CRÓNICAS | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2024
«Esto se llama encerrona»: el homenaje de Bardem a Bigas Luna que iba a ser ‘Jamón, jamón’ y acabó en ‘Huevos de oro’

Javier Bardem en San Sebastián el pasado viernes 20 antes de recoger el Premio Donostia. ©Jorge Fuembuena
La estancia de Javier Bardem en San Sebastián está dando para bastantes momentos de lo que ahora se llaman virales —Palestina, premio Donostia, anunciar película con Sorogoyen, declaración de amor a su señora—. Pero ninguno como el homenaje a Bigas Luna vivido en el Salón Ibaia del Hotel María Cristina, escenario habitual de actos de prensa, entrevistas, fotos de grupo y promociones varias. Básicamente, con el actor lamentando que se usase su imagen y la figura del director para promocionar una marca de jamón. Un momento, la verdad, digno de un guión del propio Bigas Luna.
Anunciado el pasado jueves 19 en nota de prensa ajena al Festival, que no lo incluyó en ninguna de sus agendas, el acto previsto para este sábado 21 iba a consistir en, citamos la nota: «el deseo póstumo de Bigas Luna«. Presuntamente poco antes de fallecer en 2013, el director catalán «expresó el deseo de que los protagonistas de su película Jamón, jamón, con los que mantenía una relación excepcional, conocieran el que, a su juicio y tal como expresó públicamente, era el auténtico jamón, jamón».
Sí, se trataba de sacarle una foto a los actores junto a un jamón de una marca determinada. No sabemos si dándose palmaditas en la panza de satisfacción, pero se entiende la idea.
Se anunciaba, ojo ahí, como colofón del Año Bigas Luna, en el décimo aniversario de su muerte, y se confirmaba a los tres protagonistas (Bardem y Penélope Cruz, presentes en San Sebastián, y Jordi Mollá) y también la de la hija del director. Un poco raro, pero la prensa acudió encogiéndose de hombros. Quizás alguno iba con una pregunta encargada desde Madrid sobre si mejor David Broncano o Pablo Motos, o si cree el actor que la gente que no come jamón comete más crímenes. No tuvieron ocasión.
La escena vino a ser un grupo de fotógrafos y alguna televisión mirando hacia una puerta de estas de salón de alto copete, esperando ver llegar a Bardem, Cruz y quizás hasta a Mollá… y que solo compareciese el primero, apareciendo por la entrada trasera y casi sin saludar, comunicando rápidamente que él creía que iba a ser un acto íntimo. «Esto se llama encerrona», lamentó el actor madrileño, que ni se acercó al jamón ni casi permitió hablar al representante de la marca.
Sin llegar a alzar la voz, pero vamos a decir que un poco molesto, afirmó que se había enterado del evento después de anunciarse, que le dijeron que iba a ser un acto mucho menor, con presencia testimonial de algún fotógrafo, y que le parecía una falta de respeto a la figura de Bigas Luna. Ni comentó la ausencia de Cruz y Mollá, que se explica sola, y puso en duda la afirmación de uno de los organizadores de que el evento era «sin fines comerciales».
(Al parecer la marca en concreto, que le ha puesto nombre a una modalidad de jamones por el cineasta, no se comercializa, o por lo menos no en un modelo que cualquier hijo de vecino se pueda encontrar en el supermercado).
Después de un tira y afloja, finalmente Javier Bardem accedió a hacerse una foto con Betty Bigas, hija del cineasta, y un amigo personal del difunto. El actor tuvo unas palabras como recuerdo al legado artístico, tanto en el cine como en otros terrenos, del autor, y también para su figura como persona. Y se fue. Ni cinco minutos estuvo, después de un homenaje que había pasado ya de Jamón, jamón a Huevos de oro.
Mientras tanto en las afueras del María Cristina la gente seguía esperando a Cate Blanchett, que se había anunciado que llegaría a las 12.45 pero se retrasó hasta más tarde de las 14.00. Por los pasillos del hotel el resto de la prensa que tuvo el buen criterio de ni acercarse al acto continuaba con las entrevistas, de promoción, pero vamos a decir que cultura, es decir, lo que se entiende por un Festival de Cine.
Si Bigas Luna asistió de alguna manera, en espíritu o la que fuese, al acto, en cualquier caso, seguramente le divirtió tanto que le pareció un homenaje perfecto a su cine.


Jose A. Cano