LABORATORIOS DE CINE
La paradoja de los ‘labs’: claves para financiar películas y sospechosos de perpetuar desigualdades

Cineastas residentes, representantes institucionales y comité de expertos. ©Festival de San Sebastián
Residencias, laboratorios, mentorías, o programas de desarrollo. En general, cursos acelerados para que guionistas y cineastas sin experiencia pasen de la idea al proyecto puesto en pie, y que se han convertido en un clásico en los créditos de las óperas primas, o alguna segunda película. ‘Viene a’ porque antes fue ‘seleccionado por’. Nominado al Goya tras desarrollarse en. Su función entonces, ¿es formativa o de filtro? Y si es un filtro, ¿se ha convertido en embudo tanto económico como narrativo?
«Es cierto que ha cambiado mucho el panorama y ahora hay muchos más espacios de desarrollo», comenta Rafa Alberola, responsable de ECAM Industria. «Lo importante es saber identificar la idiosincrasia de cada uno. En La Incubadora nuestro foco está en la producción, porque consideramos que un buen guión sin una figura de producción que consiga la financiación, es difícil que salga adelante».
Alberola es uno de los responsables de La Incubadora de Proyectos Audiovisuales de la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid, o La Incubadora ECAM, va este año por su séptima edición. Se estrenó en 2018, antes incluso que las Residencias de la Academia de Cine, y presume de haber ‘parido’ Cinco lobitos, Ane, 20.000 especies de abejas, O corno, Matria o Espíritu sagrado. Cuando llegaron, casi todo esto era campo.

Jose A. Cano