periodista y crítica cinematográfica en Cine con Ñ, Cinemanía, Diari Ara, Rockdelux, Tarde de Perros-SensaCine, Cáñamo, entre otros medios. También ejerce la docencia como profesora asociada en la Universidad de Murcia.