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Llegaron de noche: Simplemente, es verdad

Imanol Uribe entrega un relato desprovisto de cinismo sobre el compromiso con la verdad de las buenas personas en el que Juana Acosta tiene la mejor actuación de su carrera

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Llegaron de noche cuenta la historia de Lucía Barreda, testigo del asesinato de Ignacio Ellacuría y otros cinco jesuitas en El Salvador en 1989 cuya declaración fue clave para desmentir la autoría de la guerrilla y demostrar que el culpable fue el Ejército salvadoreño. El filme repasa la noche de aquel 16 de noviembre, la huida de Barreda y su familia a EEUU con ayuda de la Compañía de Jesús y los intentos del FBI y el gobierno de El Salvador para que cambiase su testimonio para exculpase a los militares.

Imanol Uribe ha vuelto a firmar un largometraje después de siete años, de los cuáles cinco los ha dedicado al que nos ocupa, pandemia mediante. Nacido en San Salvador por motivos familiares y educado en España por la Compañía de Jesús, esta historia no era una más para el guipuzcoano, y quizás lo más interesante es que en lugar de convertir a Ellacuría en un superhéroe por la vía del biopic, que habría sido lo fácil, decida centrarse en la historia de Lucía Barreda.

De esta manera, Llegaron de noche es una mezcla de suspense y película de denuncia narrada sin muchas ínfulas, que confía en sus intérpretes para transmitir las emociones que necesita y se aleja de algunos estándares del cine comercial actual. En parte es casi como si fuese una película de hace 25 años, que se ha perdido más allá de las líneas enemigas y busca el camino para volver a casa mientras sigue combatiendo en una guerra que ya ha acabado y han perdido los suyos. Como un sacerdote de la Teología de la Liberación, vaya, y como el propio Uribe.

Crítica de Llegaron de noche con detalles de la trama

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En Llegaron de noche hay dos decisiones clave que dejan claras las intenciones de Uribe. La primera, que sea ficción, y no un documental, porque desea ser un producto popular y fácilmente accesible. Y la segunda, como comentábamos un par de párrafos más arriba, que se centre en la figura de Lucía Barreda, y no en Ellacuría o el trabajo de los Jesuitas en El Salvador, porque quiere subrayar un tipo de compromiso con la verdad y la justicia (social) que nace de la honestidad de las buenas personas.

Es decir, Llegaron de noche es una película sobre buenas personas, y por tanto idealista, y eso que en ella se muestra a diplomáticos corruptos, militares torturadores y soldados que asesinan a ancianos disparándoles por la espalda. Es una historia desprovista de cinismo que sabe que el ser humano es capaz de todas esas actuaciones horribles pero al mismo tiempo da testimonio de otras como el compromiso con la bondad hasta el punto de dar la vida por ella de los jesuitas, la valentía del sermón del padre Tojeira en el entierro de estos o una lealtad como la de Lucía. Porque todo aquí está puntillosamente documentado por el proceso judicial, Uribe no necesita adornarlo. Simplemente, es verdad.

Por cierto, aunque en esta casa opinemos que ponerse a analizar las actuaciones es de crítico perezoso, hay que subrayar que Juana Acosta es posible que ejecute en Llegaron de noche la mejor interpretación de su carrera. No solo cambia su acento para conseguir un salvadoreño convincente, sino que acomoda tono de voz, expresividad, mirada y hasta forma de caminar, no sabemos hasta qué punto gracias a haber tenido la oportunidad de preparar el papel junto a la auténtica Barreda.

Un relato de narradores de otra época

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Dirigida por Imanol Uribe, producida por Gerardo Herrero y con Carmelo Gómez y Karra Elejalde en el reparto. Lo comentábamos tras su presentación en el Festival de Málaga: si esta película llega a estrenarse a mitad de los 90 o primeros 2000, con esos nombres, lo que trata y cómo lo trata, habría arrasado en Goyas y en críticas, es posible que incluso en taquilla. Pero ha llegado ahora, en gran parte porque el caso necesitaba que pasase todo este tiempo –el único militar salvadoreño condenado lo fue en 2020-, y es posible que aunque tenga un público ahí fuera esperándola -y Herrero ha dejado claro que piensa ir a buscarlo puerta a puerta si es necesario-, le cueste llegar al mismo por parecer anticuada.

Así, Llegaron de noche cuenta con un narración centrada en la eficacia, que aplica soluciones previsibles, pero con sentido dentro de su propuesta. Incluso con su estructura a base de flashbacks, en esta película la labor de la dirección o el montaje -obra de Teresa Font, colaboradora habitual del vasco- es pasar desapercibida y dejar que el relato real fluya. Que conozcamos a Barreda y su marido, dos personas sencillas obligadas a vivir con miedo, o a los excéntricos jesuitas que los protegen y son protegidos por ellos, y entendamos la magia de su compromiso con la verdad.

En resumen. Un trabajo notable en el caso de Imanol Uribe, probablemente a la altura de sus mejores películas, y sobresaliente en el caso de Juana Acosta, a los que acompañan delante y detrás de las cámaras un equipo de grandes profesionales comprometidos con su trabajo como los mencionados Gómez, Elejalde, Herrero o Font. Previsible en sus formas, quizás, pero muy necesaria en su fondo, que no es otra que una visión optimista del ser humano incluso ante las más monstruosa situaciones. Y eso, en estos tiempos que corren, como en todos los tiempos, no es poco.

Imágenes: Fotogramas de Llegaron de noche – Relabel Comunicación

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